Piñera y la represión
octubre 21, 2019

El tsunami chileno

(Por Atilio A. Boron)  El régimen de Piñera -e insisto en lo de “régimen” porque un gobierno que reprime con la brutalidad que todo el mundo ha visto no puede considerarse democrático- se enfrenta ante la más seria amenaza popular jamás enfrentada por gobierno alguno desde el derrocamiento de la Unidad Popular el 11 de Septiembre de 1973. Las ridículas explicaciones oficiales no convencen ni a quienes las divulgan; se oyen denuncias sobre el vandalismo de los manifestantes, o su criminal desprecio  por la propiedad privada, o por la paz y la tranquilidad para ni hablar de las oblicuas alusiones a la letal influencia del “castro-madurismo” en el desencadenamiento de las protestas que culminaron con la declaratoria del “estado de emergencia” por parte de La Moneda, argumento absurdo y falaz antes esgrimido por el corrupto que hoy gobierna al Ecuador y abrumadoramente desmentido por los hechos.

El estupor oficial y el de los sectores de la oposición solidarios con el modelo económico-político heredado de la dictadura carece por completo de fundamento, a no ser por el anacronismo de  la opulenta partidocracia dominante (una de las mejor remuneradas del mundo), su incurable ceguera o su completo aislamiento de las condiciones en que viven -o sobreviven- millones de chilenas y chilenos. Para un ojo bien entrenado si hay algo que sorprende es la eficacia de la propaganda que por décadas convenció a propios y ajenos de las excelsas virtudes del modelo chileno. Este fue ensalzado hasta el hartazgo por los principales publicistas del imperio en estas latitudes: politólogos y académicos del buen pensar, operadores y lobistas disfrazados de periodistas, o intelectuales coloniales, como Mario Vargas Llosa, quien en un reciente artículo fustigaba sin piedad a los “populismos” existentes o en ciernes que atribulan a la región a la vez que exaltaba el progreso “a pasos de gigante” de Chile.[1] Este país es para los opinólogos bienpensantes la feliz culminación de un doble tránsito: de la dictadura a la democracia y de la economía intervencionista a una de mercado. Lo primero no es cierto, lo segundo sí, con un agravante: en poquísimos países el capitalismo ha arrasado con los derechos fundamentales de la persona como en Chile, convirtiéndolos en costosas mercancías sólo al alcance de una minoría.  El agua, la salud, la educación, la seguridad social, el transporte, la vivienda, la riqueza minera, los bosques y el litoral marino fueron vorazmente apropiados por los amigos del régimen, durante la dictadura de Pinochet y con renovados ímpetus en la supuesta “democracia” que le sucedió.  Este cruel e inhumano fundamentalismo de mercado tuvo como consecuencia que Chile se convirtiera en el país con el mayor endeudamiento de hogares de América Latina, producto de la infinita privatización ya mencionada que obliga a chilenas y chilenos pagar por todo y a endeudarse hasta el infinito con el dinero que les expropian de sus sueldos y salarios las pirañas financieras que manejan los fondos de pensión. Según un estudio de la Fundación Sol “más de la mitad de los trabajadores asalariados no puede sacar a una familia promedio de la pobreza” y la distribución del ingreso, dice un estudio reciente del Banco Mundial, sitúa a Chile junto a Rwanda como uno de los ocho países más desiguales del mundo. Por último, digamos que la CEPAL comprobó en su último estudio sobre la cuestión social en Latinoamérica que  el 1por ciento más rico de Chile se apropia del  26,5 por ciento del ingreso nacional mientras que el 50 por ciento de los hogares más pobres sólo accede al 2.1 por ciento del mismo. [2]  ¿Este es el modelo a imitar?

En suma: en Chile se sintetizan una explosiva combinación de libre mercado sin anestesia y una democracia completamente deslegitimizada,  que de ella sólo conserva el nombre. Degeneró en una plutocracia que, hasta hace pocos días -pero ya no más- medraba ante la resignación, desmoralización y apatía de la ciudadanía, engañada hábilmente por la oligarquía mediática socia de la clase dominante. Una señal de alerta del descontento social fue que más de la mitad de la población (el 53.3 por ciento) en edad de votar ni siquiera se molestó en acudir a las urnas en la primera vuelta de la elección presidencial del 2017. Si bien en el balotaje la abstención se redujo al 51 por ciento Sebastián Piñera fue electo con apenas el 26.4 por ciento de los electores inscriptos. En pocas palabras, sólo uno de cada cuatro ciudadanos se sintió representado por él. Hoy esa cifra debe ser bastante menor y en un clima en donde por doquier el neoliberalismo se encuentra acosado por las protestas sociales. Ha cambiado el clima de época, y no sólo en Latinoamérica.  Sus falsas promesas ya no son más creíbles y los pueblos se rebelan: algunos, como en Argentina, desalojando a sus voceros del gobierno a través del mecanismo electoral, y otros intentando con sus enormes movilizaciones –Chile, Ecuador, Haití, Honduras- poner fin a un proyecto insanablemente injusto, inhumano y predatorio. Es cierto: hay un “fin de ciclo” en la región. Pero no, como postulaban algunos, el del progresismo sino el del neoliberalismo, que sólo podrá ser sostenido, y no por mucho tiempo, a fuerza de brutales represiones.

 

[1] Cf. “Retorno a la barbarie”, El País, 31 de Agosto de 2019.

[2] Los datos de la Fundación Sol son recogidos en la nota de Nicolás Bravo Sepúlveda para el periódico digital El Mostrador www.elmostrador.cl/destacado/2019/08/21 . La fuente original está en http://www.fundacionsol.cl/2018/12/un-tercio-de-los-chilenos-no-tiene-ingresos-del-trabajo-suficientes-para-superar-la-pobreza/ Los datos relativos a la desigualdad se encuentran en un informe del Banco Mundial: “Taking on inequality” (Washington: 2016)

13 Comentarios

  1. Juan Pablo

    No señora; el odio no es contra «tu» » gran presidente» sino contra todo lo que el representa , o sea, a la plutocracia inmoral chilena que le ha impuesto una cultura de «sálvese quien pueda»a los ciudadanos , enriqueciendo a una minoría y creando una de las mayores desigualdades del mundo.

    Yo no le culparía a este brillante, sino el mas grande en el continente, de odiar a una clase política-economica inhumana,indiferente y profundidamente culpable de esta crisis.

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  2. Jonathan

    Tambien se ponía como ejemplo al “modelo boliviano” ( ocultando a los impresentables Cuba y Venezuela) y a todas luces ha fracasado.

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  3. Gabriel Negri

    Estimada Jacqueline Arriaza. Tuve el placer de ser alumno del profesor Borón en FLACSO, Argentina, y la verdad podríamos señalar algunas críticas, pero nada más lejos de calificarlo de «odiador». El respeto y los aportes académicos fueron una constante. Debemos preservar a las personas como Borón, aunque no acordemos siempre con sus ideas. Un saludo, con todo respeto, desde Argentina. Gabriel Negri

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  4. Jacqueline Arriaza

    Vómito de odio contra nuestro Presidente Sebastián Piñera. Debería hacer análisis de nuestros políticos desde la vuelta a la democracia, así sería aporte. Este hombre solo escribe desde su odio profundo de la izquierda inoperante.

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    • Aquiles R. Rodríguez B.

      Sra. Arreaza, lamentable su intervención y su mala intención de dañar o malponer este gran artículo. El hecho que utilice dos veces la palabra ‘odio’ la coloca bajo sospecha de experimentación de ese sentimiento. El Sr. Atilio hace una excelente radiografía de la situación y su análisis es impecable. Tal vez pueda en algún momento faltarle sutileza, pero a veces las vísceras nos la juegan.
      Muchas gracias, Sr. Borón. Se agradecen todos sus comentarios y escritos sobre la actualidad latinoamericana.
      Salud

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    • Carlos Azpurua

      Y tu le respondes desde tu odio profundo de la derecha obsoleta

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    • CRIS

      excelente articulo, tapar la realidad no es parte de un cientifico social

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    • Alejandra Sánchez

      Excelente análisis no solo de la situación actual, sino de sustento mediático que intentan regalarle al neoliberalismo las corporaciones transnacionales

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    • Ruben

      Señora facha ! Tienen que entender que no todos piensan como ustedes !!! Incluso ustedes son minorías en el planeta !!!

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    • For

      Y vos te expresás desde tu odio profundo hacia los oprimidos, oprimidos por parte de gobiernos neo liberales como el de Sebastián Piñera. No es necesario hacer un análisis profundo sobre los gobernantes de derecha, la realidad que viven los pueblos bajo esos sistemas neo liberales, hablan por si solos. ¿Democracia? Democracia es un término que a ustedes les queda muy grande.

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    • Horacio Ortiz

      Si ODIO, significa revelarse contra un sistema que condena al hambre, la exclusion y la pobreza a millones de personas, es totalmente justificable la salida del pueblo a las calles.

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    • Juan Pablo

      No mi hermano; el odio va dirigido a lo que el representa que es a la odiosa plutocracia descarada chilena que han impuesto una cultura des- humana del » Salvece quien pueda» desde aquel momento en que le arrancaron del poder al verdadero demócrata Salvador Allende.
      sinceramente no le culparía a este brillante autor que hace tiempo denuncia el este injusto sistema chileno depredador.

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Sobre el Autor de este Blog

Atilio Alberto Borón (Buenos Aires, 1 de julio de 1943) es un politólogo y sociólogo argentino, doctor en Ciencia Política por la Universidad de Harvard. Actualmente es Director del Centro de Complementación Curricular de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Avellaneda. Es asimismo Profesor Consulto de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires e Investigador del IEALC, el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe.

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