En mi intervención de hoy miércoles en el programa “Detrás de lo que vemos”, que conduce Claudio Villarruel  en la AM750, dedique unos minutos a examinar el famoso tuit del candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires de Juntos, José Luis Espert. Lo hice porque  en su brutal formulación aunaba una asombrosa ignorancia con un aborrecible racismo.  El tuit en cuestión no tiene desperdicio, entre otras cosas porque dice lo que piensa la gran mayoría de la dirigencia política de la derecha, y por eso merece que lo reproduzca a continuación:

 

@jlespert

11 oct.

Mañana 12 de octubre los seres humanos normales festejamos, como toda la vida, el Dia de la Raza. Y eso no tiene nada de racista. Los simios drogados kirchneristas, no sabemos qué engendro linguístico

 

Al principio creí que le habían hackeado la cuenta. Me costaba creer que una persona que posee una licenciatura en Economía en la UBA, un Master en Estadística de la Univ. Nacional de Tucumán, otro en Economía de la Universidad del CEMA y un Doctorado de esta misma universidad pueda ser tan ignorante y tan racista. No es la primera vez que encuentro un caso como éste, pero suelen ser raros porque por más que la UCEMA sea un tanque de pensamiento ultraconservador se supone que como universidad debe respetar ciertos estándares mínimos de formación humanística e inculcárselos a sus estudiantes. No es el caso, como lo demuestra el imperdonable exabrupto de Espert.

La verdad que a esta altura de la historia hablar de “seres humanos normales” es una aberración que descalifica a quien apela a esa formulación. ¿Cómo se define la normalidad de un ser humano, con qué criterios? Seguramente lo “normal” para Espert y los fascistas que lo acompañan es ser blanco, heterosexual, cristiano y cultural y políticamente colonizado, ferviente admirador de Estados Unidos y la “civilización occidental”, esa de la cual el Mahatma Gandhi cuando le preguntaron qué opinaba respondió con sorna diciendo que “no sería una mala idea.” Desde la perspectiva del racismo exlícito de Espert y sus amigos un negro, un mulato, un homosexual y un agnóstico, para ni hablar de un ateo, son entes que carecen de condición humana, situación que se agrava en el caso de la mujer o de otras identidades de género. Retornamos a los años oscuros de la Inquisición, o a los inicios de la Conquista y Saqueo de América, cuando la Iglesia Católica demoró 45 años en reconocer que los indígenas americanos eran personas humanas. Eso fue en 1537. El conocimiento histórico de Espert se interrumpe un poco antes de esa fecha, por eso habla de los “seres humanos normales.” José Gabriel Condorcanqui Noguera, más conocido como Túpac Amaru II, obviamente no era un “ser humano normal”; José Antonio de Areche, el Visitador español que ordenó que antes de ser descuartizado por cuatro caballos Túpac Amaru presenciase la tortura y ejecución de sus aliados y amigos, su tío, sus dos hijos mayores y finalmente su esposa es, sin duda alguna, un “ser humano normal”. Corsi e ricorsi de la historia, como decía Giambattista Vico: la monstruosidad no fue desterrada por la Ilustración; sólo modificó su fisonomía y actualizó a sus apologistas.

 

Insisto en lo de ignorante, aparte de racista porque quien aspira a proponer leyes para los habitantes de este país debería saber que el Proyecto Genoma Humano, realizado en los principales centros de investigación Estados UnidosCanadáNueva ZelandaReino Unido y España a lo largo de 15 años demostró inapelablemente que no existen “razas” sino una sola raza humana. Que las diferencias socioculturales entre las distintas comunidades o poblaciones no tienen fundamento biológico alguno porque todas comparten el mismo material genético. Es más, se encontraron en algunos casos más variaciones al interior de un mismo que entre diferentes grupos o comunidades.

 

Ignorante también porque este candidato asegura que el Día de la Raza se festejó “toda la vida”. La verdad histórica es que esta celebración fue promovida desde el gobierno español poco después de cumplirse el centenario de la independencia de algunos países latinoamericanos, entre ellos la Argentina. Fue una tentativa de, pasado un siglo, reconstruir el vínculo con sus excolonias y, de paso, confrontar con la tentativa estadounidense de crear una Unión Panamericana (conferencias en Washington en 1889 y 1890) y, posteriormente confirmada en la Conferencia de Buenos Aires de 1910, cosa que habría roto, o debilitado, los puentes de nuestros países con Madrid. El gobierno español  que había creado, en 1885, la Unión Ibero-Americana propuso en 1913 acordar una celebración que uniese a España e Iberoamérica. A tal efecto se eligió el día 12 de octubre, día del “Descubrimiento de América”.  En 1914 se celebró por primera vez como “Fiesta de la Raza” y recién en 1915 pasó a llamarse “Día de la Raza”. O sea que no es como dice el candidato Espert algo que “festejamos toda la vida” sino algo mucho más acotado, al que en buena hora el gobierno de Cristina Fernández puso fin del 3 de noviembre del 2010 en el marco del Bicentenario de nuestra independencia de la Corona española.

 

Y, por supuesto, exhorto a mis lectores a no ser malpensados. Hablar de los kirchneristas como “simios drogados” es una expresión que no contiene ni una brizna de racismo. Además en un programa de televisión reciente Espert admitió que legalizaría las drogas blandas. Por eso su odiosidad verbal debe ser vista como un exceso de confianza, como un efímero extravío populachero pero nada más. Al igual que la utilizada por algunos de los predecesores de Espert en la década de 1940 cuando cariñosamente se referían a la intensa migración desde las provincias hacia Buenos Aires y sus alrededores como un “aluvión zoológico”. En suma, la ignorancia potenciada por el racismo sólo puede sembrar nuevos males en la atribulada Argentina de nuestros días. Ojalá que el electorado de la provincia de Buenos Aires evite que un personaje de tan nefastas características se convierta en un hacedor de las leyes que necesita este país.

 

 (Cliqueá más abajo para escuchar el audio con mi intervención)