Quino y su siembra
octubre 1, 2020

Quino abrió sus alas y voló, dejando tras sí una estela de luminosas enseñanzas. Durante nueve años, en su tira de Mafalda y sus amigos, retrató con maestría la vida cotidiana y los estereotipos de la sociedad argentina de los sesentas y comienzos de los setentas, cuestionados por la niña rebelde, crítica, de oportunos e incisivos comentarios. Luego, cuando en plena dictadura Mafalda tuvo que ser puesta a buen recaudo para que no desapareciera como tantas otras argentinas, su creador amplió el foco de su análisis social y descargó toda su finísima ironía para exponer y denunciar las injusticias de este mundo. El recuerdo que ha dejado impreso entre quienes tuvimos la fortuna de disfrutar de su humor político es imborrable y, me atrevería a decir, casi universal. Digo “casi” porque ignoro si en Asia y África se conocen sus viñetas, aunque creo que en Japón sí. Lo que queda fuera de toda duda es que Quino, con su lápiz y plumín, contribuyó a crear una conciencia crítica con más eficacia y alcance que cientos de sesudos escritos. Fue un incansable sembrador de ideas “incorrectas”, es decir, contestatarias; no conforme con eso fue también un empecinado cultor de utopías. Su sutil burla a las dictaduras, sus hampones y sus beneficiarios y su crítica a la prepotencia de ricos y poderosos, dentro del país y en el terreno internacional, penetró en la conciencia de millones de personas y cambió, para bien, su forma de ver el mundo. Su obra, demostró por enésima vez, la eficacia del humor como instrumento de crítica social ante el cual las clases dominantes se quedan sin respuestas. Sólo atinan a recurrir al “entretenimiento” y tratar de estupidizar a las masas, embotar su cerebro, desconectar sus neuronas, fomentar su ignorancia y pasividad. Todo al revés de lo que hacía el ilustre mendocino, que en la gran mayoría de las veces interpelaba nuestras conciencias sin decir una sola palabra, o hablando en voz baja, como musitando sus dibujos que por eso mismo rugían con voz atronadora. Los ejemplos seleccionados para acompañar esta despedida son elocuentes. Quino, se nos ha ido, pero su inmenso legado permanece entre nosotros como alimento de futuras generaciones y como un acicate en la inconclusa tarea de entender el mundo … y cambiarlo, de una vez por todas. Antes de que sea demasiado tarde.

 

3 Comentarios

  1. Ceferino

    Cuánta falta nos hace, a los sectores populares, tener un arma del calibre que este señor disparaba con su pluma! Esto, entre otras cosas, refleja nuestras tareas pendientes en la batalla de ideas y por la cultura. Detras de plataformas como Netflix y Amazon Prime hay horas y horas de estupidización y adoctrinamiento implícito que les inculcan a los pobres espectadores, cada vez más alejados de actividades espiritual o intelectualmente productivas, hábitos de vida y de consumo que implican una sumisión total a este sistema autodestructivo que amenaza con destruir nuestro planeta en muy pocos años. Quien sabe si voy a poder llegar a contarles, a mis futuros nietos, que antes de toda esa montaña de series y peliculas yanquis existía ese personaje agradable, creativo, crítico y mordaz, llamada Mafalda… y su autor Quino.

    Alguien sabe que sucedió con el ultimo artículo de Atilio, publicado después de este, que trata sobre el contagio de Donald Trump?

    Responder
  2. Heriberto Lira lemus

    Exelente artículo Profesor.
    Mafalda defendió siempre a los más débiles y marginados o excluidos.
    Queda huérfana pero está en el corazón de la humanidad.

    Saludos fraternos.

    Responder
    • Elsa Noemi

      Recuerdo el alivio que producía leerla en medio de la represión.. con la forma que halló para eludirla.. gracias

      Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Otras noticias

fotografía de Atilio Borón

Sobre el Autor de este Blog

Atilio Alberto Borón (Buenos Aires, 1 de julio de 1943) es un politólogo y sociólogo argentino, doctor en Ciencia Política por la Universidad de Harvard. Actualmente es Director del Centro de Complementación Curricular de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Avellaneda. Es asimismo Profesor Consulto de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires e Investigador del IEALC, el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe.

Ver más