El “Manifiesto de Buenos Aires”: aportes para un debate
marzo 17, 2015
(Por Atilio A. Boron) Convocado por el Ministerio de
Cultura de la Argentina entre los días 12 y 14 de marzo sesionó en Buenos Aires
el Foro Internacional por la Emancipación y la Igualdad. Este evento contó con la
presencia de destacados representantes del pensamiento y la militancia contestataria,
entre los que sobresalían Noam Chomsky, Gianni Vattimo, Ignacio Ramonet, Iñigo
Errejón, Álvaro García Linera, Piedad Córdoba, Leonardo Boff, Camila Vallejo, Nidia
López y muchos más. Desgraciadamente, los intelectuales de izquierda,
socialistas o marxistas de la Argentina no fueron invitados a participar en los
debates. Unos pocos, muy pocos, fueron distinguidos con una invitación para concurrir
al local en donde se desarrollaban las actividades, el bello Teatro Nacional
Cervantes,  y así poder escuchar a los
ponentes, pero nada más.


Al concluir, el 14 de marzo, el Foro dio a conocer un
documento denominado Manifiesto de Buenos Aires, que ofrece una reflexión medular
pero sumamente abstracta sobre el clima ideológico-político que se instala en
Nuestra América a comienzos de este siglo y su proyección sobre algunos países
europeos como Grecia, España y Portugal.  Pese a la riqueza de las experiencias volcadas
a lo largo de los tres días del Foro, el Manifiesto se despega llamativamente
de ellas al plasmar un etéreo documento -al estilo de los que a lo largo de
estos años produjeran los intelectuales kirchneristas de Carta Abierta- más apto
para suscitar ardorosos debates en un seminario doctoral sobre las novedades de
la escena política contemporánea o el papel del “giro lingüístico” en la teoría
política que para suministrar instrumentos de análisis para la elaboración de
la estrategia y táctica de las fuerzas sociales que luchan contra el holocausto
neoliberal y  la recargada agresividad
del imperialismo norteamericano. Esto es así debido a la asombrosa ausencia de
cualquier referencia concreta en el Manifiesto a la situación imperante en los
países cuyos representantes tuvieron la posibilidad de intervenir en las
deliberaciones.

En una coyuntura como la que hoy marca a fuego a
Latinoamérica y el Caribe, y dada la brutal agresión que está sufriendo entre
nosotros la República Bolivariana de Venezuela, el documento se despliega sin
hacer absolutamente ninguna mención a la ofensiva destituyente y al golpismo en
tiempo real en curso en la patria de Bolívar y Chávez, bajo la dirección
general de la Casa Blanca. Tampoco hace un llamado para convocar a una
solidaridad militante en defensa de la Revolución Bolivariana y para poner fin
a más de medio siglo de bloqueo integral en contra de Cuba, repudiando al mismo
tiempo la artimaña de Washington de ofrecer la zanahoria a la isla caribeña y pegar
con el garrote a Venezuela. Tampoco se alude en el texto al ominoso proceso de
fascistización que avanza  con inusitada
fuerza en Brasil y que el pasado domingo sobrepasara antiguas cotas; o a la
ofensiva destituyente en marcha en la Argentina con el monopolio mediático y el
poder judicial como arietes; o a las perspectivas de una “restauración
conservadora” tal como la denunciara con nombre y apellido el presidente Correa
en varios países del área; o a la imparable expansión de las bases militares
norteamericanas, cerca de ochenta ya, instaladas en casi todos los países del
área y que más pronto que tarde entrarán en acción; o al nefasto papel jugado
por la “troika” (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo
Monetario Internacional) en la violenta implementación del ajuste neoliberal en
Europa. Se habla, eso sí, de la necesidad de criticar el contenido y el régimen
de propiedad de los medios de comunicación, pero nada se dice de la persecución
lanzada por Estados Unidos contra Julian Assange, Edward Snowden y el soldado
Bradley Manning  por revelar los
siniestros entretelones del poder imperial 
y las turbias relaciones de éste con sus vasallos vernáculos en la
región; o del asesinato de tres periodistas de Guatemala durante la misma semana
en que se reunía el Foro y las decenas de mujeres y hombres de prensa
acribillados por el paramilitarismo en Honduras, México y Brasil, entre los
casos más lacerantes.  ¡Ya son 670 los
periodistas asesinados en América Latina y el Caribe en los últimos 20 años
como parte de la contraofensiva de la derecha apañada por los Estados Unidos!,
y esa matanza no debe ser dejada en las sombras.  El Manifiesto exhorta a defender a los
pueblos que luchan por su dignidad pero las luchas de los pueblos originarios y
el campesinado contra la “acumulación por desposesión” (Harvey) producida por
la gran minería, el agronegocio, la salvaje explotación de los hidrocarburos
así como la masacre de Ayotzinapa y las decenas de miles de muertos y
desaparecidos en México como producto del mal llamado “combate al narcotráfico”
no encuentran eco en el Manifiesto. Tampoco hay referencia alguna a la
insurgencia del jijhadismo en Europa y Medio Oriente, y el crucial papel de
Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel en la creación de esos monstruos que
ahora escaparon de su control y bañan en sangre pueblos enteros. Se repudian
“enérgicamente los intentos destituyentes por parte de los países poderosos” (sic),
pero sin subrayar el siniestro papel que Estados Unidos viene desempeñando en
Nuestra América desde 1823 en adelante. Porque, ¿qué otro “país poderoso” ha
desestabilizado a gobiernos democráticos y de izquierda en la región, o
producido golpes de estado, o asesinado –o intentado hacerlo- a grandes líderes
políticos latinoamericanos?  ¿Qué “país
poderoso” pergeñó una operación tan criminal y monstruosa como el Plan Cóndor? 



Estos
silencios y el refugio en una nebulosa conceptual de un documento con las
características conscientizadoras y movilizadoras que debe tener un Manifiesto
(y no está demás recordar aquí la pasión por lo concreto, por el “aquí y ahora”
del Manifiesto Comunista) conspira contra su eficacia como un instrumento de
lucha en la batalla de ideas y en la disputa por el poder. Un Manifiesto por la
Emancipación y la Igualdad en donde términos cruciales como “imperialismo”,
“explotación”,  “golpe de estado”, “socialismo”,
“revolución”, “reforma”, “clases sociales” brillen por su ausencia y que cuando
se habla del “capitalismo” (una sola vez en el texto) sea para denunciar sus
“formas irracionales” (sin decir cuáles serían las “racionales”) difícilmente podrá
convertirse en un movilizador de conciencias, en un instrumento útil para
luchar por la emancipación y la igualdad, ni en Nuestra América ni en Europa.
Una lástima, porque se perdió una gran oportunidad de producir no ya otro
Manifiesto como el que escribieran Marx y Engels, o algo más o menos similar (en
cuanto a sus intenciones) a la Segunda Declaración de La Habana, que es lo que
necesitan los pueblos que pugnan por construir un mundo mejor, un mundo
resueltamente anticapitalista y poscapitalista y no sólo posneoliberal, porque
con esto solo no alcanza. Hacen falta documentos como aquellos, que llamen las
cosas por su nombre y que combinen la razón analítica del marxismo -que permite
llegar al fondo de la cuestión si de comprender y superar al capitalismo se
trata- con la pasión imprescindible para encarar una epopeya histórica de tal
envergadura. De lo contrario, en tiempos como los que corren, existe el peligro
que escritos como el Manifiesto de Buenos Aires, terminen, pese a su elegancia
conceptual y su relumbre académico, en el desván de las ideas infecundas, condenadas
al olvido por su incapacidad para suscitar el entusiasmo y la activación de las
clases y capas explotadas y contribuir a la mejor comprensión de los desafíos
que tienen que enfrentar y los enemigos concretos que tendrán que derrotar si
quieren hacer realidad sus ansias emancipatorias y el advenimiento del reino de
la igualdad.

(NOTA: toda la info sobre el Foro disponible online en http://foros.cultura.gob.ar/ )

20 Comentarios

  1. Anónimo
  2. 小 Gg
  3. Hua Cai
  4. Zheng junxai5
  5. el jardinero

    Grande Atilio, que ganas de rebajarse a contestarle a cada perejil !

    Responder
  6. FOLLADORDEPROSTIS

    Cuba es una Suecia caribeña al lado de Corea Del Norte!! pero acaso no es curioso que ambos sean aliados y se consideren "hermanos socialistas",es cierto que los medios derechistas de Argentina como Clarin y la nación jamas le dan tribuna a los intelectuales de izquierda,pero acaso el legendario periódico de izquierda pagina 12 le da tribuna a intelectuales derechistas como MVLL o Andres Oppenheimer??

    Responder
  7. atilio

    Hola a todos y todas: como siempre, gracias por los comentarios, aunque no siempre concuerde con ellos. Especialmente para Vitor Ruivo, pero también a los demás. Al Follador de Prostis le agradezco de todo corazón ¡que me considere a la par de Eduardo Galeano!!!, uno de los imprescindibles que nos van quedando. Para Anónimo (uno de ellos), ¿cómo vas a comparar Cuba con Corea del Norte? ¡Por Dios, compañero o compañera! En Cuba te paras en cualquier esquina y se te acercan diez cubanos para conversar, ofrecerte ayuda, venderte algo e invariablemente todos hablan de política y muchos critican con fuerza algunas políticas del gobierno, los problemas económicos, etcétera, SIN EL MENOR TEMOR. Eso es impensable en Corea del Norte, o en la RDA, sin ir más lejos. Ahora, si no podemos establecer esas diferencias estamos mal, muy mal. Y lo de Tocqueville y Martí es para examinar más despaciosamente. No tengo tiempo ahora, pero prometo revisar esa cita y ubicarla en su contexto. Aunque Tocqueville era mucho mejor de lo que hicieron de él sus divulgadores, pero eso no le bastaba para evitar decir lo que dice en tu cita, que él lo dice desde un dogma y no desde una experiencia histórica, que la primera viene mucho después de su muerte. Lo suyo era un prejuicio, no un juicio de hecho.
    Sebastián: no entiendo lo que querés decir. ¿Te parece que soy muy represor en este blog?
    Y al otro Anónimo le digo que averigue cuantas veces pude disfrutar de la libertad de prensa que ofrece la derecha. A ver, ¿cuántas veces me invitaron a TN, o a escribir en La Nación o Clarín, o a salir en algún programa por Mitre, Continental, con gente cuyos conductores me conocen, tienen todos mis datos pero no me invitan ni por equivocación. Ergo, el mundo no es como te lo imaginás.

    Responder
  8. Anónimo

    Bien, Sebastián, bien. Somos cada vez más los que abrimos los ojos, los que no dejamos que nos laven el cerebro. Pero algo hay que reconcoerle a Atilio, muy importante, es algo que está en su crédito: no censura y permite publicar todo. Si escribis algo así en una carta al Granma seguramente que no lo vas a ver publicado nunca.

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  9. sebastian

    para vos hay dictaduras malas, represores malos e intervenciones malas todas estas de derecha, y dictaduras buenas, represores buenos e intervenciones buenas como los de la izquierda por mas que las dos facciones hagan en la practica lo mismo (que es lo cuestionable finalmente).

    como te gustan los represores afines atilio, la gente como vos es el problema. vos sos el represor y la dictadura, tan solo no pudiste hacerlo aca y por eso te enamoras de represores como vos, pero de otras latitudes.

    Responder
  10. Anónimo

    Atilio, Vítor, lo que pasa es que en el mundo va cayendo lentamente en un pozo ciego la izquierda más radical, esa que demostró su fracaso en 1990 en Europa central y oriental. No sirvió, fracasó estrepitosamente. En China y Vietnam continúa pero sólo con el "matiz" del capitalismo económico, que permite la iniciativa privada. En Corea del Norte y Cuba sólo subsiste en virtud de una represión feroz, con el agregado de que la isla del Caribe tiene una ventaja apenas geográfica: es una isla. Pero es por todos conocida, aunque no asumida por una mera cuestión de poder, la situación social y económica real de Corea del Norte y Cuba. Basta visitar y recorrer a conciencia esos países, sobre todo más allá de sus capitales, permaneciendo un buen tiempo, para reconocer la situación real, la empírica, no la ideológica.

    Por eso, como sé que les va a gustar, sobre todo a nuestro profesor de teoría política, les copio un texto inolvidable de un filósofo político visionario de fines del siglo XVIII, Alexis de Tocqueville:

    "Huid de la antigua manía de querer gobernar demasiado; dejad a los individuos, dejad a las familias el derecho de hacer libremente todo lo que no dañe a los demás (…) devolvedle todo lo que se les ha arrebatado ilegítimamente, todo lo que no pertenece a la autoridad pública. (… ).
    "La democracia extiende la esfera de la independencia individual, el socialismo la limita. La democracia da al hombre todo su valor, el socialismo hace de cada hombre un agente, un instrumento, una cifra. La democracia y el socialismo sólo tienen una cosa en común: la igualdad. Pero con una diferencia: la democracia busca la igualdad en la libertad y el socialismo quiere la igualdad en la privación y en la servidumbre”.

    José Martí, héroe nacional y máximo poeta de Cuba, pensaba muy parecido y eso está en sus textos, aunque la Revolución Cubana suele transcribir de Martí lo que le conviene para llevar agua a su molino. Cuando se leen aquellas obras del Apóstol, por demás "incómodas" para el sistema de La Habana, se descubren textos textos muy parecidos al de más arriba. Y eso que había casi un siglo de diferencia entre Tocqueville y Martí.

    Eso es lo que quieren los pueblos cuando pueden elegir libremente entre más de una opción política. No otra cosa. Por algo los pueblos nunca eligen democrática y libremente lo que ustedes propugnan aquí.

    Buen fin de semana.

    Responder
  11. Vítor Ruivo

    Senhor Atílio Boron,
    Desde há vários anos sigo as suas opiniões, no seu Blog, desde que o li no sítio da UDP (associação integrada no Bloco de Esquerda, partido de que sou militante em Portugal) na sua justíssima crítica a Toni Negri no livro Império.
    Hoje atrevo-me a este comentário por estar tão de acordo com a sua opinião sobre o Manifesto de Buenos Aires – tudo muito certinho, muito actual, mas tão genérico, como se nos dias que vivemos fosse completamente dispensável nomear quem são esses poderes mundiais, políticos, económicos, ideológicos, as suas várias formas de terrorismo, os seus crimes e as suas manobras. Quando afinal um dos maiores sucessos do imperialismo americano, mais os seus sócios europeus e não só (com maiores ou menores renitências), é a força mundial do seu “pensamento único”, sob a capa da chamada “civilização ocidental”, que se arvora em máxima defensora da liberdade de expressão, do direito à crítica e ao riso sobre quem for, para que, sobretudo eles, possam continuar a rir enquanto matam e torturam por todo o mundo.
    Por isso, com o Manifesto de Buenos Aires, as personalidades que estiveram presentes no Forum, válidas e tão assertivas noutras vezes, não souberam (não quiseram?) aproveitar a ocasião e ficaram-se por manifestar uma suave chapada de luva branca, quando o que faz falta são murros de partir alguns dentes à arrogância imperial.
    No meu modesto lugar, no debate partidário do Bloco de Esquerda em Portugal, tomarei a liberdade de mostrar o texto do Manifesto e a crítica do Atílio como exemplo de duas posições correctas, mas a primeira, inócua, e a segunda como o murro que faz falta.
    Vítor Ruivo

    Responder
  12. FOLLADORDEPROSTIS

    Y para cuando esos "intelectuales kirchneristas de Carta Abierta" van a condenar la gigantesca corrupción del kichnerismo? tan corrupto como el menemismo!! cual golpismo en Venezuela? si allá todos los militares apoyan al chavismo y no lo derrocaran ! mas bien que esos intelectuales se pronuncien sobre el desastre económico que vive Venezuela,solo faltaron Eduardo Galeano y Atilio para tener el "dream team" de los intelectuales de izquierda!!!

    Responder
  13. Anónimo

    Para la derecha el peronismo lleva al socialismo para la izquierda el peronismo es una forma para llegar al socialismo que paradoja que nos lleva en este derrotero desde hace mas de 70 años y siempre estamos igual.

    Responder

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Sobre el Autor de este Blog

Atilio Alberto Borón (Buenos Aires, 1 de julio de 1943) es un politólogo y sociólogo argentino, doctor en Ciencia Política por la Universidad de Harvard. Actualmente es Director del Centro de Complementación Curricular de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Avellaneda. Es asimismo Profesor Consulto de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires e Investigador del IEALC, el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe.

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