Cubanidades
febrero 22, 2020

(Por Atilio A. Boron)  ¿Qué es Cuba? ¿Cuál es el misterio de la isla rebelde? Trataré de decirlo en pocas palabras, como lo hacía el gran Eduardo Galeano aunque no tengo sus dones.

Cuba es música y más música. Música por doquier: al comienzo de una ceremonia, cuando se termina, en el intervalo. Con músicos viejos o jóvenes, o inclusive niños. En un teatro, en la calle o puertas adentro en una casa o una institución. Música popular, música clásica, Mozart y Bethoven mezclados con Ernesto Lecuona y el Buena Vista Social Club. Es Chucho Valdés y Daniel Barenboim. Es Omara Portuondo, Polo Montañéz y Benny Moré junto a Pavarotti, Plácido Domingo o John Lennon y Los Beatles. Es Alicia Alonso bailando con Nureyev; es la “Colmenita” y los “Van Van”.  Cuba es son, es salsa, es Compay Segundo, la Nueva Trova; es Silvio, es reguetón, es cumbia, es jazz, es guaguancó, es rumba, es bolero. Todo, absolutamente todo, en Cuba se vuelve música, se hace con música, se celebra con música, se conmemora con música. Con pianos de cola, saxos, violines, guitarras, oboes y flautas traversas hasta el güiro, el chequeré, el bongó y las tumbadoras. Y a toda hora: a la mañana, a la tarde, a la noche. Cuba es música y es parejas bailando en la calle, en el malecón, en los jardines del excelso Hotel Nacional, en las casas, donde y a la hora que sea. Su gente lleva la música en la sangre y no se cansa de demostrarlo. Y la Revolución se encargó de potenciar como nadie ese gen magnífico de cubanas y cubanos multiplicando a lo largo de la isla infinidad de escuelas y conservatorios en donde, de forma gratuita, el pueblo aprende a tocar los más variados instrumentos y a cantar profesionalmente.

Pero  Cuba también es literatura, poesía, novelas, cuentos, historias, revistas, libros, tertulias, mesas redondas. Cuba es ciencia y conciencia, es humanismo y pensamiento crítico. Es Carpentier, Guillén, Lezama Lima, Vitier y también Cortázar, Walsh y el Gabo; y Retamar que hace poco nos abandonó para reunirse con ellos. Es sus dos excepcionales e imprescindibles contribuciones a la cultura y la identidad latinocaribeñas: Casa de las Américas y el ICAIC. También su  multitudinaria Feria del Libro, no por casualidad escenificada en el primer territorio libre de analfabetismo en las Américas. Y es La Habana,  uno de los principales centros culturales del mundo, y no sólo de Latinoamérica y el Caribe. Su oferta en materia de teatro y espectáculos de todo tipo es increíble, comparable a la de las más grandes ciudades del continente como Buenos Aires, México o San Pablo.

Cuba es resistencia heroica a un criminal bloqueo sin perder el finísimo y mordaz sentido del humor, la capacidad de reírse de sí mismos y de burlarse de la tosquedad de sus descerebrados verdugos. Y también solidaridad militante, práctica, concreta. El país más solidario del mundo, sin duda. Reparte lo que tiene y lo que no tiene también, sin esperar nada a cambio. Mientras el imperio y sus vasallos saquean al resto de los países y mandan al exterior tropas, espías, torturadores y sicarios Cuba envía médicos, alfabetizadores, profesores de música y danza y entrenadores deportivos. La diferencia moral es aplastante.

Cuba es Martí, Mella, Guiteras, el Che, Camilo, Vilma; es Frank País, Armando Hart,  Abel y Haydée Santamaría. Y por supuesto Fidel, que está en todas partes aunque no haya una sola plaza, calle, avenida, estadio, hospital, edificio público, puente, puerto o camino que lleve su nombre, cosa que el Comandante prohibió expresamente y se cumple a rajatabla. No hace falta nombrarlo porque su espíritu y su legado impregnan toda la isla. Murió y se convirtió en millones. Hoy todas y todos son Fidel.

Cuba es La Habana y Santiago; Guanabacoa y Trinidad; es Cienfuegos y Holguín; es Birán y Sancti Spiritus; es el Moncada y la Sierra Maestra; Girón y el Segundo Frente; es Santa Clara y el Granma. Es, por increíble que parezca, los siete fusiles con los que Fidel empuñándolos con firmeza le dijo a un atónito Raúl “ya ganamos la guerra”,  pocos días después del caótico desembarco del Granma y con la mayoría de los expedicionarios dispersos por el monte procurando no ser ametrallados desde el aire por la aviación de Batista. La voluntad revolucionaria en su máxima expresión se combinó, en Fidel, con un formidable realismo a la hora de realizar una correcta lectura de la coyuntura político-militar.

Cuba es una buena mesa con moros y cristianos, frijoles y tostones,  cerdo en lonjas, cordero asado, langostas y pescados rellenos de camarones. También tamales en cazuela y la yuca con mojo de ajo, chicharrón y limón. Además, sopas que te vuelven a la vida, helados riquísimos, postres a cual más dulce y un elixir llamado café. Cuba es mojitos, piñas coladas y para rematar el banquete y deleitarse hasta el infinito rones exquisitos y tabacos incomparables, únicos en el mundo.

Cuba es también sus innumerables cayos, sus cientos de kilómetros de playas de blancas arenas y aguas turquesas. Y el mar estrellándose contra ese extenso y magnífico malecón habanero, con sus olas elevándose a los cielos y dibujando por un instante figuras bellísimas y de un blanco inmaculado que hipnotizan al paseante.

Cuba es los hermosos edificios de la Habana Vieja, que un gobierno acosado y bloqueado por décadas se empeña en restaurar y devolverles su esplendor y belleza originales de la mano del historiador de la ciudad, un genial humanista del Renacimiento llamado Eusebio que los rezos de la santería cubana hicieron que renaciera en La Habana con la misión de reconstruirla. Y lo está haciendo. A pesar del bloqueo.

Es el país donde no ves niños de la calle, mendigando descalzos y en harapos, revolviendo en la basura para encontrar algo que comer. Sus niños todos, absolutamente todos, están en la escuela y bien vestidos y calzados. Un país donde no hay hombres y mujeres, o familias enteras, durmiendo en las calles como en tantas ciudades de Nuestra América e inclusive de Estados Unidos. Donde la alimentación está garantizada, como la salud pública para todas y todos. Cuba es educación universal, gratuita y de calidad desde el jardín de infantes hasta el posgrado. Cuba es la seguridad ciudadana, el transitar por sus ciudades sin los temores que atribulan a los citadinos de tantísimos países en todo el mundo.

Estos logros hubieran sido imposibles sin la clarividencia y coraje de Fidel y el liderazgo revolucionario y la asombrosa ingeniosidad del pueblo cubano, uno de cuyos verbos idiosincráticos es “resolver”.  Resuelven todo, lo que sea; caso contrario el bloqueo los hubiera puesto de rodillas. Son capaces de hacer funcionar eficientemente un Ford, Buick o Chevrolet de los años cincuenta, una verdadera proeza mecánica que provoca la admiración (y la envidia a veces) de los turistas estadounidenses. O transformar un decrépito sedan de aquellas marcas en un resplandeciente convertible,  eliminando su techo original y haciendo los arreglos del caso. Carros lustrosos y relucientes que provocan la envidia de Hollywood, que pagaría fortunas por llevárselos a sus estudios. Pero son patrimonio de Cuba y no se irán. ¿Sólo con los automóviles estadounidenses? ¡No! Lo mismo hacen, en una operación ya de ribetes francamente  milagrosos, con un Lada soviético del año 1985 capaz de ir de La Habana hasta Santiago sin ningún inconveniente a pesar de sus precarias comodidades. Cuba tiene una sola conexión física por donde transitan los impulsos de la Internet: el cable submarino de fibra óptica que llegó desde Venezuela en enero de 2011 gracias a la ayuda de Chávez para romper el bloqueo informático al que estaba la isla. Pese a la insuficiencia que dicho cable tiene para enfrentar los requerimientos del elevado y creciente número de internautas de la isla cubanas y cubanos “resuelven” las enormes dificultades que erige el acceso vía satelital a la Internet con gran ingenio, lo que les permite acceder a través de programas “made in Cuba” (que no ví en ninguna otro país) a casi todo lo que se encuentra en la red. Me consta que Bill Gates y las empresas de Silicon Valley no saben que más hacer para atraer a los avispados informáticos cubanos.

¿Hay un problema? “Tu vé y resuelve” es la seña de identidad del cubano. ¿Hay que apoyar al gobierno del MPLA en Angola para impedir que la CIA y los racistas sudafricanos arrasaran con ese país? Bien, allí está la ingeniosidad cubana que logró otro milagro: transportar en innumerables viajes de un viejo cuatrimotor a hélice, el Bristol Britannia, a una gran cantidad de personal militar y pertrechos cubanos cubriendo, con una preparación muy especial de esa aeronave (precarios tanques suplementarios de combustible, reduciendo la carga no militar a un mínimo, regulando la velocidad y altura, etcétera)  los 10.952 kilómetros que separaban a La Habana de Luanda, lugar al cual esos aviones llegaban casi sin un litro de combustible en sus tanques. Fidel personalmente se involucró en la logística de la operación, supervisando todo, desde las toneladas de carga posibles hasta la velocidad y altura crucero necesarias para garantizar la feliz culminación del vuelo.  Ni Washington ni Moscú podían creer que ese puente aéreo funcionara con aquellos armatostes. Pero sucedió, los cubanos “resolvieron” el desafío y Cuba y el MPLA ganaron la guerra.

Por eso la sociedad y la cultura cubanas han resistido sesenta años de bloqueos de todo tipo. Pese a tamaña agresión, que por su escala y duración no tiene precedentes en la historia universal, Cuba logra en materias sensibles como alimentación, salud, educación y seguridad ciudadana lo que casi nadie ha logrado ¡y el bárbaro de la Casa  Blanca dice que el socialismo es un fracaso! Imaginemos por un momento lo que sería Cuba si no hubiese tenido que padecer el bloqueo impuesto por Estados Unidos, con toda su secuela de agresiones, sabotajes, atentados y hostigamientos de todo tipo. Un paraíso tropical. De ahí que la isla sea un pésimo ejemplo que Washington combatió y combatirá sin tregua, apelando a los peores métodos y violando todas las normas de la legalidad internacional. Tenía razón Oscar Wilde cuando sentenció que “Estados Unidos  es el único país que pasó de la barbarie a la decadencia sin pasar por la civilización”.

Cuba es el David de nuestro tiempo que puso fin al apartheid en Sudáfrica; el país que curó a centenares de miles de enfermos en más de cien países y que creó la célebre ELAM, la Escuela Latinoamericana de Medicina preparando médicos para atender a quienes jamás vieron uno en sus vidas. Cuba es haberse hecho cargo de los niños de Chernobil cuando Europa y Estados Unidos, y Ucrania y la propia Unión Soviética, le daban la espalda. Sin pedir nada a cambio.

Es haber colaborado con todas las luchas de liberación nacional libradas en el Tercer Mundo, sin apoderarse de las riquezas de ningún país y traer de regreso a casa otra cosa que no fueran los restos de los cubanos caídos en combate.  Sus detractores, con Mario Vargas Llosa en primera fila, acusan a Cuba de estar “aislada del mundo”. Los datos contradicen esa mentira no sólo por los millones de visitantes que año a año desafían las prohibiciones y chantajes de Washington y llegan a recorrer la isla y disfrutar de sus bellezas, de su gente, sus sabores, su música, su alegría, su cultura, su gastronomía. También porque como expresión de la extraordinaria gravitación internacional de la Revolución Cubana y de su muy activa integración en el mundo hay radicadas en La Habana nada menos que 114 embajadas contra 86 que están en Buenos Aires, 66 en Santiago, 60 en Bogotá, y 43 en Montevideo. ¿Quién está más aislado?

Cuba es la voluntad férrea de construir el socialismo aún bajo las peores condiciones posibles, de resistirse a arriar las banderas del más noble anhelo de la humanidad. La deuda de nuestros países con Cuba es inmensa por sus décadas  de ayuda y por no haber permitido que se extinguiera el faro que nos orientaba en la búsqueda del socialismo. Imaginemos lo que hubiera ocurrido en Latinoamérica y el Caribe si la isla rebelde se rendía ante el acoso de quienes, a comienzos de los noventas, le aconsejaban a Fidel que se olvidara del socialismo, que el capitalismo había triunfado, que se había llegado al fin de la historia. El “ciclo político” progresista y de izquierda iniciado en 1999 con la presidencia de Chávez no  habría existido y el ALCA, como gran proyecto anexionista del imperio, se habría concretado en Mar del Plata en el 2005. Si tal cosa no ocurrió se la debemos, antes que a nadie, a Cuba y a Fidel. Por supuesto también al mariscal de campo del genial estratega cubano: Hugo Chávez Frías. Y a Néstor Kirchner y Lula da Silva que se embarcaron en esa homérica batalla. Claro está que sin el virtuoso empecinamiento del Comandante por construir el socialismo no habrían tampoco existido ni Chávez, ni Lula, ni Néstor, ni Evo, Correa, ni Tabaré, ni Lugo, ni Cristina, ni Dilma, ni el Pepe, ni Maduro, ni Daniel. Sin duda, habrían sido políticos importantes, difícilmente gobernantes de sus países, pero habrían carecido del trasfondo histórico que le otorgó la insolente permanencia de la Revolución Cubana y que les habilitó para jugar un papel tan digno y sobresaliente en estos últimos veinte años. Porque, los hombres y las mujeres son hacedores de la historia, sí, pero sólo bajo determinadas circunstancias. Y éstas las creó aquella revolución en la mayor de las Antillas al mantenerse a pie firme mientras se derrumbaba la Unión Soviética, desaparecía el COMECON, se desintegraba el Pacto de Varsovia, las “democracias populares” del Este europeo retornaban en tropel a su reaccionario pasado y se postraban a los pies del emperador allende el Atlántico  y los escribas del imperio celebraban el advenimiento del “nuevo siglo americano”,  que –como lo anticipara Fidel- ni siquiera llegó a ser una década.

En una palabra, Cuba es lo que es porque para millones de personas en todo el mundo encarna en el aquí y ahora de la historia los bellos sueños del Quijote cuando decía que su misión era “soñar el sueño imposible, luchar contra el enemigo imposible, correr donde los valientes no se atrevieron, alcanzar la estrella inalcanzable. Ese es mi destino.” Por todo esto, ¡con Cuba siempre!

 

         

26 Comentarios

  1. Geraldo M. Azevedo Filho

    Belíssimo texto, camarada Atilio Boron. É belíssimo porque é realidade, é verdadeiro, é emocionante. Cuba é isso, é o futuro no presente. Parabéns, caro camarada.
    No entanto, como brasileiro, posso dizer que o sr. Lula e a Sra. Dilma representaram política e ideologicamente algo diferente daquilo que foi construído em e por Cuba e por Fidel.
    Os olhos desse senhor (que sempre foi tão somente sindicalista) e dessa senhora (que um dia, no passado, foi militante contra a ditadura) sempre visaram um objetivo totalmente diferente do objetivo da revolução cubana.
    Se o processo revolucionário cubano possibilitou o processo do PT no Brasil, o processo do PT (um processo tão somente e minimamente reformista – as classes dominantes brasileiras são tão selvagens que não admitem sequer uma política minimamente reformista – querem tudo somente para elas) não cumpriu tarefa alguma para o processo revolucionário brasileiro. Na realidade, o processo do PT foi possível porque os dirigentes do partido conseguiam segurar os trabalhadores e uma grande parcela do «povo» carente e isso era do interesse das classes dominantes. Quando as classes dominantes perceberam que isso já não existia mais, tiraram esse grupo do palco.
    Com todo respeito, não concordo com a citação neste texto desses políticos ditos de «esquerda», que complicaram, dificultaram etc. a situação revolucionária no Brasil e na América Latina. Esses políticos e essa «esquerda» não são nossos aliados.
    Cuba sempre, camarada.

    Responder
  2. Gonzalo

    Si CUBA es tan buena, por qué se van en manadas sus habitantes?

    Responder
  3. Beatriz

    Hermosa reflexión, me gusta mucha como usted acompaña al pueblo de Cuba, lo que hacemos y simpre esta en primera línea apoyandonos y juntos poder contruir y creo que Un mundo mejor es posible, afirmativamente siempe que los pueblos lo quieran
    Saludos.
    Beatriz.

    Responder
  4. Lenmar

    Mi isla no es la alegre mulata que conocen los turistas con un marpacífico enredado en sus cabellos lacios, piel de miel de abeja y caderas de contrabajo. Mi isla no son los almendrones, ni los mojitos, ni los tabacos, ni la cara del Che, ni los “¡Viva Fidel!” en los muros coloridos y descascarados.

    Esa es la postal de mi isla, la que tanto venden y la que tantos compran.

    Mi isla es un estudiante de medicina que sabe que su sueldo no excederá los 20 chavitos, y aun así se hace médico.

    Mi isla es una madre soltera que hace lo que puede para alimentar a sus hijos a diario.

    Mi isla es un padre que roba al gobierno para traer algo a casa.

    Mi isla es un abuelo que recuerda y recuenta cuando un dulce costaba un centavo, y cuando se encontraban abarrotados de suplementos los mercados.

    Mi isla es el epítome de la nostalgia, y del deseo contrapuesto con el desgano.

    Mi isla son noches con el estómago vacío y alumbrones de vez en cuando.

    Mi isla es la cumbre de los más altos e inventivos ingenieros que hacen lo que pueden con lo que tienen para lograr algo que se asemeje a lo que quieren.

    Mi isla son esos tíos viejos e inadaptados que le cuentan a sus sobrinos la verdadera historia de Cuba, mientras toman un sorbo de su trago.

    Mi isla es un dominó en el que se debate con más seriedad la situación del país que en una Mesa Redonda.

    Mi isla no es una postal, está lejos de serlo.

    Mi isla esta llena de luchadores, de universitarios, artistas, músicos, científicos e intelectuales frustrados.

    Mi isla es una mina de oro, un diamante en bruto, una diosa presa en un cuarto.

    Responder
  5. Jorge Decima

    Cuba, mi lugar en el mundo.

    Responder
  6. sixto moya

    En ti palpita el aforismo martiano que Celia Sánchez llevó al Pico Turquino y allí está triunfal junto al busto de Martí: «Escasos, como los montes, son los hombres que saben mirar desde ellos, y sienten con entrañas de nación, o de humanidad.»

    Responder
    • sixto moya

      ¿Moderación al elogio?

      Responder
  7. Eduardo Juan

    Es nuestra querida Cuba nuestra brújula.

    Responder
  8. José Tomaselli

    Emocionante relato en la pluma de Atilio.

    Responder
  9. Claudio Di Mauro

    Temos tudo a agradecer a Cuba. País hermoso, com um povo heróico.
    A construção do socialismo em todos os países passa obrigatoriamente por Cuba.

    Responder
  10. José Luis Auce

    Para quienes conocemos a la mayor de las Antillas y a su gente, está columna del maestro Atilio Boron nos conmueve y estamos orgullosos de nuestra Cuba. Porque Cuba es nuestro ejemplo en la dignidad y resistencia en la solidaridad inclaudicable. Y para los que no conocen Cuba, con estás pinceladas que don Atilio describió no queda otra sino ir a este paraíso de la hermandad de la solidaridad, de la revolución. Viva Cuba. Viva Fidel!!! RadioBar Producciones

    Responder
  11. Ramón García Guerra

    Confieso que creía que la constitución e identidad del pueblo cubano tenía otras razones históricas y origen cultural, que no estas que ofrece Atilio Boron.
    La tradición libertaria del pueblo cubano se remonta al Cabildo del siglo XVII y ni siquiera la reforma borbónica del siglo XVIII puedo divorciar a ésta de las clases populares.
    El espíritu libertario está en los espacios de socialización del negro en la sociedad colonial: cabildo, barracón, palenque.
    Está ese espíritu en la ciudad colonial y los oficios. Entonces, este es un país de «laborantes», que es además la base social del Partido Revolucionario Cubano.
    Parece que Atilio Boron ignora que el origen del socialismo cubano es anarquista. Parece que olvida este señor, que la República no fue un jolgorio sino una frustración.
    La base del caudillismo de los años 1900 es la que se rebela contra el corporativismo de los años 1920. La imagen-país de ese época es Liborio, no es la moda del charleston.
    Según esta visión de Atilio Boron La Habana de los 50s era el mejor de los mundos posibles. La tramoya de esa Ciudad se daba de narices con una revolución.
    Definitivamente, Cuba no es la gozadera de los 60 ni el hedonismo de los 90s en revolución. Significa que relatos de Atilio Boron es cínico, si no hipócrita.

    Responder
  12. Silvia María Salazar Giraldo

    ¡Hermoso y significativo!

    Mi bella Cuba, ejemplo de dignidad y soberanía.

    Gracias, Atilio

    Responder
  13. Olga Cosentino

    Suscribo cada concepto de Atilio Borón sobre Cuba porque esa es la Cuba que conozco y me conmovió en cada una de mis visitas. La que me abrazó con su amistad revolucionaria y, sobre todo, la que me alivió cuando, desde 2015, busqué en su Centro Internacional de Restauración Neurológica (CIREN)) un tratamiento para la Esclerosis Lateral Amiotrófica que padezco. Internada en dos ocasiones en esa institución de excelencia, comprobé la humanidad y el profesionalismo de su personal médico y no médico. Y me beneficié de su sistema de salud interdisciplinario que recibe y trata a cada paciente con los más altos estàndares científicos y la empatía y solidaridad de quien ve en el prójimo a su hermano.

    Responder
  14. Alyna

    Quien se le canta hoy con Cuba de levanta para todos los tiempos José Marti

    Responder
  15. Tere

    La mejor descripción de lo que es esa maravillosa isla con esa historia increíble de valor y resistencia claro que si, eso es cuba

    Responder
  16. Marcela Vivona

    Como siempre Atilio tu brillantez y calidez te superan compañero. Gracias.

    Responder
  17. Gustavo Rojas

    Qué excelente collage has logrado en ese espontáneo ABC de la Revolución, la Resistencia, la Victoria, y la Vida misma en 60 años de Principios martianos, a los cuales Fidel y su pueblo iluminado siempre han sido consecuentes.
    Cuba es una sola familia, es un canto a la alegría, en.medio de la lucha diaria permanente, dónde la solidaridad es la fuerza y la felicidad de un pueblo que ha dado todo para lograr un mundo Mejor.
    Hoy, sigue en esa lucha aparentemente desigual, dónde Fidel nos enseñó a triunfar, o morir.
    Cuba, patrimonio Moral de la Humanidad
    Gustavo Rojas

    Responder
  18. Federico Alonso Dip

    Con la nostalgia de haber conocido ese hermoso y bendito país, a la distancia, estando en mi país (Argentina), concuerdo con la nota, tan clara en la descripción de lo que es Cuba y su gente, con Fidel a la cabeza, el Che, Raúl, Camilo y esos patriotas que devolvieron la dignidad a pueblo. Puedo decir que Cuba es un ejemplo de generosidad, respeto por el prójimo, educación, salud, que muchos países deberían imitar para conseguir equidad e igualdad para cada uno de sus habitantes. Viva Cuba libre !

    Responder
  19. Yudy

    Hermosa e impactante reseña sobre Cuba , un ejemplo de esencias difícil, porque la Cubanidad es un arcoíris de valores, sentimientos, sonoridades y hechos sin precedentes en la historia. Gracias querido Atilio por tanto afecto

    Responder
  20. eloisa m. carreras varona

    GRACIAS Atilio por este entrañable texto, en el que nos pintas y nos describes con y desde el cariño con el que nos ves, porque hemos sido tus hermanos siempre.
    Y GRACIAS también, porque tu destino es ¡con Cuba siempre!.

    Responder
  21. Jorge Zamora

    Gracias por su articulo que nos recuerda el papel protagonico y de direccion de Cuba, en las luchas de nuestros pueblos del Caribe y Latinoamerica por su segunda independencia y su rol ejemplar, en la construccion del socialismo, a pesar del bloqueo economico, comercial, financiero, diplomatico, ilegal y criminal contra el pueblo Cubano y toda la humanidad que los apoya desde el exterior, por su rol solidario en la lucha contra las enfermedades, el analfabetismo y la busqueda de una sociedad con justicia social, con democracia participativa y protagonica del pueblo y con soberania.

    Responder
  22. Carlos Moreno

    Si Patria es humanidad, es por eso y, sin embargo, que Cuba es la Patria de quienes nacimos al abrigo de La Revolución y de su horizonte ganado a un mar de barbarie a puro echar piedra hacia el socialismo.
    Gracias por tu lucha, Atilio (qué pasa con el PLED, qué nos dejó huérfanos?). Impedido de volver por el maldito dólar hoy sueño con ella acunado por esta oda que te debemos. Fidelistas, siempre. Hasta la Victoria, venceremos!

    Responder
  23. Ignacio coral

    Excelente síntesis de lo q es Cuba socialista

    Responder
  24. Yudiesky Cancio

    Muchas gracias, amigo y hermano de Cuba. Bienvenido a esta que también es su patria. La Patria os contempla orgullosa.

    Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Otras noticias

fotografía de Atilio Borón

Sobre el Autor de este Blog

Atilio Alberto Borón (Buenos Aires, 1 de julio de 1943) es un politólogo y sociólogo argentino, doctor en Ciencia Política por la Universidad de Harvard. Actualmente es Director del Centro de Complementación Curricular de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Avellaneda. Es asimismo Profesor Consulto de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires e Investigador del IEALC, el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe.

Ver más