La noche del domingo, Chile decidirá su futuro. Pero más allá del resultado electoral, hay una lección que resuena en todo el continente: en tiempos tan inmoderados como los que vivimos, la moderación es un vicio, no una virtud.
Esta frase de Atilio Boron en su reciente intervención radial no es solo un diagnóstico sobre la campaña de Janet Jara. Es una radiografía de lo que está pasando en toda nuestra América.
El error que se repite
Janet Jara, militante del Partido Comunista desde los 13 años, con toda una trayectoria de compromiso social, dedicó más energía de campaña a declarar que “Maduro es un dictador” que a denunciar las brutales inequidades que enfrenta Chile hoy.
¿Te suena familiar?
Es el mismo camino que eligió Alberto Fernández en Argentina. La misma tibieza que hoy nos tiene donde estamos. La misma estrategia que consiste en “no perder amigos en el sector de poder”, midiendo cada palabra, cada promesa, cada posición.
Y no funciona.
Porque nuestros adversarios políticos no van a perdonarnos por ser contemplativos. No importa cuán tibios seamos, cuánto nos moderemos, cuánto cedamos. Para ellos, seguiremos siendo el enemigo.
Mientras tanto, el imperio redescubre América
Y mientras la izquierda latinoamericana se debate en la autocomplacencia y la tibieza, Estados Unidos acaba de hacer algo que no hacía en décadas: poner a América Latina en el centro de su estrategia de seguridad nacional.
El documento de Trump menciona a nuestra región 25 veces. Solo una menos que China.
Léelo de nuevo: 25 veces.
No es casualidad. Es declaración de guerra económica y geopolítica.
El “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe lo dice sin eufemismos: Estados Unidos no permitirá que China, Rusia o cualquier “competidor no hemisférico” controle nuestros recursos estratégicos. Nuestro litio, nuestro cobre, nuestra agua, nuestros minerales.
Argentina es el “caso testigo”. El laboratorio. El leading case de lo que quieren hacer en toda la región.
¿Y la oposición? Todavía discutiendo si decir “todos contra Milei” es suficiente como consigna.
La batalla invisible que ya perdimos en Brasil
Aquí hay un dato que debería quitarnos el sueño:
En 1990, Brasil tenía 17,033 templos evangélicos. En 2019: 109,560.
Se multiplicaron por cinco en menos de 30 años.
¿De dónde salió el dinero? De Estados Unidos. De iglesias ultraconservadoras norteamericanas que desde los años 60 vienen ejecutando una política deliberada: crear “comunidades cristianas afines al capitalismo” para contrarrestar la influencia de una Iglesia Católica que, con la Teología de la Liberación, se había “desertado” del sistema.
El resultado político es la “Triple B” brasileña: Biblia, Bueyes, Bala. Tres bancadas poderosas que hoy juegan contra Lula.
Mientras el PT abría 300 o 400 locales de campaña, Bolsonaro contaba con más de 109 mil templos con pastores alineados políticamente.
¿Cómo competís contra eso?
No competís. A menos que tengas una propuesta radicalmente distinta, valiente, clara.
Lo que nos falta: coraje
Boron lo dice con una palabra que incomoda pero que es precisa: huevos.
Ovarios, valentía, coraje. Como quieras llamarlo.
Porque hay dirigentes que no quieren perder amigos en el sector de poder. Entonces miden, calculan, titubean, se moderan.
Y mientras tanto, el adversario avanza sin contemplaciones.
Milei se declara “el topo que vino a destruir el Estado” y cumple. Destruye el CONICET, el INTI, el sistema científico argentino. Nos devuelve a las cavernas.
¿Y la respuesta? “Necesitamos dialogar, actualizar, negociar.”
No.
Lo que necesitamos es un plan concreto de transformación y reconstrucción. No una consigna (“todos contra”), sino una propuesta: qué haremos con la deuda, con la reforma tributaria, con el federalismo argentino que es fuente de toda la compra de votos que vemos en el Congreso.
Los milagros políticos existen
Pero no para los tibios.
El Granma llegó a Cuba sin nafta, con el envión final, sin GPS, sin saber si habían llegado a Cuba o a Jamaica. Fidel mandó parar la lancha para buscar a un compañero que se había caído al agua. Lo encontraron vivo.
Eso fue un milagro político.
Salvador Allende ganó porque la derecha no se unificó. Otro milagro.
Los milagros en política sí existen. Pero no los construye la moderación. Los construye la valentía, la claridad, el compromiso inquebrantable con un proyecto de transformación.
La pregunta que nos queda
¿Ganará Janet Jara el domingo?
Boron, como politólogo riguroso, dice que no lo ve. Como militante, desea que sí. Promete emborracharse si gana.
Yo también brindaré si sucede el milagro.
Pero más allá de Chile, la pregunta que nos interpela a todos es:
¿Cuánto tiempo más vamos a seguir eligiendo la tibieza cuando el momento histórico nos exige fuego?
Porque si algo nos está enseñando este presente brutal es que la moderación ya no es una opción estratégica.
Es complicidad.
👉 Mirá la entrevista completa acá: https://youtu.be/THL0JPuXE0Q?si=_rrusecelbns1Dlv
Atilio desarrolla con profundidad estos análisis y muchos más. Vale cada minuto.
La historia nos está poniendo contra la pared. Y en esa pared no hay espacio para los tibios. Solo para quienes estén dispuestos a construir, con claridad y coraje, una alternativa real de transformación.
¿De qué lado vas a estar?











En Puerto Rico las iglesias evangéliicas han ploriferado.Los feligreses son más conservadores.