Mi intervención en el panel de ayer sobre las elecciones brasileñas organizado por el Centro Cultural de la Cooperación, Hablé no sólo del proceso electoral en ese país sino de algunos rasgos de los gobiernos progresistas que conspiran contra el éxito de su gestión: la idea de la “correlación de fuerzas” concebida como una realidad inmutable; el culto al diálogo por el diálogo mismo y la infructuosa construcción de un consenso entre capitalistas y trabajadores, algo equivalente a reconciliar en nuestro intelecto la idea de un círculo cuadrado. Está bien consensuar algunas políticas (cuando se puede), pero un gobierno debe antes que nada gobernar y decidir, y no agotarse en la búsqueda de una quimera consensualista cuyo efecto práctico es paralizarlo y convertirlo en un rehén de la derecha y los poderes fácticos.
Bernardo de Monteagudo
La falsificación de las historias oficiales de los países latinoamericanos encuentra nuevos extremos en el caso argentino, donde por casi dos siglos se ocultó el papel de muchos afrodescendientes en momentos críticos de nuestra historia. María Remedios del Valle,...











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