EE.UU quiere amordazar a los países que apoyan a Cuba – Por Gustavo Veiga
julio 5, 2026

Publicada en Derribando  Muros

Un cable diplomático filtrado a The Nation, un medio de Estados Unidos, señala que el Departamento de Estado comunicó a sus embajadas que presionen a los gobiernos aliados y que no lo son para restarle apoyos a Cuba en la próxima asamblea de Naciones Unidas que tratará el recrudecimiento del bloqueo. Marco Rubio actúa como si fuera un virrey del imperio a la espera de que explote una crisis humanitaria en la isla.

Trump y Rubio, dos políticos que apestan. ¿Rendirán cuentas algún día por sus crímenes de guerra?Imagen: AFP, Hans Lucas .

Estados Unidos subió varios escalones más en su política agresiva hacia Cuba, su bloqueo criminal y las medidas de todo tipo para que colapse la economía de la isla. Ante la inminencia de una nueva votación negativa este martes en Naciones Unidas contra su estrategia de asfixia económica, el Departamento de Estado decidió presionar a cada país por separado a través de sus embajadas. La revelación de este plan concebido por Marco Rubio, el jefe de la diplomacia de EE.UU, fue publicada en The Nation por los periodistas Peter Kornbluh y Ken Klippenstein, que basaron su denuncia en un cable filtrado del 1° de julio pasado donde se detalla en tres carillas la noticia que anticipó el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla en la semana que terminó. Llamó “presiones inéditas” a las amenazas coercitivas de Washington para evitar que se repita un nuevo traspié en la ONU.

  Esta vez no se trata de la asamblea que tendrá lugar el 27 de octubre donde La Habana pide tradicionalmente el fin del bloqueo. Es la solicitud de una nueva que Cuba hace ante “la situación urgente” que requiere la multiplicación de los ataques contra su economía.

  The Nation tuvo acceso a un cable diplomático de los denominados SBU (Sensible pero No Clasificado), titulado “Involucrar a los Estados miembros de la ONU en el debate abierto de la Asamblea General del 7 de julio sobre Cuba”. Contiene instrucciones de Rubio para que las embajadas de Estados Unidos en todo el mundo presionen a los países donde están con el objetivo de sabotear el debate que la isla solicitó para este 7 de julio.

  EE.UU quiere oponerse a que se realice la asamblea a como dé lugar, según señala el cable SBU. Pero si fracasa en su intento, la publicación sostiene que la Casa Blanca alienta “a los Estados miembros fuertemente alineados a que emitan declaraciones que reprendan a Cuba por su devoción a una teoría económica completamente desacreditada, su grave incompetencia y su corrupción masiva”.

  Ese es el carácter “inédito” al que aludió Rodríguez Parrilla en su denuncia ya que se trata de “una situación urgente porque la agresión multidimensional de Estados Unidos ya está en curso y existe”. La estrategia del régimen de extrema derecha que lidera Donald Trump discrimina entre los países que se alinean a sus políticas, como los que se discplinaron bajo la tutela de Washington en marzo de este año bajo el llamado “Escudo de las Américas” y los demás.

  Son Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago. Esta lista de naciones latinoamericanas gobernadas por presidentes de derecha o extrema derecha votarán cualquier iniciativa de EE.UU. Con la llegada de Abelardo de la Espriella al gobierno de Colombia se descuenta que su país también la integrará en el futuro.

  Para los no alineados la orden que bajó Rubio es tajante. Se deben “abstener de hacer cualquier declaración”. Una amenaza diplomática directa, sin disimulos, según consta en el cable que publicó The Nation. Estos países deben ser “extremadamente cuidadosos en la redacción de cualquier intervención” y se los alecciona de que Estados Unidos “prestará mucha atención a sus comentarios… y desaconseja el uso de puntos que puedan crear fricciones en nuestras relaciones bilaterales”.

  La información que publicaron Kornbluh y Klippenstein describe cómo se intenta colocarle una mordaza global a la comunidad de Naciones Unidas. La estrategia de los halcones de Washington se profundiza en el terreno de la diplomacia con reminiscencias de las políticas del Gran Garrote (The big stick policy) o del Plan Cóndor, en este caso en su versión 2.0 del siglo XXI.

  El cable filtrado deja expuesta también la narrativa de EE.UU, basada en un discurso ambiguo, que aplica un histórico doble rasero. El Departamento de Estado dice que “se preocupa profundamente por el pueblo cubano” y que “ha ofrecido 100 millones de dólares en ayuda”, pero el argumento humanitario es de tal hipocresía que las declaraciones sucesivas contra el bloqueo en Naciones Unidas lo desmienten. Las 33 votaciones ininterrumpidas desde 1992 que terminaron en derrota para EE.UU y sus escasos aliados – entre los que se cuenta Israel como socio privilegiado – son demostrativas del fracaso de la diplomacia en su más agresiva faz imperialista.

  El artículo publicado el 2 de julio en el medio estadounidense señala: “Culpar a Cuba de la creciente crisis humanitaria, mientras la administración Trump libra una guerra económica abierta contra la isla —un bloqueo petrolero, sanciones contra empresas extranjeras que operan en ella, amenazas contra naciones que buscan brindar ayuda humanitaria a Cuba— se ha convertido en un pasatiempo favorito en Washington”.

  Persistente y contra la voluntad mayoritaria de la comunidad de naciones, Estados Unidos desconoce o reduce a una caricatura el papel de la ONU. El Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la organización, Volker Türk, denunció el 8 de junio que “paquetes de sanciones tan severas que se dirigen a sectores enteros de una economía y producen efectos amplios, indiscriminados y severos sobre las poblaciones son incompatibles con los principios básicos del derecho internacional de los derechos humanos”.

  Türk fue tajante en sus declaraciones: “Los niños están muriendo porque los médicos carecen de acceso a suministros y medicamentos esenciales. Esto es inaceptable” y definió que Estados Unidos está desatando contra Cuba “la tormenta perfecta”.

  El debate que se realizará en la asamblea de Naciones Unidas este martes puede sentar un precedente con concecuencias gravitantes en el futuro cercano. Si se autocensura y asume un papel de dócil rebaño de Washington o ratifica el espíritu de las sucesivas votaciones contra el bloqueo que le propinaron a EE.UU una derrota tras otra.

 

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Sobre el Autor de este Blog

Atilio Alberto Borón (Buenos Aires, 1 de julio de 1943) es un politólogo y sociólogo argentino, doctor en Ciencia Política por la Universidad de Harvard. Actualmente es Director del Centro de Complementación Curricular de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Avellaneda. Es asimismo Profesor Consulto de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires e Investigador del IEALC, el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe.

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