Trump: una guerra para la re-elección
enero 3, 2020

(Atilio A. Boron) Una de las primeras lecciones que enseñan en todo curso sobre el sistema político de Estados Unidos es que las guerras suelen revertir la declinante popularidad de los presidentes. Con una tasa de aprobación de Donald Trump del 45 % en Diciembre del 2019,  los “déficit gemelos”  (comercial y fiscal) creciendo inconteniblemente al igual que la deuda pública y una amenaza de juicio político en su contra los consejeros y asesores de la Casa Blanca seguramente recomendaron al presidente que apele al tradicional recurso e inicie una guerra (o una operación militar de alto impacto) para recomponer  su popularidad y situarlo en mejor posición para encarar las elecciones de Noviembre del corriente año.

Esta sería una plausible hipótesis para explicar el inmoral y sangriento atentado que acabó con la vida de Qassem Soleimani, ciertamente el general más importante de Irán. Washington informó oficialmente que la operación fue explícitamente ordenada por Trump, con la cobardía que es tradicional entre los ocupantes de la Casa Blanca, aficionados a  arrojar bombas a miles de kilómetros de distancia de la Avenida Pennsylvania y de aniquilar enemigos o supuestos terroristas desde drones manejados por unos jóvenes moral y psicológicamente desquiciados desde algunas cuevas en Nevada. Esa misma prensa se encargó de presentar a la víctima como un desalmado terrorista que merecía morir de esa manera.

Con esta criminal actitud se tensa extraordinariamente la situación en Oriente Medio, para satisfacción del régimen neonazi que gobierna Israel, las bárbaras monarquías del Golfo Pérsico y los hampones dispersos del derrotado –gracias a Rusia- Estado Islámico. El perverso cálculo es que en los próximos días la popularidad del magnate neoyorquino comience a subir una vez que la maquinaria propagandística de Estados Unidos se ponga en marcha para embotar, por enésima vez, la conciencia de la población. Como decíamos más arriba, esta apelación a la guerra fue utilizada rutinariamente en la historia de ese país. Tal como el año pasado lo señalara el ex presidente James Carter Estados Unidos estuvo en guerra durante 222 años de sus 243 años de vida independiente. Esto no es casual sino que obedece a la nefasta creencia, profundamente arraigada tras siglos de lavado de cerebros, de que Estados Unidos es la nación que Dios ha puesto sobre la tierra para llevar las banderas de la libertad, la justicia, la democracia y los derechos humanos a los más apartados rincones del planeta. No se trata ahora de hacer un recuento puntual de las guerras iniciadas para ayudar a presidentes en apuros, pero conviene traer a colación un caso reciente que también involucra a Irak y cuyo resultado fue distinto al esperado.

En efecto, en 1990 el presidente George H. W. Bush (Bush padre)  se encontraba en problemas de cara a su re-elección. La operación “Causa Justa”, nombre edulcorado para designar la criminal invasión de Panamá en Diciembre de 1989, no había surtido el efecto deseado puesto que no tuvo el volumen, la complejidad y duración necesarias como para ejercer un impacto decisivo sobre la opinión pública. Tiempo después el Washington Post titulaba en primera página (16-X- 1990)  que la popularidad de presidente se desplomaba y comentaba que “algunos republicanos temen que el presidente se sienta forzado a iniciar hostilidades para detener la erosión de su popularidad”. Previsiblemente, los demócratas triunfaron en las elecciones de medio término de Noviembre de 1990. Bush captó el mensaje y optó por el viejo recurso: duplicó la presencia militar de Estados Unidos en el Golfo Pérsico pero sin declarar la guerra. Poco después se filtraba la declaración de uno de los principales asesores de Bush, John Sununu, diciendo, en palabras que vienen como anillo al dedo para comprender la situación de hoy, que “una guerra corta y exitosa sería, políticamente hablando, oro en polvo para el presidente y garantizaría su re-elección.” La invasión de Irak a Kuwait le ofreció a Bush padre en bandeja esa oportunidad: ir a la guerra  para “liberar” al pequeño Kuwait del yugo de su prepotente vecino. A mediados de Enero de 1991 la Casa Blanca lanzó la operación “Tormenta del Desierto” –a la cual se asoció, para desgracia de la Argentina, el gobierno de Carlos S. Menem- contra Irak, un país ya devastado por las sanciones económicas y su larga guerra con Irán, y contra un gobernante, Saddam Hussein, previamente satanizado hasta lo indecible por la mentirosa oligarquía mediática mundial con la imperdonable complacencia de las “democracias occidentales.” Pero, contrariamente a lo esperado por sus consejeros Bush padre fue derrotado por Bill Clinton en las elecciones de Noviembre de 1992. Y lo hizo con cuatro palabras: “¡Es la economía, estúpido!” ¿Quién podría asegurar que un desenlace igual no podría repetirse esta vez? Esto, por supuesto, dicho sin la menor esperanza de que un eventual sucesor demócrata del sátrapa  neoyorquino pueda  ser más favorable, o menos funesto, para el futuro de la humanidad. No obstante, de lo que sí estamos seguros es que el “orden internacional” construido por Estados Unidos y sus socios europeos exhibe un avanzado estado de putrefacción. De otro modo no se entiende el silencio cómplice o la hipócrita condena, cuando no la abierta celebración, de los aliados de la Casa Blanca y la “prensa libre” ante un crimen perpetrado en contra de un alto jefe militar –no de un supuesto ignoto “terrorista”- de un país miembro de Naciones Unidas ordenado por el presidente de Estados Unidos y en abierta violación de la legalidad internacional e, inclusive, de la propia Constitución y las leyes de Estados Unidos. Una nueva guerra asoma en el horizonte provocada por Washington invocando los habituales pretextos para encubrir sus insaciables ambiciones imperiales. El “complejo militar-industrial” festeja con champán mientras el mundo se estremece ante la tragedia que se avecina.

 

15 Comentarios

  1. Martín

    Se que cada día puedo aprender más de lo que se ,conforme a las promesa de ala abraan todos ellos en Irán ,Irak ,Israel,y todas las naciones del medio Oriente y del otro lado del Éufrates son todo los que pertenesen slbgran pueblo del señor .estados unidos será sentidas ante el gran yo soy.

    Responder
  2. martin Aguilar

    Boron siempre atinado y lucido. Gracias.

    Responder
  3. Eugenio Pérez Almarales

    Trump es la aberración hecha presidente. Los estadounidenses deberían estar avergonzados de que alguien como él, sin valores éticos, sin moral alguna, los represente.
    ¿Cómo aplaudir que un presidente ordene asesinar a alguien en cualquier sitio y, peor aun, fuera de sus frnteras?
    ¿Y la ONU? ¿Y la gente honesta de EEUU y del resto del mundo?

    Responder
    • María del Carmen Piaggi

      Un análisis excelente como realiza siempre el Dr. Atilio Boron, ERUU nunca le importó nada y no le va importar jamás. Nosotros somos los que debemos luchar sin parar contra el Liberalismo e imperialismo. Y aprender.

      Responder
  4. Honorato Rojo Martinez

    Estados Unidos es el peor terrorista del mundo debería dejar a los pueblos que decidan por si solos su tipo de gobierno y su economía sin imponerles condiciones…en resumen es el peor asesino del mundo .

    Responder
  5. Mayelin Cabezas Salmon

    Gracias profesor, usted tan atinado en sus análisis. Soy seguidora de sus trabajo. Lo que más le pido a ls vida, es que el gobierno norteamericano reflexione sobre lo realizado por su presidente y tomen medidas para demostrar su incapacidad para dirigir. Dios permita. Saludos desde Santiago de Cuba. Cuba. Universidad de Oriente.

    Responder
  6. Pablo

    A Boron, no es iniciar una guerra, es incrementar operaciones militares en una región ocupada militar y políticamente. El objetivo es el control del petróleo. Es una banalizacion del nazismo, caracterizar como neonazi al estado de Israel, no hay dudas de política criminal contra los palestinos, es un exabrupto de su parte. Ud lee los acontecimientos desde una perspectiva antigua de la guerra, lee con la teoría del brillante Carl con Clausewitz. #Soleimani era un estratega clave en la búsqueda de liberarse de la ocupación imperial.

    Responder
  7. Cromwell Castillo

    A estas alturas de la historia de la humanidad, lo escrito por el Sr. Boron no escapará de la mente de los jefes de Estado y sus gobiernos, que también de otra manera son objeto de ataques del imperialismo norteamericano y sus aliados. Es muy claro lo que está en juego y quien arriesga más por mantener su supuesta hegemonía mundial es el gobierno norteamericano. El asesinato directo de un general iraní en territorio iraquí y abiertamente reconocido por su ejecutor(USA) rompe todas las reglas del respeto al derecho internacional que debe regir en nuestro planeta. De aceptarlo se iniciaría una etapa en que nadie puede sentirse a salvo ni en su propio país de ser alcanzado por los deseos criminales del imperio.
    Espero que la sensatez derrote la desesperación homicida de quien delira sintiéndose el dueño del mundo y el pueblo norteamericano empiece a reflexionar en serio que debemos impedir la destrucción de nuestro planeta y luche por un cambio total en su país.

    Responder
  8. Alex

    Este asesinato cometido por órdenes de los EEUU solamente nos demuestra que son un sistema sin escrúpulos donde asesinar a un alto dirigente militar de otro país lo consideran como una acción propia y legítima para su “supuesta defensa”; que pasaría si otro actuara igual en contra de uno de sus generales? Desde luego lo considerarían (ellos EEUU) una acción criminal y terrorista. Hasta dónde llega la doble moral!!! La sociedad debemos denunciar y no callar semejantes atropellos, digamos no a la Guerra, Si a La Paz!!!

    Responder
  9. MARTHA ELIZABETH TOLOSA

    MI COMENTARIO ANTERIOR NO ES MODERADO, PORQUE NO SOPORTO TANTAS INJUSTICIAS, TANTA INTERVENCIÓN EN TODOS LOS PAÍSES DEL MUNDO DE ESTE MONSTRUO QUE QUIERE DOMINARLO CONSTANTEMENTE. ( NO SÉ CÓMO ELIMINAR EL COMENTARIO MENCIONADO Y TRATÉ DE HACERLO).

    Responder
    • Jlopez

      NO SE PREOCUPE MARTA, NO CONOZCO SU COMENTARIO PERO ESTOS MALVADOS MERECEN MUCHO MAS

      Responder
  10. MARTHA ELLIZABETH OLOSA

    ¡¡¡ LOS PEORES PAÍSES TERRORISTAS DEL MUNDO SON EEUU E ISRAEL !!! MENTES LÚCIDAS UTILIZADAS PARA INVENTAR ARMAS PARA MATAR CADA VEZ MÁS SOFISTICADAS !!! Y EL TARADO DEL NORTE COMO TIENE AL FRENTE UN JUICIO POLÍTICO, SALE A MATAR. SIEMPRE ESTÁN BIEN ELEGIDOS LOS LÍDERES DE CADA PAÍS !!! VEN UNO BUENO, INTELIGENTE, PREPARADO Y LO PERSIGUEN HASTA MATARLO !!! ¡¡¡ SE CREEN LOS DUEÑOS DE IRAK, DE AFGANISTÁN, DE LIBIA, DE EGIPTO, DE EL LÍBANO, DE SIRIA Y TIENEN DE CÓMPLICE A LOS DE ARABIA SAUDÍ !!! ESPERO QUE NO HAYA OTRA GUERRA, PERO SEAN VENGADOS ESTOS PAÍSES SOMETIDOS !!!
    ¡¡¡ NO HAY PEOR COSA QUE DARLE PODER A UN IDIOTA IGNORANTE Y SOBERBIO !!!

    Responder
  11. Alejandro Borjas M

    No salgo del asombro! No puedo creer qué EEUU, tenga tanto poder de asesinar a una persona qué debería estar super protegida! Eso se lo escribo constantemente a Rusia, qué ellos, no tienen poder para anticiparse a estos eventos! Caso Bolivia y reciente ataque a Siria

    Responder
  12. Bibiana ortolani

    Fundamental sabiduría. Gracias

    Responder
  13. Sergio

    Cómo siempre, explicas la situación, está vez presagiando una nueva desgracia para países ya desbastados por la maquinaria imperial de EEUU y sus aliados.

    Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Otras noticias

Milei y la degradación política

De cómo las redes (anti)sociales pueden conducir a la degradación de la política. La Argentina de Milei como un caso de libro (y además extremo) Leana nota en este enlace: Milei y la degradación política

fotografía de Atilio Borón

Sobre el Autor de este Blog

Atilio Alberto Borón (Buenos Aires, 1 de julio de 1943) es un politólogo y sociólogo argentino, doctor en Ciencia Política por la Universidad de Harvard. Actualmente es Director del Centro de Complementación Curricular de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Avellaneda. Es asimismo Profesor Consulto de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires e Investigador del IEALC, el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe.

Ver más