Manuel Castells sobre movimientos sociales, lucha de clases y democracia
agosto 5, 2013
Recomendable: leer la entrevista a Manuel Castells aparecida en la Revista Ñ de hoy, ilustrativa de la involución intelectual de quien comenzó como un joven “marxista althusseriano”
(con todas las complicaciones que tiene esta expresión dado que Althusser fue
muy poco lo que entendió de Marx, al ser incapaz de percibir el carácter
unitario de su proyecto político-intelectual desde los Manuscritos de París
hasta El Capital) para terminar como un exponente del saber
convencional de las ciencias sociales estadounidenses, co-optado astutamente
por el imperio al punto tal que le hace decir a Castells que se sentía feliz de
haber recalado en su “nicho ecológico que es la gran universidad de
investigación anglosajona, acabé en (la Universidad de California, en) Berkeley.”
 Se comprueba una vez más la enorme
eficacia de la academia norteamericana para atraer jóvenes rebeldes y, luego de
un intenso y sutil proceso de “lavado de cerebro”, convertirlos en “pacíficos
adoradores de la legalidad a cualquier precio”, como alguna vez lo dijera
Engels. Yo pasé por ese proceso pero pudo más mi obstinación y mis convicciones
marxistas que los cantos de sirena de mis profesores en Harvard. Sin más,
señalo algunos pasajes particularmente instructivos de la entrevista e invito a
mis lectores a leerla en su integridad y hacer llegar sus comentarios.
Manuel Castells: “La sociabilidad real se da hoy en Internet”
Entrevista a cargo de Horacio Bilbao

a) Castells habla sobre los movimientos sociales y la cuestión del poder:
 “Es que los movimientos sociales
no buscan tomar el poder. Nunca. Cuando lo intentan se vuelven movimientos
político revolucionarios, que es otra cosa. El movimiento social busca cambios
en las mentes de las personas y en las categorías culturales con las que la
sociedad, normalmente, se piensa a sí misma.”
Comentario:
eso de cambiar las mentes de las personas es lo que Buda llamaba la “Iluminación”,
el acceso a un estado de conciencia clara, pura y radiante. Hasta ahora no existe evidencia histórica alguna que
esos cambios en las mentes hayan producido los grandes procesos revolucionarios
en la historia de la humanidad. Fueron componentes necesarios, eso sí, pero
insuficientes: la liquidación del esclavismo, de la sociedad feudal y la
transitoria derrota del capitalismo en Rusia requirió de revoluciones, de la
conquista del poder y del sometimiento de los partidarios del viejo orden. Con
la Iluminación budista no alcanzó. Hubo organización de los oprimidos,
enfrentamientos militares, sangrientas represiones y, por supuesto, cambios en
la conciencia de las clases explotadas. Pero sólo con esto aquellos cambios no
habrían sido posibles.
b) Fobia al poder. Se le pregunta a Castells:
-Si tomar el poder no es lo superlativo, ¿estos movimientos no terminan
por diluirse o volverse funcionales a las verdaderas redes del poder?

– “No, porque lo peor que puede hacer un movimiento social es transformarse en
lo mismo que combate. Conquistar el poder para hacer más o menos lo mismo, como
ocurre con la social democracia, sepulta la legitimidad del proyecto. Si llegar
al poder quiere decir gestionar todo aquello contra lo que se lucha con un
acento más de izquierda pues no estamos frente a un movimiento social. Eso es
la izquierda política, que es muy importante, pero los cambios culturales
implican otro proceso.”
Comentario: como aconseja John Holloway, hay que cambiar el mundo sin
tomar el poder. En las páginas finales del libro nos dice que no sabe como eso
se hace ni si alguna vez se hico, pero hay que hacerlo. Hummmm
c) Le preguntan: ¿Hubo una revolución en Rusia, en 1917?
“La revolución soviética fue un golpe de Estado, en el sentido que
reemplazó un estado por otro aunque fuera totalmente distinto y funcionara con
una lógica distinta. No nació de un movimiento social, y si nació, éste fue
reemplazado y destruido por los bolcheviques, que era un grupo minoritario en
el movimiento revolucionario anti-zarista.”
Comentario: esta es la interpretación standard de la ciencia política
estadounidense. Absolutamente nada original y equivocada de medio a medio.
Decir que la primera revolución en la historia universal en donde las clases
explotadas conquistaron el poder en un país (¡de las dimensiones de la Rusia
Soviética!, culminación de la pionera experiencia de la gloriosa Comuna de
París) y produjeron cambios económicos, políticos y culturales trascendentales,
más allá de su posterior degeneración stalinista, constituye un gigantesco
error de apreciación, más propio del Selecciones
del Reader’s Digest
que de un académico serio. Claro que decir que la Revolución
Rusa fue un golpe de estado tranquiliza a quienes, en los claustros
universitarios, reproducen las “verdades oficiales” que divulga el Departamento
de Estado, conocido por su aversión a todo lo que huela a revolución.
d) ¿El fin de la lucha de clases?.
Entonces, ¿con qué podríamos identificar hoy el concepto de lucha de
clases si es que cabe alguna equivalencia?

– “Es un concepto que tuvo su papel histórico, pero que hoy simplemente no va
con esta realidad. Las luchas sociales que hay ahora definitivamente no son
luchas de clase. Aquí, en Europa, o en cualquier lugar. Para empezar son luchas
por los derechos humanos. La palabra clave para todas estas luchas es dignidad.
Se produce un efecto de indignación en defensa de la dignidad, una explosión
espontánea de gente que se siente humillada constantemente por el sistema
político. No es una lucha de clases, aunque se puede encontrar siempre un
contenido en la reivindicación social, en la explotación o la pobreza.  …   las luchas no son de clase en casi ninguna
parte del mundo. La única lucha de clase, y esto resulta interesante y
paradójico, se está dando en China.”
Comentario: Seymour M. Lipset a finales de los años 50 del siglo pasado,
Daniel Bell un poco después y Francis Fukuyama en los noventas dijeron esto mismo,
casi literalmente.  Quien ofende e
indigna es el sistema político. El sistema económico, el capitalismo, está a
salvo de cualquier crítica. De eso Castells no habla. No hay lucha de clases
aunque  “se puede encontrar siempre un
contenido en la reivindicación social, en la explotación o la pobreza”,
maldiciones divinas o producto de la politiquería pero nunca del modo de
producción. Conclusión: sutil apología del capitalismo, que al no nombrarlo se
convierte en un sistema eterno, pretensión que fuera irrefutablemente abatida por
la obra de Marx.
e) Pero parece que en Estados Unidos, al igual que en China, habría
lucha de clases.
“Hablábamos de lucha de clases. En los Estados Unidos, una sociedad que
desde hace tiempo no se piensa en estructura de clase, como sociedad desigual,
un lugar en el que cada uno si trabaja tiene sus oportunidades. Bueno, esto ha
cambiado. Por primera vez en 35 años salió una encuesta que preguntaba por los
conflictos más importantes en la sociedad. Hoy, la mayoría de los
estadounidenses piensa que el conflicto más agudo, el más importante, es entre
pobres y ricos.”
-O sea
lucha de clases…

-(risas) No lo viven como una lucha de clases, pero sí como un reflejo de la
desigualdad. Y ese es un cambio cultural fundamental.
Comentario: hasta Zbigniew
Brzezinski admite que con la crisis actual del capitalismo hay lucha de clases
en Estados Unidos. Pero el reconvertido marxista althusseriano dice que no,
aunque “la mayoría de los estadounidenses piensa que el conflicto más agudo, el
más importante, es entre pobres y ricos.” ¿Y cuál será la fuente de esa desigualdad,
de esa división entre pobres y ricos? ¿Una cuestión meramente mental, un
extravío del pensamiento de las masas, o algunas determinaciones estructurales?
¿O sea que si los sujetos no “viven” la lucha de clases como tal esta no existe
y las contradicciones objetivas del sistema se evaporan porque no son “vividas”
por sus protagonistas?
f) Hablar de democracia sin
hablar de capitalismo, proeza retórica de alta gama.
-¿Podemos decir entonces que el gran objetivo de estos movimientos es
volver representativa de verdad a esta democracia que tan poco representativa?

– “Es justamente eso. Son movimientos absolutamente diversos que crecen en
culturas y contextos diferentes. Pero tienen tres rasgos comunes. Se inician
por Internet, viven siempre en la red y desde allí van y vienen al espacio
urbano, son rizomáticos. Segundo, parten de una indignación espontánea, y ante
todo defienden su dignidad. Y tercero: en cuestión de objetivos programáticos,
tienen tantos programas que no tienen ninguno. No hay un objetivo ni una
ideología común, pero como usted dice muy bien, en todos los casos el tema
central es la democracia. Son movimientos por la democracia. En España empezó
con el movimiento Democracia Real Ya. Ellos hicieron el primer manifiesto. Y
propugnan la construcción de un nuevo sistema de representación de las voces de
los ciudadanos, son movimientos pro democracia pero de una democracia en cuya
búsqueda están. No tienen un modelo definido, pero buscan formas que no son las
actuales.”
Comentario: dejemos de lado eso de que los movimientos se inician por
internet y no como producto de las contradicciones sociales, o de que ante todo
defienden su dignidad, ¿atropellada por quién: por un mal patrón, por un
político, o por el capitalismo como sistema? Pero, además, ¿cómo es posible
hablar de democracia sin al mismo tiempo hablar del capitalismo? Nicos
Poulantzas una vez dijo que quien no quiera hablar de capitalismo debería
callar a la hora de hablar de fascismo. Me he permitido en varios de mis
escritos extender la sabia advertencia de Poulantzas diciendo que tampoco
deberían hablar de democracia quienes no estén dispuestos a hablar del
capitalismo. Porque una y otro son absolutamente incompatibles, y la única
reconciliación posible ha sido, aún en los capitalismos centrales, construir
esos simulacros de democracia que no llegan a ocultar su carácter de voraces
plutocracias, gobiernos de los mercados, por los mercados y para los mercados.
¿No sería más apropiado decir que uno de los más graves problemas que enfrentan
los “indignados” es precisamente su incapacidad para percibir que los males de
la democracia se originan en la inherente perversidad del capitalismo?
Para concluir: lean la entrevista y saquen sus propias conclusiones. Me
encantaría intercambiar opiniones con ustedes sobre estos temas. 

16 Comentarios

  1. Yura Hryk

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  2. Gege Dai
  3. Anónimo
  4. Maxi Mayukuna

    Si no recuerdo mal, Engels dijo que el concepto de clase es dado por el "comportamiento", o sea, solo si hay Consciencia de Clase en los trabajadores, habrá comportamiento de clase en los mismos.Será entonces ahora, la Clase trabajadora quien en su carácter clasista dará la lucha antagónica al capitalismo.Conclusión: Si los trabajadores no "viven" la lucha de clases, entonces no hay lucha de clase.

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  5. Anónimo

    Dice Castells "Desde ese punto de vista, todos los grandes cambios en Europa y en gran parte del mundo salieron de los movimientos sociales de los 60 en los Estados Unidos, y del Mayo francés, principalmente. Ecologismo, derechos de la mujer, ideas modernas de autogestión, independencia de los partidos políticos… es lo que vemos ahora. Nuestro enemigo en el Mayo francés era tanto el Partido Comunista Francés como el capitalismo. Lo que se hundió fue la izquierda tradicional. Pero lo que ocurrió en el Mayo francés, un típico movimiento social, fue que fracasó en lo que nunca se propuso, tomar el poder. Es un error interpretarlo en categorías tradicionales. No queríamos nada de eso".

    Comentario: recordar que la gente que participó del Mayo francés del '68 es la misma gente que votó y llevó al poder a Nicolas Sarkozy. A buen entendedor…

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  6. Raimundo Llulio

    Creo que la esencia del problema está en el ANARQUISMO ACADÉMICO, o sea que si bien Atilio tiene razón en hacer radicar el problema central de todo esto en las contradicciones mortales del Capitalismo, no menos cierto es que Castells sí tiene razón en hacer radicar el problema central en que el cambio estructural tendría que ser de carácter cultural de fondo, es decir, aunque él no lo nombra, en la antropología socio histórica y espiritual -no entendiéndose ESPIRITUAL aquí por Religioso.

    Por eso es que ya la toma del Poder en el sentido de la Revolución Proletaria de cuño marxista clásico y ortodoxo, es un enfoque que rechaza Castells, pues lo que ha demostrado la historia de tales supuestas revoluciones es que al quedar absorbidos por el PODER terminaron por instaurar burocracias todopoderosas y omnipotentes que terminaron por imitar y hasta empeorar los defectos de la sociedad clasista ultracapitalista de cuño antiguo y moderno.

    Ahora bien, es evidente que Atilio no ve este factor, o se hace como que no lo ve, y fíjense que ya J.P.Sartre señalaba que el problema radical para las generaciones futuras era y consistía en un replanteamiento estructural de los paradigmas del marxismo ortodoxo no solo a la soviética sino también frente y respecto de cualquier tipo de marxismo que se profesara. Creo que un Castells es coherente con tal petición de principio de Sartre, y al fondo de tales inquietudes es como habría que comprender la tremenda validez del ANARQUISMO ACADÉMICO.

    Para dorar la perla de lo anterior, fíjense que en el caso del Chavismo, por ejemplo, hay mucho fanatismo por ahí rondando, siendo que el mismo Chávez insistió en que no cesaran los chavistas genuinos de ser AUTOCRÍTICOS y no dogmáticos y fanáticos, sin hablar de que las izquierdas todas de todas partes también padecen de sus contradicciones respectivas, quizás debido en buena parte a que no se replantean ni se autocritican ni se humanizan a fondo y continuamente.

    Lo triste de todo esto, es que cuando uno se atreve a plantearle estas inquietudes a un personaje como Atilio Boron, entonces suele guardar un sistemático silencio y, correlativamente, a cogerle hasta ojeriza a aquel que se lo plantea. La prueba de lo que digo es que por ejemplo Atilio en su cuenta de tuiter nunca contesta a nadie ni menos aún está dispuesto a hacer y dar el debate, frente no solo a individuos como yo que compartimos en buena medida sus ideas, sino tanto más frente a contradictores del otro bando, o sea defensores del "capitalismo democrático" -quienes también tienen sus argumentos y razones, por más que no estemos de acuerdo con ellos.

    Un Cordial Saludo, especialmente para el razonable y apreciado Atilio.

    Mi cuenta tuiter es @Rsimonides, por si las moscas y alguien que lea esto quiera dar el debate.

    Responder
  7. Anónimo

    Entiendo sin embargo que la universidad de Berkeley no es lo mismo que Harvard, y siempre se la suele mencionar como un (único) reducto del pensamiento progresista en EEUU. Castells puede equivocarse, pero su "anarquismo académico" (como el de Foucault, Holloway, Negri, etc.) no es equiparable a Fukuyama, Nozick, Hayek, Friedman, etc.

    Responder
  8. sebastian vergara

    He leído la entrevista ayer. Lo primero que se me vino a la mente fue "Qué buenas preguntas del periodista!" es que lejos de aceptar sus respuestas ambiguas pasivamente, repregunta de manera de hacer aún más evidente sus inconsistencias. Pero el periodista solo pregunta. Es muy bueno el aporte que nos compartes Atilio y que nos da más elementos para posicionarnos más claramente en este debate. UN abrazo grande

    Responder
  9. Anónimo

    Felicidades , por estos magnificos pensamientos, todos a luchar en donde estemos por defender nuestra dignidad individual y colectiva y a luchar por defender nuestra clase social como conjunto…

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  10. Nestor Rodriguez

    "Si llegar al poder quiere decir gestionar todo aquello contra lo que se lucha con un acento más de izquierda pues no estamos frente a un movimiento social. Eso es la izquierda política, que es muy importante, pero los cambios culturales implican otro proceso."

    "Es que los movimientos sociales no buscan tomar el poder. Nunca. Cuando lo intentan se vuelven movimientos político revolucionarios, que es otra cosa. El movimiento social busca cambios en las mentes de las personas y en las categorías culturales con las que la sociedad, normalmente, se piensa a sí misma. "

    Le falto hablar del fin de la Historia y listo. " busca cambios en las mentes de las personas" todo esto que describe aca le falto decir que es buscar una nueva forma de construir poder, poder popular, sino los movimientos sociales no serian mas que grande movimientos de catarsis colectiva.

    Responder
  11. Anónimo

    Fuera de la manera crítica y directa en que se enfrentan los temas, cosa que comparto, el último aporte lo considero incompleto.

    La democracia, para ser ella, requiere de ser participativa, no sólo representativa.

    La cuestión de hegemonía de Gramsci merece atención un poco: la ofensiva conservadora ha multiplicado sus valores en las masas a nivel global, lo que requiere un poco de atención (razón por lo que se celebra existan estas discusiones sobre la red, y se hagan de conocimiento público).

    Responder
  12. Anónimo

    Sr Borón excelente apreciación de los "análisis" de Castells sobre la política actual. En mi país Honduras luego de un golpe de Estado muchos quisieron pintarlo como un "pleito" político y no como una condensación de contradicciones económicas y políticas que ha venido arrastrando la formación social hondureña. Por otra parte quisiera preguntarle donde cree usted que se encuentran las pocas universidades de pensamiento crítico en USA????? Ya que usted habla de su experiencia en Harvard como estudiante

    Responder

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Sobre el Autor de este Blog

Atilio Alberto Borón (Buenos Aires, 1 de julio de 1943) es un politólogo y sociólogo argentino, doctor en Ciencia Política por la Universidad de Harvard. Actualmente es Director del Centro de Complementación Curricular de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Avellaneda. Es asimismo Profesor Consulto de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires e Investigador del IEALC, el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe.

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