(Por Atilio A. Boron) Comparto un fragmento de un artículo más extenso de Vijay Prashad, del Instituto Tricontinental, en donde aborda sobre la cuestión palestina aportando antecedentes no muy conocidos. Las personas interesadas pueden consultar el resto del artículo, dedicado específicamente a la situación brasileña, en la magnífica página del Instituto: https://thetricontinental.org/es/

Me pareció importante poner la reflexión de Prashad a disposición de mis lectores porque aclara muy bien lo que el canallesco y mentiroso artículo de Andrés Oppenheimer “Latinoamérica, entre Gaza e Israel” se esmera en ocultar.[1] Al igual que tantos supuestos “periodistas independientes” (eufemismo para designar a los inmorales amanuenses del imperio) el columnista de la CNN trata de hacernos creer que el brutal ataque a objetivos civiles de Israel a Gaza es un episodio más de una “guerra” entre dos países independientes, cuando la realidad es bien otra. Para quienes duden de esta afirmación les recuerdo que uno de los contendientes, Israel, tiene fuerzas armadas y el otro no; y que mientras el primero dispone de 3.930 tanques y 362 aviones F-16 de última generación los palestinos no tienen absolutamente ninguno. Cero, ¿se entendió? Eso sí, las autoridades de Gaza cuentan con un arsenal de misiles de corto y mediano alcance, pero muy inferior en número y sofistificación tecnológica a los que están en poder de los israelíes y que además disponen del incesante reabastecimiento que les ofrecen las “potencias democráticas” de  Estados Unidos y la Unión Europea. Por algo sólo hay fotos de la destrucción ocasionada por la guerra en Gaza y no en Israel; y por eso mismo la asimetría entre las víctimas de uno y otro lado es enorme. Del lado palestino se perdieron 243 vidas, entre los cuales 66 niños y 39 mujeres, sin duda que a tenor de la corrupta prensa hegemónica todos deben haber sido “terroristas.” Hay además 1910 heridos.[2] Del lado israelí se reportan 12 muertos, incluyendo un niño, y uno 300 heridos.[3] Esto no es una guerra, es una operación de aniquilación de un pueblo; es simple y llanamente limpieza étnica.
La nota de Prashad es elocuente e interpreta perfectamente bien mi visión sobre el genocidio que a diario, no sólo ahora, perpetra el

gobierno neonazi de Israel sobre la población palestina. Y de paso pone de relieve la permanente  hipocresía de Washington sobre este asunto, en donde el “progresista” Joe Biden continúa sin apartarse siquiera un milímetro de la política racista y confrontacionista de Donald Trump (expresada en la grosera  provocación que significó el traslado de la embajada de EEUU a Jerusalén, seguida por idénticas iniciativas tomadas obedientemente por los gobiernos de Guatemala, Honduras y Paraguay y, próximamente, Brasil) y demostrando que están dispuestos a ser cómplices de las políticas genocidas del gendarme regional estadounidense en Medio Oriente hasta sus últimas consecuencias. Importante recordar muy bien esto cada vez que la Casa Blanca o los miembros del Congreso de EEUU pretendan dar lecciones de democracia, derechos humanos o justicia a terceros países, especialmente los de Nuestra América. Sin más, leamos lo que dice Vijay Prashad:

“La gigantesca máquina bélica de Israel sigue atacando el Territorio Palestino Ocupado (TPO) con total desprecio por el derecho internacional. Dado que el TPO es un territorio ocupado, las Naciones Unidas no permiten que el ocupante —Israel— altere el carácter de la tierra bajo ocupación. Sin embargo, esto no ha detenido a Israel, cuyo intento por expulsar a familias del barrio de Sheikh Jarrah en Jerusalén condujo al ingreso de la policía fronteriza israelí a la mezquita al-Aqsa, seguida por oleadas de bombardeos aéreos que han producido una cifra diaria de personas muertas y heridas que solo conoceremos una vez que se asiente el polvo.”

“Es notable que el pueblo palestino no se haya rendido ante esta violación del derecho internacional. Contraatacaron en Jerusalén y en toda Cisjordania, en Gaza y en las tierras alrededor de Israel. Miles de personas marcharon hacia la frontera entre Jordania y Palestina y la frontera entre el Líbano y Palestina, sin importar que Israel amenazara con dispararles. Desde Gaza, diferentes facciones lanzaron misiles para presionar a Israel para que desista de su

violencia en Jerusalén. Los misiles desde Gaza fueron una respuesta a las provocaciones violentas e ilegales de Israel en el TPO, no fueron el primer detonante de los eventos de mayo de 2021.”

“Durante los últimos quince años, Israel ha bombardeado sistemáticamente Gaza en 2006, 2008, 2009, 2010, 2011, 2014, 2018 y 2019. Además de esta violencia, Israel ha sostenido una política de asfixia no solo contra Gaza sino contra todo el TPO, una política de violencia a sangre fría que busca desmoralizar tanto al pueblo palestino, que abandone el territorio. Israel rechaza la solución de un solo Estado (un Estado democrático de palestinxs y judíxs) y la solución de dos Estados (Israel y Palestina), en cambio, busca una solución de tres Estados (enviando al pueblo palestino a Egipto, Jordania y Líbano). Esto es, por definición, una limpieza étnica. Los bombardeos de 2021 han sido especialmente duros, ya que los objetivos han incluido edificios que albergan a la prensa y campos de refugiadxs. En Shateh (Gaza), el bombardeo del 15 de mayo dejó decenas de muertxs. La familia Abu Hatab perdió a diez miembrxs, de los cuales ocho eran niñxs. Este tipo de violencia grotesca define el proyecto de apartheid de Israel para aniquilar al pueblo palestino. Roger Waters llama a esta violencia “desprecio primario”. 

“Dadas las claras violaciones al derecho internacional y la violencia asimétrica de los bombardeos israelíes, se esperaba ampliamente que el Consejo de Seguridad de la ONU hiciera un llamado a un cese al fuego. Pero el gobierno estadounidense del presidente Joe Biden informó a los otros miembros del Consejo que no votaría por ninguna resolución semejante. Estados Unidos por sí solbloqueó la publicación de una declaración del Consejo sobre el empeoramiento de la situación la última semana. EE.UU. también se opuso inicialmente a realizar una sesión abierta el viernes —como propusieron Noruega, Túnez y China—, que finalmente se llevó a cabo el domingo. Por estos motivos, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, agradeció a Estados Unidos y a otros veinticuatro países por apoyar a Israel. Entre esos países estaba Brasil, cuyo presidente, Jair Bolsonaro, respaldó a Israel en su terrible uso de la fuerza contra el pueblo palestino. Esta declaración de Bolsonaro llegó justo unos días después de la operación policial contra la gente de Jacarezinho en Río de Janeiro, que terminó en la masacre de veinticinco personas. La brecha entre Jacarezinho y Gaza es solo de escala, la brutalidad es equivalente.”

 

 

[1]   Accesible en https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/latinoamerica-entre-gaza-e-israel-por-andres-oppenheimer-noticia/ )

[2] https://www.aa.com.tr/es/mundo/los-ataques-israel%C3%ADes-sobre-la-franja-de-gaza-dejaron-243-muertos/2250139#:~:text=El%20n%C3%BAmero%20de%20muertos%20por,el%20Ministerio%20en%20un%20comunicado.

 

[3] https://www.eltiempo.com/mundo/medio-oriente/victimas-de-israel-tras-fuego-cruzado-en-la-franja-de-gaza-589919