Estados Unidos: continúa la prohibición para viajar a Cuba
enero 17, 2013

17.1.2013

Hola todas y todos: comparto esta nota de Iroel Sánchez en donde pone en evidencia el sesgo ideológico de la prensa hegemónica, la de Latinoamérica y el Caribe tanto como la de Estados Unidos, en donde ‘la noticia’ es el levantamiento de las restricciones para viajar fuera de Cuba y no la persistencia de las limitaciones que tienen los ciudadanos de EEUU para visitar la Isla. Y eso que Cuba sigue siendo atacada, entre otras cosas por un programa especial que la Casa Blanca diseñó para robar, porque no hay otra palabra, a los profesionales de la salud (médicos, enfermeros, técnicos, etcétera) que con gran esfuerzo forma Cuba a pesar del bloqueo y cuya excelencia la confirma el interés de Estados Unidos en apropiarse de esos profesionales. Lean la nota completa, que no tiene desperdicio.

Al yankee todavía le impiden visitar Cuba

 

Martes
14 de Enero de 2013 
Por: Iroel Sánchez
Este lunes 14 de enero medios de
comunicación de todo el mundo centrarán su mirada en Cuba. Los cambios
anunciados por el gobierno cubano en la política migratoria entran en vigor
este día y lo que ha venido ocurriendo como un proceso de flexibilización
creciente -según fuentes oficiales, el 99,4% de quienes solicitaron salir del
archipiélago en los últimos doce años pudieron hacerlo- tomará forma definitiva
con la eliminación del llamado “permiso de salida”, la ampliación del tiempo
para permanecer en el exterior sin necesidad de trámites y la flexibilización
de las regulaciones para la relación con su país de origen de aquellos que
emigraron anteriormente.
Corren
ríos de tinta y muchos millones de bits en Internet llamando la atención sobre el
hecho de que, a partir de este día, los cubanos podrán viajar libremente a
cualquier país del mundo, con el único requisito de que aquel les otorgue visa.
A pocos sorprende que el gobierno cubano no implemente ningún requerimiento
adicional para viajar a Estados Unidos, desde cuyo territorio se han organizado
actos terroristas que han costado la vida a miles de cubanos, se implementa un
programa para estimular la deserción de profesionales de la salud formados en
Cuba, se destinan más de veinte millones de dólares al año para el
financiamiento de grupos que operan al interior de la Isla en función de la
política estadounidense de “cambio de régimen” y se impone un bloqueo económico
que ha concitado durante décadas el rechazo abrumador de la comunidad internacional,
incluyendo los propios aliados de Washington.
Mucho
menos los que manejan la “lupa inmensa” para magnificar lo que ocurre en Cuba
“cada vez que conviene a los intereses enemigos”, como dijera el escritor
uruguayo Eduardo Galeano, se detienen ante la evidencia de que con la nueva
política migratoria implementada por las autoridades cubanas Estados Unidos
quedará como el único país de toda América que limita los viajes de sus
ciudadanos, quienes tienen prohibido viajar a la nación caribeña.
Mientras
la industria mediática pregunta al “disidente” tal o más cual -destinatario de
los onerosos fondos que EE.UU. presupuesta para subvertir el orden
constitucional cubano- su opinión sobre las nuevas regulaciones migratorias,
nadie habla con los cientos de millones de norteamericanos que tienen prohibido
ir a Cuba. Tampoco se dice que a los pocos autorizados a hacerlo, el
Departamento del Tesoro de EE.UU. les exige un plan detallado de cada viaje a
la Isla, con la inclusión en cada grupo de viajeros de una persona con
funciones de vigilancia y que en el caso de ser profesores universitarios
contraen la obligación de ser interrogados por abogados de la universidad antes
y después del viaje, además de la firma de una declaración jurada. Para colmo,
todo ciudadano norteamericano que luego de cumplir con esos requisitos logre
poner un pie en Cuba está sujeto a unos límites de gasto diario y tiene
prohibido regresar a su país con cualquier souvenir cubano, aunque sea un
simple tabaco.
Los
grandes medios no entrevistarán a uno sólo de los estadounidenses cuyos
derechos constitucionales de viajar a Cuba son violados, ni desplegarán el
titular que bajo las reglas del periodismo -el clásico hombre que mordió al
perro- deberían publicar: “EE.UU. único país de América que limita los viajes
de sus ciudadanos”, porque como diría Galeano, en situaciones como estas “la
lupa se distrae y no alcanza ver otras cosas importantes y que los medios de
comunicación no hacen por informar”.
 

2 Comentarios

  1. Anónimo
  2. Anónimo

    Es cierto que EE.UU. impide, en general a sus ciudadanos, viajar a Cuba, aunque hay bastantes excepciones de nacionales del "Imperio" que se desplazan a la isla para participar de eventos comerciales, como la Feria de La Habana, pero también religiosos y hasta políticos, de ciudadanos norteamericanos que buscan el acercamiento a la isla. Es algo que existe aunque no se mencione en los grande medios de uno y otro lado. De todos modos, esa prohbición norteamericana es rídícula y se inscribe en el marco mayor, igualmente ridículo, además de injustamente pernicioso para terceros EStados, del conjunto de prohibiciones y normas que integran el bloqueo norteamericano a Cuba. Pero esto no debería distraernos de lo "otro" que se menciona en este artículo, sobre la extensión del pasaporte cubano. Esta emisión y entrega no es ni inmediata ni irrestricta para todo cubano que quiera viajar al exterior. Es cierto que desapareció la necesidad de tramitar la famosa "tarjeta blanca", requisito humillante que duró décadas. Pero si el Estado conserva el atributo discrecional de entregar el pasaporte a quien la política determine, la libertad sigue siendo restringida. Hablemos de los profesionales, por ejemplo,d e los médicos. En países como Argentina, Brasil y muchos más de una larga lista, si un médico apenas graduado en una universidad gratuita, costeada por el Estado, quiere trabajar en el extranjero, no tiene impedimentos. No es válido ni aceptable, en los países realmente democráticos con estas libertades expresa y prácticamente respetadas por el gobierno, que el profesional, por el hecho de haber cursado estudios solventados por el Estado, deba quedarse varios años para "pagar su deuda" con ese Estado. En todo caso, será una cuestión ética y personal del médico. Además, en el caso de Cuba, debe tenerse presente que no se trata de "devolverle al Estado" lo que éste ha invertido en el profesional y hacerlo en el país que los vio nacer. Hoy en día, la Revolución se vale de muchos de estos médicos para "misiones" en países como Bolivia, Nicaragua o Venezuela. Ello causa, por carácter transitivo, dado el déficit que esa solidaridad socialista provoca, que otros médicos no puedan emigrar sino luego de pasados varios años. Es algo que nuestro articulista tan celebrado por Atilio no aclara, pero que sabe muy bien que es así.

    Como siempre, una de cal y otra de arena. O como también se suele decir, al pan, pan, y al vino, vino.

    Responder

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Sobre el Autor de este Blog

Atilio Alberto Borón (Buenos Aires, 1 de julio de 1943) es un politólogo y sociólogo argentino, doctor en Ciencia Política por la Universidad de Harvard. Actualmente es Director del Centro de Complementación Curricular de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Avellaneda. Es asimismo Profesor Consulto de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires e Investigador del IEALC, el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe.

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