Hoy, 9 Octubre se cumple un nuevo aniversario del cobarde asesinato del Che. Había caído en combate el día anterior, pero sus heridas no eran mortales. Al día siguiente el presidente Barrientos recibió la orden de Washington:»ejecútelo y oculte cuidadosamente sus restos». Y obedeció. Desde entonces el Che renace cada día y es bandera universal de lucha anticapitalista y antiimperialista. Y como la CIA jamás deja «cabos sueltos», porque podrían tener la ocurrencia de contar lo acontecido, un año y medio después Barrientes moriría en extrañas circunstancias, nunca del todo aclaradas. El Che, en cambio, cada día está más presente.