La Habana, 29 Abril 2016

Un viaje de vértigo a la isla para participar del seminario organizado por el Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) del Ministerio de Relaciones Exteriores sobre “Continuidad y cambio en las relaciones internacionales”. De paso, ofrecer tres conferencias en el Instituto de Filosofía, la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y la Casa de las Américas, aparte de conversar con amigos y camaradas sobre los desafíos que enfrenta la continuidad de la Revolución Cubana en el enrarecido y amenazante ambiente internacional. Como siempre, Cuba pega en el alma y conmueve por el cariño de su gente, su solidaridad militante, su genuino internacionalismo socialista y su abnegación para ser fieles al legado martiano y sostener el proyecto revolucionario contra viento y marea. 


Pero el de ayer, 28 de Abril, fue un día muy especial, cargado de profundas emociones. Había sido invitado por el Director de la Casa de las Américas, Roberto Fernández Retamar, a dar una conferencia sobre el proyecto de recolonización imperial en América Latina. No sabía yo que esta institución conmemoraba precisamente ayer 57 años de su fundación, que tuvo lugar cuando aún no se cumplían cuatro meses desde el triunfo de la revolución y que marcaría la trascendencia que Fidel le otorgaba, ya en esos pasos iniciales a la batalla cultural. Su primera directora fue la heroína del asalto al Moncada, Haydée Santamaría y a poco andar Casa se convertiría en un baluarte de la revalorización y difusión de la cultura latinoamericana y caribeña, tareas que ha continuado desempeñando de manera ininterrumpida hasta el presente. Estar en esa casa emblemática de la Revolución Cubana y su gran proyecto cultural, conversando con el público sobre temas candentes de Nuestra América y en presencia de uno de los más grandes poetas y ensayistas de habla hispana, Fernández Retamar, fue una experiencia inolvidable que quería compartir con todos mis amigos. En próximos posteos informaré sobre lo que hice en estos cuatro días de intensa actividad en la tierra de Martí y Fidel.