Una milicia  jihadista, el Al Shabaab, atacó a mansalva a los estudiantes de una universidad en Garissa, Kenia, ultimados con ametralladoras o fusiles de alto calibre. Hasta ahora son 148 los muertos. Quiero señalar cuatro cosas: (a) que la noticia apenas si fue reportada por la prensa hegemónica en América Latina, con un poco más de cobertura en Estados Unidos y Europa;

(b)  que la solidaridad de gobiernos, partidos y movimientos populares con las víctimas de esta atroz matanza ha sido incomparablemente menor que la que tuvo Charlie Hebdo; (c) que el auge del terrorismo islámico es el resultado de una compleja cadena causal cuyo determinante inicial es la política de Estados Unidos y las potencias coloniales europeas en Oriente Medio, y que el fundamentalismo jihadista fue alentado por EEUU para repeler la invasión soviética en Afganistán. Allí reclutaron, financiaron y armaron a Osama bin Laden. El grupo Al Shabaab se declara perteneciente a Al Qaida. Bin Laden luego hizo lo que le convenía y se olvidó de sus mentores, los kenyatas que hicieron este crimen también.

(d) por último, el jihadismo NO REPRESENTA al Islam, como Hitler, Franco o Mussolini no representaban a una religión como el cristianismo, surgida de la lucha anticolonial en contra de Roma, o como Netanyhau y su gavilla no representan al judaísmo. ¡Cuidado con caer en la trampa de la derecha norteamericana y europea y satanizar al Islam a partir de la acción de estos fanáticos!