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¿Asco?
Una reflexión sobre el debate suscitado por varias declaraciones denigratorias del electorado porteño. Primero, para señalar que si algo necesitaba Macri para mejorar sus perspectivas ante el balotaje es que desde los ámbitos oficial (u oficioso) alguien profiriera esa clase de exabruptos contra sus votantes. Para su deleite no fue uno sino varios los que se anotaron para …(clic abajo en Más información)

hacerle ese favor. Por eso Filmus salió rápidamente a desmarcarse de tan cuestionables como inoportunas expresiones, sabedor que en lugar de venir en su ayuda lo hundían cada vez más.

Segundo, sobre la nota que Fito Páez publicara en Página/12 basta con decir que no causa extrañeza que un músico o un escritor, por brillante que sea, emita opiniones  absolutamente repudiables cuando habla de política: entre nosotros Borges es el ejemplo más rotundo. ¿Sólo en la Argentina? No: Louis-Ferdinand Celine, una de las más extraordinarias plumas francesas del siglo veinte, en los años treintas escribió tres panfletos exhortando a borrar a los judíos de la faz de la tierra. En uno de ellos, Escuela de Cadáveres, escribió que “Los judíos, racialmente, son monstruos híbridos, lobos que deben desaparecer […] En el rebaño humano no son otra cosa que bastardos gangrenosos, destructores, putrefactores.” El estadounidense Ezra Pound, que a comienzos del siglo veinte revolucionó la poesía anglófona, fue un activo militante del fascismo italiano, abierto colaborador del Duce y declarado antisemita. En el terreno musical Richard Wagner no le fue en zaga en su visceral racismo. Habría muchos otros ejemplos, pero con estos basta para convencernos de que sobresalir en un campo de la cultura no es ninguna garantía de lucidez política.
Tercero: aquellas desafortunadas declaraciones parecen ignorar el tema del “voto cruzado”. Hay gente -¡y no es poca!- que vota a Cristina y a Macri. Muchos de ellos probablemente votaron a Ibarra –entonces y hoy aliado del gobierno- como Jefe de Gobierno y más de uno seguramente debe haber votado a Filmus para consagrarlo como senador por este distrito. ¿También dan asco? Haciendo memoria, un ejercicio siempre conveniente, ¿qué decir del 48 % que en la Provincia de Buenos Aires, en 1999,  votó por Carlos Ruckauf , firmante del tristemente célebre decreto 2772, de Octubre de 1975, de aniquilación de la guerrilla? En esa misma elección Luis Patti obtuvo casi un 8 % de los votos, lo que hace un total de 57 %. ¿Y qué decir de los tucumanos que eligieron a Bussi, o de los que en San Miguel que eligieron a Rico como intendente?
Agraviar a la ciudadanía, aun cuando su voto no sea el que hubiéramos preferido, es un gravísimo error. Otro igual es la incapacidad de diferenciar entre el votante conservador, reaccionario o fascista de algunas zonas de la capital -no sólo en Recoleta, Palerno o Belgrano- y el de los barrios del sur, sumidos en la pobreza, la desinformación y el clientelismo. Lo que corresponde no es insultarlos por ser las peores víctimas del capitalismo sino tratar de desentrañar los mecanismos psicosociales mediante los cuales deciden apoyar a un partido o un candidato que representa los intereses de sus opresores. Insultar o descalificar a los réprobos con vocablos corrientes en la Alemania hitleriana es claramente una actitud reaccionaria. Un ejemplo basta: para referirse a los judíos los nazis utilizaban la expresión “ekelhaft Juden”: literalmente, “judío asqueroso.”
El Che decía que el capitalismo hace cinco siglos viene instilando toda clase de fobias, temores y prejuicios en la población; mantenerla en la ignorancia, la superstición y el miedo ha sido desde siempre una de sus estrategias de dominación. Confundir sus mentes, alimentarlas con desechos culturales, embrutecerla con la televisión comercial y la propaganda es fundamental para perpetuar su supremacía. En vez de enojarse con la gente que piensa y actúa sometida a tan nefastas influencias sus esclarecidos críticos deberían dirigir sus dardos a las clases dominantes que manipulan estos recursos para perpetuarse en el poder. Es elemental distinguir entre unos y otros, entre la masa de la población y los líderes que la explotan, reprimen, confunden y des-educan. Criticar acerbamente a las víctimas de un sistema no es progresista sino reaccionario. Con un agravante, como lo demuestra la discusión actual: se desvía la atención pública y queda en las sombras el significado y las ominosas consecuencias del proyecto privatista y mercantilizador de derechos de Macri.
Por último, a los que en el gobierno o fuera de él estén enojados y desilusionados con los porteños les recomendamos leer este incisivo poema que Bertolt Brecht escribiera a propósito del enojo que suscitó entre los gobernantes de la República Democrática Alemana la frustrada insurrección popular de 1953:
«Solución»
«Tras la sublevación del 17 de Junio
la Secretaria de la Unión de Escritores
hizo repartir folletos en el Stalinallee
indicando que el pueblo había perdido
la confianza del gobierno.
Y que podía ganarla de nuevo solamente
con redoblados esfuerzos.
¿No sería más simple para el gobierno,
en este caso, disolver al pueblo y elegir otro?»