En la Iª Conferencia
de Estudios Estratégicos que tuvo lugar la semana pasada en Cuba, organizada
por el Centro de Investigaciones de Política Internacional, se examinaron con
detenimiento las principales manifestaciones de la fase actual caracterizada
como de “transición geopolítica”. Uno de esos componentes es este significativo
desplazamiento de las “placas tectónicas” económicas del sistema internacional,
llamado a tener enormes repercusiones en la política mundial. Nótese como en
este estudio cuyos resultados compartimos -hecho por la OECD, un organismo
insospechado de poseer un átomo siquiera de marxismo o antiimperialismo- se prevé el
descenso de la gravitación económica de Estados Unidos del 22.7 % del PIB
mundial al 17.8 % para el año 2030, que en términos histórico-sociales es un
lapso sumamente breve. Japón también desciende, al igual que lo hacen otras
economías de la OECD y de manera mucho más abrupta las de la zona Euro. Por
contraste la China pega un “gran salto adelante” (recordar lo que proponía Mao,
que se produjo aunque … ¡no precisamente en la forma que él quería!) y se
pronostica que entre el 2011 y el 2030 aquel país pasará de representar del 17
% del PIB mundial a casi el 28 %, al paso que la India ya se situaría en poco
más del 11 %. Para ese año, 2030, China y la India combinadas darían cuenta del
39 % del PIB global, y en el 2060 poco menos que la mitad, un 46 %. ¡Impresionante!

Si bien es
cierto que es preciso manejar estas cifras con mucha cautela porque
acontecimientos inesperados –una guerra mundial o de gran importancia para una
región del mundo desarrollado, una catástrofe ecológica, procesos revolucionarios,
la profundización de la crisis capitalista, el prematuro agotamiento de algún
recurso natural estratégico, como el petróleo, etcétera- pueden alterar dramáticamente
estas predicciones, las tendencias están firmemente establecidas. Que luego por
algún motivo estas se desvíen, estanquen o -¿por qué no?- aceleren no puede
ocultar el hecho de que este movimiento ya está en marcha y que ya ha tenido
como resultado la ampliación de los márgenes de maniobra y potencial autonomía
de los países de Nuestra América. Que países como Venezuela, Ecuador y Bolivia
hayan resistido las ofensivas destituyentes del imperio es una prueba de lo que
venimos diciendo. Que Cuba haya resistido a más de medio siglo de bloqueo
integral es otra.  Que las bravuconadas
retóricas de Washington no hayan podido detener el programa nuclear de Corea
del Norte e Irán demuestran lo mismo. Y, más recientemente, la postergación del
ataque a Siria anunciado por la Casa Blanca y la fulminante reaparición de
Rusia como un actor de gran  peso en el
escenario mundial es también un claro indicador de que la “transición
geopolítica” ya está en marcha y es harto improbable que algo pueda detenerla.
Para concluir, el debilitamiento del poderío global de Estados Unidos –y por lo
tanto de su capacidad para imponer su dominación tal como acostumbraba a hacer-
 y la emergencia de nuevas
configuraciones de poder económico y político, eso que Chávez denominaba el «policentrismo», abre las puertas para un orden internacional potencialmente más
justo y equitativo. Para que esto se transforme en una realidad, sin embargo,
se requerirán muchos esfuerzos de los pueblos y gobiernos que pugnan por emanciparse
de los grilletes del imperialismo, mucha inteligencia política y mucha
militancia para neutralizar la contraofensiva que el imperio ya ha lanzado,
sobre todo en contra de Nuestra América, que como lo dijeran Fidel y el Che, es  su área de reserva estratégica
fundamental.
Porcentaje sobre
el PIB global
( Medido en PPP -Paridad de poder adquisitivo- del año 2005)
Estados Unidos
Japón
Zona
Euro
Otros OECD
Otros no OECD
China
India
2011
22,7%
6,7%
17,1%
18,2%
11,7%
17,0%
6,6%
2030
17,8%
4,2%
11,7%
15,3%
12,0%
27,9%
11,1%
2060
16,3%
3,2%
8,8%
14,0%
11,7%
27,8%
18,2%

Fuente:
Long-term Growth Scenarios, OECD Economics Department Working Paper No. 1000,
en prensa.
A continuación van dos
gráficas que ilustran con elocuencia los números de la tabla precedente y los
cambios en la economía internacional.