25 Mayo 2011

Hola todas y todos: subo a mi blog este breve relato que hizo Néstor Kohan (ver abajo) sobre la actividad del día de ayer en la fábrica recuperada IMPA, que sigue funcionando gracias a la abnegada labor de sus trabajadores. IMPA al igual que la FASINPAT (ex-Zanón) y tantas otras no cuenta con apoyo oficial alguno. Sus dueños huyeron cuando, a finales del 2001, se derrumbó el Plan de Convertibilidad, una de las vigas maestras del proyecto neoliberal en la Argentina y en virtud del cual se había establecido una fantasiosa equiparación de 1 a 1 entre el dólar y el peso. Cuando esa ficción se vino abajo por el peso de sus propias inconsistencias sus patrones dejaron sus fábricas abandonadas y a sus trabajadores sin empleo y en la miseria, sin haber podido cobrar los salarios adeudados. En una verdadera muestra de solidaridad militante alrededor de un centenar de fábricas fueron recuperadas y puestas nuevamente en marcha por sus trabajadores, preservando la fuente de empleo y la actividad productiva del país. Sin embargo, ninguno de los gobiernos que se sucedieron desde ese entonces se preocupó en lo más mínimo para resolver los múltiples problemas de todo tipo -desde jurídicos hasta comerciales, para ni hablar de la apertura de una línea de crédito de la banca oficial que facilitara su funcionamiento- que impiden regularizar la situación de esas empresas y hacer que quienes hoy son sus dueños de hecho puedan trabajar en igualdad de condiciones y competir con las empresas capitalistas que, en muchos casos, se benefician con diversos estímulos e incentivos gubernamentales. Los compañeros de IMPA y las demás empresas recuperadas ni piden limosna ni apelan a la caridad gubernamental: sólo desean ganar el pan de cada día trabajando y no esperan de las autoridades ningún tipo de favores, regalos o prebendas. Mucho menos quieren someterse a los rigores del clientelismo electoralista. Lo que sí quieren es que luego de diez años de funcionamiento se reconozcan sus esfuerzos, su responsabilidad social, su altruísmo y su patriótica labor, y se les permita funcionar como a las demás empresas. Su integridad y su moral socialista los hace merecedores de ello. Hasta ahora sus justísimos reclamos cayeron en oídos sordos, pero igual siguen luchando. Por eso fuimos a IMPA, como antes a FASINPAT, y seguiremos yendo a otras fábricas recuperadas. Y en el caso de IMPA había una razón adicional: sus instalaciones fueron abiertas para albergar un proyecto tan importante como la creación de la Universidad de los Trabajadores y para facilitar las actividades de la Cátedra Che Guevara, iniciativas ambas más que necesarias para nutrir el pensamiento crítico que tanto necesitamos en momentos como el actual. Los dejo entonces con el relato de Néstor Kohan.

Atilio Borón y Rosa Luxemburg
en una fábrica recuperada y en medio de la tormenta
Néstor Kohan
En una noche de tormentas, lluvia incesante y frío intenso, la Fábrica recuperada IMPA abrió nuevamente sus pesados portones para albergar a la Universidad de los Trabajadores y a la Cátedra Che Guevara.
La tormenta no pudo impedir el evento. A pesar de las inclemencias del mal tiempo (que habitualmente colapsa el tránsito en la ciudad de Buenos Aires), el invitado de lujo, Atilio Borón, no faltó a la cita.
Recibido por el director de la Universidad de los Trabajadores Vicente Zito Lema, acompañado de muchos trabajadores y rodeado de banderas del Movimiento Continental Bolivariano (MCB) y la Cátedra Che Guevara, Atilio dio una clase magistral sobre la biografía de Rosa Luxemburg, el eje medular de su pensamiento político, su crítica mordaz del reformismo y sobre todo, lo que más interés generó en el público, la actualidad impactante de Rosa para los debates de la América latina contemporánea.
El pretexto del encuentro giró en torno a la nueva edición del libro de Rosa ¿Reforma social o revolución? (Buenos Aires, ediciones Luxemburg, 2011), pero en realidad nos proponíamos y nos proponemos recuperar a Rosa para las discusiones políticas actuales.
¿Quién recuerda hoy a los viejos pusilánimes, timoratos, reformistas y mezquinos de la socialdemocracia que dieron la orden de asesinarla? En cambio esta muchacha judía y polaca, insumisa, feminista y roja hasta la médula, sigue insuflando rebeldías y revoluciones por doquier.
Cada vez que un movimiento insurgente se anima a desafiar los molinos de viento del capital, las instituciones políticas desvencijadas pero no por ello menos agresivas del empresariado y el orden establecido de las multinacionales, defendido y legitimado por los grandes monopolios de la (in) comunicación, las imágenes de Rosa y del Che Guevara emergen como hongos en medio de las multitudes juveniles. ¿Será una casualidad?
Sin apoyos oficiales, sin financiamientos dudosos ni dinero alguno, sin secretarias, autos importados ni alfombras lujosas, pero con mucha voluntad, mística y energía militante las clases de la Universidad de los Trabajadores siguen su curso semana a semana.
Seguramente anoche Rosa debió andar caminando por los pasillos oscuros y húmedos de la fábrica, levantando sus largos vestidos para no mojarse con los charcos y la grasa. ¿Quién dijo que todo está perdido?
La Cátedra Che Guevara se reúne todos los martes en la Universidad de los Trabajadores de 19 a 21 hs.
Rawson 106 (a dos cuadras de Rivadavia al 4.100, barrio de Almagro, Buenos Aires, Argentina)