En la base de la desaforada militarización de la política exterior del imperio se encuentra la insaciable necesidad del capitalismo norteamericano de apropiarse de toda clase de materias primas, minerales, metales y combustibles, dondequiera que ellas se encuentren. Este pillaje de los «recursos naturales» no es un rasgo accesorio sino condición necesaria, imprescindible, para sostener un patrón de consumo profundamente irracional y despilfarrador. La infografía preparada por el Mineral Information Institute de los Estados Unidos demuestra la exorbitante cantidad de minerales, metales y combustibles requerida por cada estadounidense a lo largo de su vida. La cifra final es escalofriante: 2.9 millones de libras, o sea, algo más de 900.000 kilogramos. Un solo ejemplo puntual: el consumo de papel por habitante en Estados Unidos es de 270 kilogramos, pero el del África Sub-Sahariana es de apenas 5 kilogramos. Ergo: para sostener el irracional patrón de consumo norteamericano el 80 por ciento de la población mundial está condenado a sobrevivir en medio de toda clase de privaciones. Para que alguien en Estados Unidos pueda consumir 1.316.000 kilogramos de minerales, metales y combustibles tiene que haber muchos que no puedan consumir nada, o casi nada. Así de simple…

Estas y otras cuestiones las desarrollo en la ponencia que presenté en el Coloquio organizado por Casa de las Américas sobre el Bicentenario. Quienes quieran leerla dirigirse al siguiente enlace de Cubadebate :

http://www.cubadebate.cu/opinion/2010/12/14/la-coyuntura-geopolitica-de-america-latina-y-el-caribe-en-2010/