20 Agosto 2012.

Días pasados el Subsecretario de Defensa de Estados Unidos para Asuntos del Hemisferio Occidental, Frank Mora, visitó la Argentina. A continuación compartimos, y hacemos nuestras, las reflexiones que suscita en Jorge Luis Ubertalli la visita de este alto funcionario del Pentágono a nuestro país.

HAY MORA EN LA COSTA
Por
Jorge Luis Ubertalli
                                                              
La visita a nuestro país del subsecretario de Defensa de EE.UU. para
Asuntos del Hemisferio Occidental, Frank Mora, enamoró al diario de la
Embajada, quien a través de su escribidor de turno editó un apologético
artículo sobre el “relanzamiento” de las relaciones bilaterales en cuanto al
tema Defensa. El mismo 17 de agosto, día en que se conmemoraba el fallecimiento
de José de San Martín, padre de la Patria, el matutino de las barras y
estrellas  informó sobre un encuentro privado entre el citado Frank
Mora y el ministro de Defensa local, Alfredo Puricelli, en donde el visitante
sentenció: “ Hemos entrado en una nueva fase en las relaciones de Defensa, las
amenazas en la región ya no existen”. Tamaño optimismo morado es realmente
edificante. Máxime cuando el mismísimo Mora, hace un año y pico, calificó como  “muy
serio” el operativo, en el que participó el propio Canciller Timmerman, que
frustró un contrabando de armamento, equipo de inteligencia y drogas que
personal de EE.UU. intentaba ingresar al país. Sin embargo, la amistad todo lo
puede, según el matutino antinacional ya citado. Y Mora, enamorado de las
“relaciones carnales” que se plasmaron entre Argentina y su país en los años
90, pretende reeditarlas, y no solo con nuestro gobierno sino con otros del área.
Antes de aterrizar por estos pagos recaló en Uruguay, donde además de reafirmar
el acuerdo militar “estratégico” celebrado el pasado año, repasó la agenda a
tratarse en la próxima reunión de Ministros de Defensa del Continente, iniciada
en 1995, que se llevará a cabo en Punta del Este en octubre del año en curso.
Una vez aquí, Mora expuso en el Centro Educativo de las fuerzas Armadas
(CEFFAA), recientemente inaugurado, la “Visión de Estados Unidos
sobre las Relaciones de Defensa con la región sudamericana”. Visionaria
empresa, virtualmente hablando, es la que este morador de la costa
subcontinental, enviado por el moreno inquilino de la White
House, está dispuesto a acometer, sea como sea.
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De esto no se habla
Ex profesor de Estrategias de Seguridad Nacional y Estudios de América
Latina en la Escuela Nacional de Guerra de la Universidad
Nacional de Defensa de EE.UU.; del Instituto de Altos Estudios
Estratégicos del Paraguay; conferencista en el Instituto del Hemisferio
Occidental para Seguridad y Cooperación (WHINSEC), nombre que exhibe hoy la
Escuela de las Américas, o Escuela de Asesinos (SOA), donde se formaron
infinidad de represores uniformados latinoamericanos expertos en ‘guerras
sucias’; del Colegio Interamericano de Defensa(CID), vinculado a la tristemente
célebre Junta Interamericana de Defensa (JID), brazo militar del “ministerio de
colonias” (OEA); de la Universidad Internacional de Florida (UIF),
que hoy releva, en sintonía con el Pentágono y financiada por éste, los puntos
conflictivos para EE.UU. de América latina, previa descripción
geoantroposocial, política, cultural, militar  y económica de varios
países en lo que se denomina “Cultura Estratégica”, entre otras actividades, el
Dr. Frank Mora ha visitado otros países de la región en su periplo relacionista
castrense, entre ellos, Chile.  El 13 de junio pasado, 9 días antes
del golpe legislativo que destituyó al presidente constitucional del Paraguay,
Fernando Lugo,  Mora participó, junto a otros funcionarios
norteamericanos del área, en la XII Reunión del Comité Consultivo de
Defensa Chile-Estados Unidos, iniciado en 1994. Al término del cónclave,
durante el cual se abordaron temas vinculados con la próxima Reunión de
Ministros de Defensa del continente que se llevará a cabo en octubre, el ex
comandante en jefe del Ejército chileno, general (r) Oscar Rodrigo Izurieta
sostuvo que “la relación bilateral de Defensa entre Chile y Estados Unidos es
fuerte, estrecha y sólida.(…) Hoy en día la combinación de capacidades, con
amigos claves en el mundo, es la base para una política exterior exitosa”. Esta
“exitosa política exterior” no consiste, ni mas ni menos que en contribuir al
afianzamiento del poder militar norteamericano en el Pacífico, zona considerada
por EE.UU. como esencial en cuanto a la “contención” de China y otras naciones
no alineadas con la potencia del norte de América, a la par que neutralizar la
influencia de Argentina, Bolivia, Venezuela, Brasil y Ecuador en la región
mediante la denominada Alianza del Pacífico, creada el año pasado a
instancias de EE.UU y de la que forman parte Perú, México, Colombia y Chile.
Por otra parte, las “amenazas a la región” que el subsecretario de
Defensa hemisférico norteamericano en su encuentro con Puricelli calificó de
“inexistentes”, forman parte de las visiones sesgadas del visitante. Aquellas
existen, están a la orden del día y se manifiestan, entre otras
variables,  a través de:
          la presencia de los
buques de guerra británicos HMS Montrose y HMS Daunthers, de alto poder
destructivo, en Malvinas, aunada a la del submarino nuclear británico HMS
Talent, cargado con misiles y torpedos de última generación, que mereció
denuncias del Canciller argentino, del ministro de Defensa, Oscar Puricelli,
quien hace pocas horas brindó en Chile una conferencia de prensa donde habló
del tema, de sus pares de Defensa uruguayos y de UNASUR.
          la frustrada
invasión de policías británicos a la Embajada de Ecuador en el Reino Unido, a
fin de evitar el traslado de Julian Assagne, fundador del portal Wikileaks, al
país sudamericano que le dio asilo desde el 19 de junio. Debido a  la
gravedad de la situación –la invasión de uniformados británicos a la delegación
ecuatoriana significaría una declaración de guerra contra Ecuador – ésta se
está tratando en la UNASUR (reunión de Lima del 19 de agosto) y en los países
que conforman la Alternativa Bolivariana de Nuestra América (ALBA),
de la cual Ecuador forma parte.
          la instalación de
bases militares norteamericanas  en el Chaco paraguayo, lindante con
Bolivia, solicitadas por el presidente de la Comisión de Defensa de Diputados
del país guaraní, José López Chávez, en el contexto del nuevo gobierno
golpista, que ya concitó reacciones por parte de legisladores y autoridades
bolivianas y de otros países de la región.
Lo que se juega
En la ya citada
Reunión de Ministros de Defensa del Continente que se llevará a cabo en Uruguay
en el mes de octubre, se vislumbran dos posiciones diferenciadas en cuanto a la
defensa y seguridad continentales:- una, la de los países de UNASUR, que en el
2009 han creado un Consejo Sudamericano de Defensa (CSD) al que no fueron
invitados los EE.UU. ni Canadá. Conformado a instancias del Brasil de Lula-que
en el marco de un renovado Paraguay pro imperialista y los periplos
pentagonales de Mora se apresta a realizar el ejercicio militar Operación
AGATHA 2012, en el que se movilizarán 10.000 efectivos durante treinta días en
gran parte de la frontera sur para reprimir “la delincuencia, el narcotráfico,
la minería ilegal” según declaró el ministro de Defensa, Celso Amorín- el CSD
intenta desarrollar doctrina militar subcontinental propia, alejada de las
influencias de EE.UU., que se conjuga con la  doctrina militar de los
países del ALBA, cuya Escuela de Defensa ya fue inaugurada en la región
oriental de Bolivia; -otra, la de EE.UU. y sus aliados en el área,
incluído el Paraguay golpista actual y distintas democraduras, quienes en la
próxima Reunión de Cancilleres tratarán de mantener vigentes las
instituciones colonizadores castrenses, creadas para adoctrinar a los
uniformados de su denominado “patio trasero”:  el TIAR, la JID , el
CID y otros engendros similares y conexos, creados para enfrentar “enemigos
internos” en el marco de la remanida Doctrina de Seguridad Nacional,
ahora disfrazada de lucha contra el narcotráfico, la delincuencia organizada,
la ayuda humanitaria, etc.
Hay Mora en las
costas de Nuestra América.  Y viene oscura, como siempre, y por todo.
Pero la poca agua
que hay en la pileta ya se está secando.