7.8.2015

Puerto Rico se encuentra agobiado por una deuda excepcional, impagable por más injustos y crueles sacrificios que se impongan a su población.Estados Unidos, que se apoderó de esa bella isla caribeña, ahora le niega toda ayuda. La infamia de Washington es incalificable: opera para frustrar la voluntad independentista de los puertorriqueños  y para que se mantenga el status quo neocolonial, pero al mismo tiempo se abstiene de ayudar a ese pequeño gran país a que resuelva sus problemas. Es evidente que la única salida a la crisis pasa por la independencia, pero no será un tránsito sencillo. A continuación comparto tres notas muy interesantes que nos ayudarán a comprender este problema.

Oscar López Rivera, patriota puertorriqueño preso por más de 30 años en las cárceles del imperio por luchar por la independencia de la isla

Puerto
Rico: La isla del (des)encanto – Por Ricardo Alarcón de Quesada
Los
conceptos vertidos en esta sección no reflejan necesariamente la línea
editorial de Nodal. Consideramos importante que se conozcan porque contribuyen
a tener una visión integral de la región.
Quienes visitan Puerto Rico
comprenden por qué la llaman “la isla del encanto”. Lo palpan en el aire, en la
luz, en el paisaje y también en la gente que la habita. Algo muy diferente
provoca la dramática situación que vive su pueblo. Porque los puertorriqueños
nunca han sido dueños de ese entorno maravilloso ni tampoco de su destino,
amarrados bajo el dominio colonial, primero de España y durante los últimos 117
años de Estados Unidos.
Washington trató de engañar al mundo
disfrazando la colonia con el embeleco de un imaginario “Estado libre asociado
(ELA)”, que promovía como “una vitrina del Caribe” de las bienandanzas que la
tutela norteña ofrecía generosamente. La experiencia para los boricuas fue bien
diferente. Sus consecuencias sociales, políticas y económicas han encontrado siempre
la resistencia popular, muchas veces desconocida fuera de la isla.
Tras recorrer un largo camino el tema
llega hoy a una coyuntura definitoria. El ELA fue rechazado por la mayoría
absoluta del pueblo puertorriqueño en el plebiscito efectuado allí en noviembre
de 2012, que las autoridades estadunidenses ignoran hasta ahora.
En los últimos años la situación se
ha complicado, hasta el extremo de que el país no puede pagar sus deudas, la
economía continúa decreciendo y urge encontrar una salida a la grave crisis
financiera. La asamblea legislativa local aprobó una ley enfilada a buscar una
solución, olvidando que ni ella ni ninguna otra institución del ELA posee
capacidad soberana.
Quienes verdaderamente mandan allá se
lo recordaron. El 6 de julio de 2015 la Corte Federal de Apelaciones del primer
circuito, ubicada en Boston, Massachusetts, que es la máxima instancia judicial
para Puerto Rico, determinó la inconstitucionalidad de esa ley y la anuló
subrayando, argumento irrefutable, que es el Congreso federal estadunidense el
que tiene plenas facultades sobre ese país y no la asamblea insular.
Hay que agradecer a los jueces del
mentado tribunal haber puesto el dedo en la llaga aunque, en rigor, repitieron
lo que ya se sabía y lo han sufrido los boricuas por más de un siglo. Sólo que
el recordatorio no llega en un momento cualquiera.
El estatus colonial fue rechazado
categóricamente por la población y ahora se comprueba igualmente que el modelo
económico ha fracasado, ya no es viable y quienes lo administran no tienen
capacidad legal para enfrentar el desastre. La quiebra de su economía es
consecuencia directa del sometimiento a Estados Unidos y cualquier medida, en
las condiciones actuales, estaría exclusivamente en manos del gobierno federal.
La alcaldesa de San Juan, Carmen
Yulin Cruz, se refirió el 15 de julio a los problemas que afectan a Puerto Rico
y de los que el gobierno federal evade su responsabilidad y se abstiene de
tomar decisión. “Su falta de acción en cuanto a las herramientas que nos
prohíbe tener y nos niegan, como es la quiebra, lo demuestran… son una serie de
instancias en las que Estados Unidos continuamente nos ha faltado el respeto
como nación.”
Esa actitud, junto con la negativa de
excarcelar a Óscar López Rivera, hace afirmar a Carmen Yulin que “el estatus de
Puerto Rico es insostenible y el país tiene que decir basta ya”.
Por mucho tiempo la propaganda
estadounidense se empeñó en presentar a Puerto Rico como un modelo para el resto
de América Latina, con su economía supuestamente floreciente en un país libre,
feliz y pacífico.
Ocultaba el verdadero rostro del ELA:
la destrucción de la economía autóctona, el dominio absoluto de las
corporaciones yanquis, el desempleo generalizado, la emigración masiva, el
grave deterioro del medio ambiente y la persecución al movimiento patriótico,
víctima del acoso y el espionaje del FBI y de otras incontables acciones
hostiles, incluyendo asesinatos que han conmovido al país pero siguen
totalmente impunes.
Hace ya más de 10 años que ese modelo
entró en la crisis que ahora alcanza titulares en la gran prensa. Desde
entonces, la economía se estanca o retrocede. Luego de saquear sus recursos, no
pocos inversionistas se han retirado de la isla; el déficit fiscal no dejó de
crecer, y más de la mitad de la población se ha visto forzada a emigrar: quedan
en la isla unos 3.7 millones y su diáspora en Estados Unidos se acerca ya a 5
millones, según el censo oficial más reciente.
El pueblo, por su parte, ha librado
una lucha admirable. Cuando por todas partes avanzaba la ola neoliberal, en
Puerto Rico las masas trabajadoras impedían la privatización de servicios
públicos esenciales. Lograron con su lucha sacar al ejército invasor de Vieques
y de otras bases militares; fueron sus estudiantes los primeros que tomaron las
universidades y las calles exigiendo que la educación no fuera presa del lucro;
soportando la represión que nunca ha cesado y enfrentando al imperio más poderoso,
dieron su voto, en noviembre de 2012, rechazando de modo aplastante al régimen
colonial.

Ahora, mientras los políticos
discuten y los grandes emporios mediáticos descubren que Puerto Rico existe,
decenas de miles de boricuas más se van, escapan del falaz encanto. No van
hacia el paraíso. Los esperan, como siempre, la pobreza y la miseria, pero
también la discriminación, el odio racial y el desprecio en los arrabales de
New York y Chicago, en las granjas de Florida y en otras partes. Su partida es
la prueba irrefutable: la vitrina se cae en pedazos.
Vista parcial del Morro, en el extremo del Viejo San Juan
07-08-2015
Otra deuda
impagable
Puerto
Rico, la “Grecia” americana
A l´encontre-La Breche
Mientras el mundo entero tiene su
atención fija en el espectáculo que dan el FMI, la CE y el Banco Central
Europeo (la troika) aplastando al pueblo griego, hay otros numerosos ejemplos
de poderosos países imperialistas que utilizan la «crisis de la deuda»
para extraer más riquezas de los países más débiles que ellos, así como de
países imperialistas más pobres.
Un
caso típico es el de la colonia de Puerto Rico (3,6 millones de habitantes). En
una entrevista concedida al New York Times, el gobernador de la nación caribeña
declaró: «Nuestra deuda, que asciende a 73 mil millones de dólares, no es
pagable. No hay otra opción. Sería feliz si hubiera otra opción más fácil. Pero
no es cuestión de política, sino de matemáticas». Puerto Rico no ha podido
pagar un plazo de más de mil millones de dólares que vencía el pasado 1 de
julio.
La
mayor parte de la deuda se debe a fondos especulativos (hedge funds) americanos, fondos de colocación u otras cuentas de
inversión. Los hedge funds conocidos
también como fondos buitre, compran (en el mercado secundario), a un precio muy
bajo, deuda adeudada por el gobierno portorriqueño así como por empresas
privadas porque los inversores saben que éstas no tienen casi valor. Luego, dan
un giro y exigen su pago al completo de su valor nominal (es decir, el valor
fijado en la emisión).
El
30 de junio, las autoridades de Puerto Rico emprendieron negociaciones con sus
acreedores. Entre quienes asistían a la reunión estaba la antigua directora del
Fondo Monetario Internacional (FMI), Anne Kruger. Las dos propuestas de ésta
fueron que Puerto Rico hiciera bajar el salario mínimo por debajo de los 7,50
dólares la hora fijados a nivel federal y que se recortaran las subvenciones
concedidas a la Universidad de Puerto Rico.
Hubo
una manifestación ante las oficinas del gigante financiero Citigroup en
Manhattan, el corazón financiero de Nueva York, donde tenía lugar la reunión.
Un manifestante entrevistado por Democracy
Now
!, David Galarza, dijo: «Vivo aquí, en Nueva York. Soy
puertorriqueño y mis padres y mi familia viven en Puerto Rico… Todos decimos
que no a los planes de austeridad puestos en pie por los propietarios de los hedge funds y los gángsters que han
creado situaciones similares en Grecia, en España e incluso en los Estados
Unidos».
La
Casa Blanca ha anunciado que el Gobierno federal no dará ni un céntimo. Janet
Yellen, a la cabeza de la Reserva Federal (FED) americana, le ha hecho coro
anunciando que este banco no haría nada tampoco porque estimaba que no había
«ningún riesgo» de que una falta de pago de Puerto Rico tuviera
ninguna incidencia en los Estados Unidos y que el asunto no tenía ninguna
importancia. Es la misma FED que inyectó miles de millones de dólares en
instituciones financieras como la Citicorp y que luego les prestó miles de
millones durante el “crack
financiero de 2008. Aquí tenemos por tanto nuestra propia troika -el Gobierno
federal, la Reserva federal y las instituciones financieras- que a puerto Rico
le dice, sencillamente, que se hunda.
La
nueva presión sobre Puerto Rico por parte del capital financiero americano se
produce en el contexto de una depresión que afecta a este grupo insular
-archipiélago- desde 2005. El nivel de pobreza es casi el doble que el del
Estado americano más pobre. El nivel de paro es dos veces más elevado que en
los Estados Unidos. El sistema de salud puertorriqueño está a punto de
hundirse. El sesenta por ciento de la población depende de programas federales
como Medicare, Medicare Advantage o Medicaid. Gracias a las políticas de Obama,
Puerto Rico no recibe más que el sesenta por ciento de los fondos que reciben
los demás Estados en el marco de Medicare y el setenta por ciento de los fondos
que reciben en el marco de Medicaid. Lo que significa una pérdida de quinientos
millones de dólares que el país, falto de liquidez, no puede permitirse
invertir en gastos médicos de su población.
Puerto
Rico está también excluido del Supplimental Security Income Program que ayuda a
los americanos más vulnerables (dependientes, ciegos, personas mayores que
tienen rentas muy bajas o patrimonios cercanos a cero; la mayoría de los 9
millones de personas que cobran esta asignación dependen totalmente de ella).
No participa tampoco en el programa federal de nutrición. Todas estas
diferencias, y otras también, existen porque el país es una colonia de los
Estados Unidos, llamada de forma eufemística «territorio».
Puerto
Rico era en su origen una colonia de España. Los Estados Unidos se apoderaron
de estas islas durante la guerra hispano-americana de 1898, al mismo tiempo que
de Cuba y las Filipinas. Esto condujo a la guerra americano-filipina en la que
los Estados Unidos mataron a 100 000 filipinos que luchaban por la
independencia de su país. Por su parte, Cuba se convirtió en una virtual
colonia estadounidense hasta la revolución cubana de 1959 y Puerto Rico ha
seguido siendo una colonia.
Durante
los 117 años que han transcurrido, las compañías americanas han sacado enormes
beneficios de Puerto Rico. En el curso de los cincuenta primeros años, fueron
las plantaciones americanas de los barones del azúcar [propietarios de grandes
plantaciones de caña de azúcar] las que sacaron beneficio de los bajos salarios
en el país. En los cincuenta años siguientes, el gobierno americano concedió a
las compañías americanas importantes ventajas fiscales para que se instalaran
en Puerto Rico. Primero fueron las manufacturas de calzado y de ropa las que se
aprovecharon de ellas. Luego empresas más fuertemente capitalizadas, como las
farmacéuticas, se instalaron también. Esto hizo de puerto Rico uno de los
líderes mundiales en el terreno de la fabricación de medicamentos de uso
corriente. En un momento dado, ¡trece de los veinte medicamentos más demandados
eran fabricados en este país!
Luego,
en 1996, el Congreso comenzó a suprimir gradualmente las exenciones fiscales y
esto afectó a una gran parte de la industria del país. En 2005, estas
exenciones fiscales habían desaparecido totalmente y a partir de ese momento
Puerto Rico se encuentra en recesión (una recesión que se ha vuelto más dura
aún por el “crack” financiero de 2008
y la Gran Recesión) y se ha visto forzado a recurrir a préstamos para
permanecer a flote. En consecuencia, durante este último decenio, son
principalmente los buitres financieros los que han asolado el país.
Los
puertorriqueños son ciudadanos americanos y están autorizados a venir al continente.
No pueden ser rechazados como los mexicanos que, huyendo de la pobreza, están
obligados a entrar en los Estados Unidos sin papeles. Alrededor de 50 000
puertorriqueños hacen el viaje al continente cada año. Hay ahora 5 millones de
puertorriqueños viviendo en los Estados Unidos y 3,6 millones en la colonia.
Hemos
llegado a un punto en el que, sencillamente, Puerto Rico ya no tiene dinero
para pagar a los usureros. La deuda no es «pagable» según las
palabras de su gobernador. Para librarse de ella, porque es una colonia, no
tiene el derecho a declararse en quiebra, como podría hacerlo un Estado, o como
hizo una ciudad como Detroit. Como Grecia, Puerto Rico no tiene moneda propia.
[Según un informe del FMI, para hacer frente a «sus plazos» en 2016,
además de medidas de austeridad en los terrenos de la educación, las
jubilaciones y los gastos en las infraestructuras, sería necesario un
crecimiento cercano al 5% (sic); esto para un territorio en recesión y que no
puede acceder a los mercados financieros /1].
La
salida de todo esto no está clara. ¿Será forzado Puerto Rico, como Grecia, a
pedir prestado aún más, siempre con intereses, y poner en pie cada vez más
austeridad a fin de pagar los créditos precedentes y los intereses acumulados?
Nota
1/ Esta nota fue enviada por el autor a
la redacción de A l´encontre el 18-7-2015.

Fuente original: http://alencontre.org/

Traducción
de Faustino Eguberri – Viento Sur
 ________
Ante
la crisis, enfrentar la colonia
Por Cándida Cotto

Claridad, (San Juan, PR) martes, 4 de agosto de
2015
La celebración de una asamblea constitucional de
estatus, unidad de propósito, mayor protección al empresarismo local, auditoría
de la deuda. Ésas son algunas de las acciones que voces consultadas por
Claridad expresaron como necesarias que los puertorriqueños asuman frente a la
actual crisis fiscal y económica que azota a Puerto Rico y la postura de manos
afuera que han mantenido la Presidencia y el Congreso de Estados Unidos, así
como las decisiones de los tribunales federales negando a Puerto Rico
herramientas para atender su crisis.
¿Qué pueden y deben hacer los puertorriqueños para
articular un plan que fuerce a Estados Unidos a tener que atender la crisis
fiscal y económica de Puerto Rico, incluyendo terminar con la relación colonial
con Estados Unidos? fue el cuestionamiento que hizo CLARIDAD. Aquí las
reacciones.
La colonia, el problema de fondo
El secretario general del Partido Independentista
Puertorriqueño (PIP) Juan Dalmau Ramírez:
 “La crisis
fiscal no puede desvincularse de lo que es la crisis colonial. Todos los
análisis financieros que se han hecho a nivel internacional con respecto a la
situación del país están íntimamente vinculados, según esas publicaciones, al
estatus político de subordinación del estado libre asociado. Por lo tanto, un
primer paso tiene que ser, en una agenda consensuada entre todos los que
queremos superar el régimen colonial, enfrentar a los Estados Unidos con la
realidad política puertorriqueña de manera que dé los pasos para que, aunque la
decisión final esté en manos de los puertorriqueños, Estados Unidos asuma su
responsabilidad política, jurídica y moral con respecto a nuestra
descolonización.
“En cuanto a pasos inmediatos que se puedan dar,
el PIP ha propuesto crear un régimen contributivo balanceado donde todos los
actores económicos aporten, en justicia, lo que corresponde a sus ganancias e
ingresos. Particularmente hemos propuesto la imposición de una contribución, no
confiscatoria ni penalizante, de un 10% de contribución a las empresas
foráneas, lo cual permitiría un ingreso para el fisco de $3 mil 700 millones,
al tiempo que se fortalece la estructura del Departamento de Hacienda para
llevar a cabo las auditorías y el monitoreo necesario que evite la evasión
contributiva. Esto obviamente son medidas inmediatas. Pero lo determinante es
atender el problema de fondo, que es el problema colonial. Lo que es
inaceptable para el PIP es que el gobierno esté adoptando la receta del informe
de Anne Krueger, que es una receta neoliberal en contra de los trabajadores y
que repite lo que han sido los modelos fiscales y económicos que han
fracasado.”
Respecto a la posibilidad de que los otros dos
partidos, entiéndase el Partido Popular Democrático (PPD), de gobierno, que
defiende el estado colonial, y el Partido Nuevo Progresista (PNP), que promueve
la anexión, estén dispuestos a acoger las recomendaciones de otros sectores
resaltó: “La actitud del gobierno actual ha sido de imposición unilateral y el
que no esté de acuerdo con la receta del gobierno entonces es declarado como un
apátrida. Por eso es que el PIP, desde el inicio, cuando nos reunimos con el
Gobernador, hicimos dos planteamientos; todo diálogo para enfrentar la crisis
tiene que estar sustentado en enfrentar el problema colonial y excluir como un
modelo o herramienta de trabajo el informe neoliberal de Anne Krueger. El
gobierno no respondió y por eso el PIP no participa en esa mesa de trabajo.
Hemos visto en estos días lo que el PIP anticipó, lo que está pasando, que era
un acto de relaciones públicas para tratar, en caso del fracaso de la gestión
del gobierno, de echarle culpa a todos cuando son ellos los que tienen mayoría
de Senado y Cámara y el poder de la gobernación.”
En esa misma dirección, sobre la posibilidad de
que el Gobierno de Estados Unidos tome alguna acción, el dirigente del PIP
reveló: “De las reuniones que yo he tenido tanto con funcionarios del Ejecutivo
como del Congreso de EE UU, mi experiencia ha sido que en los Estados Unidos no
hay ambiente para una tabla de salvación. Eso es a lo que apuesta el gobierno
(de Puerto Rico). Pero es que un modelo de desarrollo económico autosostenible
no se puede fundamentar en mayor dependencia ni en migajas coloniales”.
¿Cómo puede participar la comunidad puertorriqueña
en Estados Unidos?
“La comunidad puertorriqueña en los Estados Unidos
tiene una participación determinante porque nosotros tenemos más de la mitad de
nuestra población viviendo en Estados Unidos. Unos, no sólo participando del
aparato político sino también ejerciendo opinión pública y orientando a los
Estados Unidos con respecto a lo que es Puerto Rico. En la medida en que Puerto
Rico no sea un problema es como barrer polvo debajo de la alfombra. Ahora
Puerto Rico es el tema, es el problema y, por lo tanto, eso representa una gran
oportunidad para orientar a los Estados Unidos. Muchos ciudadanos
estadounidenses no conocen a plenitud el tema colonial de Puerto Rico, así que
es una gran oportunidad para empujar e impulsar ese proyecto de presión, de
crisis política, con “P” mayúscula. Es política para que EE UU se vea obligado
a reexaminar su relación con Puerto Rico. Ya lo hizo con Cuba y ésa fue la gran
noticia cuando despedimos el 2014. Estados Unidos se dio cuenta, después de más
de medio siglo, que su política con respecto a Cuba había sido un fracaso. Éste
es el momento de impulsar que se reexamine el caso de Puerto Rico”.
Sólo contamos con nosotros mismos
El representante Luis Vega Ramos, quien pertenece
al ala soberanista del PPD, reaccionó a los planteamientos de CLARIDAD:
“Lo primero que tenemos que hacer los
puertorriqueños es entender, de una buena vez, que sólo contamos con nosotros
mismos para salir adelante. Es cierto que la situación de nuestra deuda es de
hechura compartida entre nosotros, nuestros acreedores, que siempre estuvieron
prestos a prestar, y del gobierno federal que, junto a los acreedores, fomentó
la burbuja financiera, cuya explosión nos arropa hoy, como a otras
jurisdicciones y naciones. Sin embargo, seríamos peligrosamente ingenuos en
cifrar esperanzas en creer que nuestros acreedores negociarán con nosotros con
alguna consideración a nuestro mejor interés. Igualmente, las tres ramas del
gobierno federal se han mostrado renuentes a darnos herramientas o apoyos. Los
tribunales federales le pasan la bola al Congreso y al Presidente, los cuales
se niegan a legislar o ejecutar medidas esenciales para la recuperación
puertorriqueña, como la exención de la ley de cabotaje, la inclusión de
nuestras corporaciones públicas en la ley federal de quiebra o algún apoyo de
la Reserva o el Tesoro Federal.
Para ser exitosos en la difícil renegociación que
se avecina hace falta la unidad de la que habla el gobernador García Padilla.
Pero para lograrla, su gobierno tendrá que hacer un ejercicio de plena transparencia
y participación ciudadana nunca antes visto en nuestra historia. Si vamos
pa’lante, todos tenemos el derecho de sentirnos parte de la solución. Y eso
requerirá que el gobierno esté dispuesto a rendir cuentas y hasta parte del
ejercicio de sus facultades al pueblo como nunca antes.
“Y, sí, también requiere que le metamos el pecho
al tema del estatus político. Luego de año y medio de aprobada por el Congreso
y el Presidente, es una realidad incuestionable que la asignación de $2.5
millones y la negociación de definiciones de estatus con Justicia Federal es un
espejismo inútil. Por eso, desde Puerto Rico, hay que retomar la iniciativa. Y
la única opción que nos queda es la Asamblea de Estatus. Darle trámite
legislativo a los 5 proyectos ya radicados debe ser la prioridad de la sesión
legislativa que comienza en agosto. Sustantivamente, para el PPD esto significa
reconocer, finalmente, que la única opción que puede proponer de cara al futuro
es un ELA Soberano y fuera de la cláusula territorial”.
Necesaria una Asamblea Constitucional
El veterano luchador independentista, licenciado
Noel Colón Martínez, quien durante años ha trabajado porque se celebre una
asamblea constitucional de estatus, recalcó ante la crisis:
“A mi juicio, la acción de mayor contundencia lo
sería que la Asamblea Legislativa aprobara una consulta en la que le plantee al
país la conveniencia o no de convocar una Asamblea Constitucional de Estatus
utilizando como modelo el proyecto del Colegio de Abogadas y Abogados. No tengo
dudas de que ante el fracaso de todos los otros mecanismos procesales que se
han ensayado, nuestros electores votarán en favor de la convocatoria. Ese
proceso, que tanto énfasis hace en los aspectos de soberanía política, de
soluciones no territoriales o coloniales, de asamblea depositaria de la
soberanía del país y de tan claro contenido democrático, conmocionará la
política de Estados Unidos. No se trata de otra Ley 600 del 1950 ni de permisos
del Congreso para autorizarnos a hacer algo que hacemos en virtud del derecho
natural a la libre determinación política. Si no tuviera el contenido que le
asignamos, ya Estados Unidos la hubiera propuesto.
“Toda la movilización que se produce en Estados
Unidos para paliar la grave situación que padece el país debe ser reconocida.
Pero nadie puede dar lo que no tiene y en su relación con Puerto Rico Estados
Unidos sólo ha atendido sus intereses y ha entretenido a los boricuas con sus
dádivas que jamás comparan con el grado de explotación que ejercen.”, concluyó
el veterano abogado.
Iniciativas concretas y puntuales
El senador Ramón Luis Nieves, quien participó de
la conferencia de prensa ofrecida en Washington por grupos hispanos y
congresistas para pedir acción al gobierno federal sobre la crisis fiscal de
Puerto Rico, declaró:
«Acudí a la conferencia de prensa convocada
por los congresistas Nydia Velázquez y José Serrano, junto a las organizaciones
National Hispanic Leadership Agenda, Hispanic Federation, SEIU, entre otras,
para reclamarle al gobierno y al Congreso de Estados Unidos que tomen acciones
concretas para atender la grave crisis fiscal y económica de Puerto Rico. A
nombre de mis constituyentes, agradezco la iniciativa de los líderes y
organizaciones que hoy reclaman tales acciones en conferencias de prensa
simultáneas aquí en la Capital Federal, New York y Florida».
Nieves emplazó al gobierno de Estados Unidos a
«que asuman una actitud proactiva hacia Puerto Rico, con iniciativas
concretas y puntuales para que logremos superar la crisis fiscal y encaminar el
desarrollo económico. En Puerto Rico hemos implantado medidas muy duras, y
falta mucho por hacer, pero ya es hora de que Estados Unidos asuma su
responsabilidad, y nos reconozca las herramientas políticas que necesitamos
para resolver nuestros problemas económicos. Basta ya de asistencia técnica,
llegó la hora de la acción».
Auditar la deuda
La copresidenta del Movimiento Independentista
Nacional Hostosiano (MINH), Wilma Reverón Collazo, destacó la necesidad de una
auditoría ciudadana de la deuda.
 “Ante esta
crítica situación, es necesario que el Pueblo de Puerto Rico tome en sus manos
su destino. Al fijarnos esta meta, el Movimiento Independentista Nacional
Hostosiano propone una auditoría ciudadana de la deuda: No sabemos qué es lo
que se nos está obligando a pagar, en qué se usó, quién asumió la obligación en
nuestro nombre y si verdaderamente benefició al Pueblo de Puerto Rico.
Exigimos una auditoría ciudadana con auditores
escogidos por el pueblo a los cuales el gobierno tiene que proveerle toda la
información solicitada; que se repudie la deuda que no se pueda demostrar que
ha sido contraída en beneficio del Pueblo de Puerto Rico; que se renegocien los
términos de la deuda legítimamente contraída y se imponga responsabilidad
económica y legal a los responsables del desastre administrativo fiscal.
“Asimismo, proponemos que se le dé prioridad a
proteger las empresas locales contra la competencia injusta de las
multinacionales y empresas extranjeras; que se cambie el modelo de dependencia
de inversión extranjera por un modelo de incremento de la producción del país;
que se le dé alta prioridad al desarrollo agrícola y al desarrollo de empresas
cooperativas.
“Trabajaremos junto al pueblo de Puerto Rico en el
proceso de descolonización e independencia que tanto necesita el País, mediante
la convocatoria a una Asamblea Constitucional de Estatus”, enfatizó la
dirigente hostosiana. (Ver página 29)
Urgente una Asamblea Constitucional de Estatus
Por su parte, la Central Puertorriqueña de
Trabajadores (CPT) y la Coordinadora Unitaria de Trabajadores del Estado (CUTE),
reclamaron la convocatoria a una Asamblea Constitucional de Estatus para
atender la necesidad urgente de resolver la condición colonial de Puerto Rico.
En declaraciones públicas, el presidente de la
CPT, Pedro Irene Maymí, expresó: «El Gobernador Alejandro García Padilla,
no sólo ha incumplido su compromiso con el País de radicar la pieza legislativa
que viabilice la convocatoria a la Asamblea Constitucional, sino que, además,
pretende justificar su inacción».
Mientras tanto, el secretario general de la CUTE,
Federico Torres Montalvo, añadió que: «Para la clase trabajadora, es
inaceptable que el Gobernador le dé la espalda a este tema. La recesión y el
colapso estructural del modelo económico de Puerto Rico, no es asunto nuevo,
los trabajadores lo hemos vivido y cargado duramente sobre nuestras
espaldas».
Ambos líderes sindicales afirmaron: «Hoy los
trabajadores somos conscientes de las insuficiencias institucionales del ELA y
que se dramatizan en la falta de poderes políticos para trazar y construir un
nuevo modelo económico basado en la justicia, la solidaridad y la hermandad
entre todos los sectores sociales de nuestro pueblo. Por eso, la Asamblea
Constitucional de Estatus se convierte ahora en un imperativo».