Hoy 13 de agosto  Fidel cumpliría 93 años. Su virtuoso empecinamiento hizo posible que todavía se hable del socialismo, de la lucha antiimperialista, de los crímenes de EEUU y de la urgente necesidad de abolir el capitalismo antes de que éste acabe con el medio ambiente y la especie humana. Imagínense nomás lo que hubiera ocurrido si cuando se vino abajo el Muro de Berlín, se desintegró la Unión Soviética, desapareció el campo socialista y se disolvió el Pacto de Varsovia (creado para contener las ansias expansionistas, que después se verificaron, de la OTAN) Fidel le hubiera hecho caso a Felipe González y otros lobistas del imperialismo, gentes de esa ralea que lo visitaban periódicamente para convencerlo de que arriara las banderas del socialismo y que ya el mundo sería, definitiva e irreversiblemente como lo había anticipado Francis Fukuyama. Fidel, por supuesto, se negó a hacerlo y los despachaba con cajas destempladas. Gracias a esa firmeza de convicciones, a esa voluntad de hierro que lo llevó a resistir es que hubo luego un Chávez, un Maduro, un Evo, un Néstor, una Cristina, un Lula, una Dilma, un Correa, un Daniel, un «Mel» Zelaya, un Lugo, un Tabaré, un Pepe Mujica, una derrota del ALCA y muchos etcéteras. En fin, todo el ciclo progresista y de izquierda que todavía hoy perdura en Latinoamérica si bien fuertemente acosado pero resistiendo la brutal ofensiva lanzada por el imperio. Y quienes auguraban el famoso «fin del ciclo progresista» supongo que ahora, después de la tremenda derrota del macrismo, estarán revisando sus pronósticos, ¿o no?
¡Hasta la victoria siempre,  Comandante!

(La foto de la portada es de octubre 2003, Asamblea General de CLACSO en La Habana)