Lo que sigue es una traducción de los principales pasajes del artículo que publicara Bob Herbert en la edición del 7 de Enero del New York Times. Nos ha parecido importante compartirlo porque denuncia el giro “aún más a la derecha” del gobierno de Barack Obama, que tantas ilusiones había despertado entre amplios segmentos de la progresía latinoamericana y europea –la famosa “Obamamanía”- y que en El lado oscuro del Imperio  combatimos desde el primer momento precisamente por su carácter meramente ilusorio, superficial y carente de todo fundamento. Lo que dice Herbert no hace sino agregar nueva evidencia a favor de nuestras previsiones y demostrar como la crisis general del capitalismo está acelerando la pauperización de amplios sectores de la sociedad norteamericana, desmintiendo los pronósticos optimistas de los economistas del establishment que insisten en proclamar que “la crisis ya quedó atrás”. En realidad, para los ricos nunca hubo crisis; para las capas inferiores de los sectores medios y para los pobres, en cambio, la crisis ha profundizado sus privaciones y padecimientos hasta niveles sin precedentes en la historia contemporánea de Estados Unidos.
«Miseria en compañía de la abundancia»
Bob Herbert *
(New York Times, 7 Enero 2011)
El presidente Obama está rediseñando su administración para hacerla aún más amigable hacia las grandes empresas y los megabancos, es decir, los ricos que florecen con independencia de lo que ocurra con la economía de este país. Mientras tanto, no oímos ni una palabra acerca de los pobres, cuyas filas se expanden como un incendio de bosques. … (clic abajo para continuar)
Pero los políticos y los medios se comportan como si los pobres no existieran. ¿Cómo se imagina a una familia de cuatro viviendo con un ingreso anual de U$S 11.000 o menos? El profesor Peter Edelman, un experto en temas de pobreza, me dijo que el número de personas que se encuentran en esa trágicamente funesta categoría asciende a más de 17 millones. Son gentes que está tratando de vivir con ingresos que ni siquiera llegan a la mitad de la línea de pobreza oficial de Estados Unidos, que está fijada en los U$S 22.000 anuales. Nadie habla de esas familias viviendo en extrema pobreza. Si usted tiene problemas para saber de qué lado se encuentran los republicanos le recuerdo que uno de sus jefes en la Cámara de Representantes, Darrell Isa, acaba de enviar una carta a 150 grandes empresas, grupos profesionales y think tanks pidiéndoles que le digan cuáles son las regulaciones federales que más le disgustan. ¡Son guardavidas que están del lado de los tiburones!
El presidente Obama, no queriendo “ser corrido por derecha” prometió, con tonos humillantemente abyectos, favorecer a los capitalistas con la mayor largueza posible. En línea con ese propósito designó a  William Daley, un hombre del corazón de Wall Street y “pez gordo” del JP Morgan Chase como jefe de su gabinete. Daley fue muy crítico de la reciente reforma de las regulaciones financieras y un hombre que ha estado presionando fuertemente para que los Demócratas sean aún más dóciles con los intereses de las grandes empresas.
Por todo lo anterior cerca de 44  millones de personas fueron reportadas como viviendo en la pobreza en el 2009, algo más del 14 % de la población de Estados Unidos y un aumento de 4 millones en relación al año anterior. Y más de 15 millones de niños estadounidenses son pobres, uno de cada cinco. Y más de un cuarto de los afroamericanos e hispanos también son pobres.
¿Estamos haciendo algo en relación a esto? No. Nuestros funcionarios oficiales, desde el presidente hacia abajo, están demasiado ocupados besando las alhajadas manos de los megaricos.
* Bob Herbert es periodista especializado en cuestiones urbanas y tendencias sociales. En 2005 publicó un importante libro sobre el tema de la pobreza en Estados Unidos: s autor de  Promises Betrayed:  Waking Up from the American Dream  (Promesas traicionadas: despertando del sueño americano)