9 Abril 2015

José María Aznar: “En determinadas circunstancias el silencio es cómplice”. 
Felipe Calderón: “Preferimos equivocarnos a callar lo que pasa en Venezuela”

Un grupo de ex mandatarios de América Latina y el Caribe, con la invalorable colaboración de tan egregios demócratas extra-regionales como José María Aznar y Felipe González, dio a conocer la “Declaración de Panamá” en la que se denuncia “la alteración constitucional y democrática que sufre Venezuela”. 

La nómina de los firmantes parece extraída de los archivos de INTERPOL: varios -tal vez la mayoría- son pájaros de cuenta que tienen asuntos pendientes con la justicia por cuestiones de corrupción, narcotráfico, lavado de dinero, y en no pocos casos desaparición forzada de personas y asesinatos extrajudiciales. Sobresalen en este siniestro listado aparte de Aznar y Gonzáles, Álvaro Uribe (Colombia); Miguel Ángel Rodríguez (Costa Rica), Eduardo Duhalde (Argentina), Felipe Calderón y Vicente Fox (México), Lucio Guitiérrez (Ecuador), Luis Alberto Lacalle (Uruguay), Ricardo Martinelli y Mireya Moscoso (Panamá), Juan Carlos Wasmosy (Paraguay). Y los otros (que si buceamos en los archivos tal vez encontremos a varios que comparten los antecedentes delictivos de los arriba nombrados) configuran una galería de reaccionarios que en sus respectivos países estafaron las expectativas populares y degradaron la democracia hasta convertirla en una grosera burla de sí misma. Esa verdadera «Armada Brancaleone» se erige ahora en el árbitro de los gobiernos de la región, confiada en la desmemoria y la apatía de nuestros pueblos. Pero se equivocan.