¡Derrota del Imperio en la OEA!: por 29 votos a 3 (Estados Unidos y sus dos lacayos: los gobiernos de Canadá y Panamá) se derrotó una iniciativa para que la OEA «mediase» en la crisis desatada por los fascistas en Venezuela. Resultado impensable antes de Chávez, que pone en evidencia su vigencia más allá de su desaparición física. Como el Che, que está más vivo que nunca, la muerte no ha hecho sino convertir al Hugo en una presencia viva en la política latinoamericana.