Buenos Aires, 4 Junio 2014.
 


(Por Atilio A. Boron)  En su reciente discurso de graduación ante la
academia militar de West Point el presidente Barack Obama ratificó la validez
de algunos tópicos que anidan en los cimientos mismos de la ideología
imperialista norteamericana. Según este discurso, cuyas raíces llegan hasta los
propios comienzos de la república, Estados Unidos es un país excepcional,
indispensable e irreemplazable. Está llamado a liderar el mundo, porque si
abdica de esa responsabilidad nadie podrá suplantarlo y el resultado será el
caos. El burdo maniqueísmo de esta concepción afirma que o hay un orden
comandado y modelado por Washington o, en caso contrario, el mundo se sumerge
en el horror de un violento y generalizado desorden hobessiano, desencadenando
una feroz lucha de todos contra todos. Subyace a esta formulación la idea de
que hay un “Destino Manifiesto”, presuntamente resuelto por Dios, que le otorga
a Estados Unidos una misión única e indivisible en el mantenimiento de la
libertad, la justicia, la democracia, los derechos humanos y la paz en todo el
planeta. Esta idea mesiánica fue muy apropiada porque sirvió para justificar el
despojo de las tierras de los pueblos originarios de América del Norte, la
guerra con México y la anexión de Texas y, posteriormente, el inicio de la
expansión extracontinental del imperio comenzando por el Caribe con la anexión
de Cuba y Puerto Rico, siguiendo con Filipinas en el Pacífico  y,
después de la Segunda Guerra Mundial, extendiendo los confines del informal
imperio norteamericano a lo largo y a lo ancho de todo el globo.


    
Esta beatífica visión reafirmada por enésima vez por el actual ocupante
de la Casa Blanca no resiste el menor análisis. No creemos necesario
desarrollar aquí un argumento que se encuentra en la obra de innumerables
críticos de la política exterior de Estados Unidos, desde Mark Twain a Noam
Chomsky, Gore Vidal y Howard Zinn.  Hace ya unos años uno de los más
prominentes pensadores del imperio, ya fallecido, Samuel P. Huntington, se
preguntaba qué otro país, salvo el caso excepcional de Estados Unidos, podía
hacer cosas tales como “presionar a otros países para adoptar valores y
prácticas norteamericanas en temas tales como derechos humanos y democracia;
impedir que terceros países adquieran capacidades militares susceptibles de
interferir con la superioridad militar norteamericana; hacer que la legislación
norteamericana sea aplicada en otras sociedades; calificar a terceros países en
función de su adhesión a los estándares norteamericanos en materia de derechos
humanos, drogas, terrorismo, proliferación nuclear y de misiles y, ahora,
libertad religiosa; aplicar sanciones contra los países que no conformen a los
estándares norteamericanos en estas materias; promover los intereses empresariales
norteamericanos bajo los eslóganes del comercio libre y mercados abiertos y
modelar las políticas del FMI y el Banco Mundial para servir a esos mismos
intereses […]; forzar a otros países a adoptar políticas sociales y económicas
que beneficien a los intereses económicos norteamericanos; promover la venta de
armas norteamericanas e impedir que otros países hagan lo mismo […];
categorizar a ciertos países como ‘Estados parias’ o delincuentes y excluirlos
de las instituciones globales porque rehúsan a postrarse ante los deseos
norteamericanos”. (Ver su “The lonely superpower”, en Foreign
Affairs
, Vol. 78, Nº 2, marzo-abril de 1999, pág. 48) 

      Como puede comprobarse, el listado de
cosas que Washington hace en relación a terceros países es impresionante y por
ello la respuesta a la retórica pregunta de Huntington tenía, y tiene, una
única posible contestación: nadie. Nadie más puede hacer eso. Por eso este
autor y antes que él una larga lista de gobernantes, políticos y mandarines
imperiales de Estados Unidos adhieren a la noción del excepcionalismo
norteamericano o,  como lo recordara la secretaria de Estado de Bill
Clinton, Madeleine Albright, como “el país indispensable”. Y es cierto, es un
país indispensable, como ahora lo ratificó Obama, aunque no para lo que ellos
piensan y pregonan –promover la libertad, los derechos humanos, la democracia-
sino exactamente para lo contrario, para sostener la estructura imperialista
del actual (des)orden mundial. El mensaje  que el inverosímil Premio
Nobel de la Paz transmitió a los cadetes en su ceremonia de graduación de West
Point omitía toda referencia al siniestro papel que Estados Unidos ha venido
desempeñando en la arena internacional para subraya, en cambio, la visión
autocomplaciente que se necesita para cometer toda clase de crímenes y tropelías
y poder conservar una cierta tranquilidad de conciencia.
      Sería largo y no es esta la ocasión
para emprender una meticulosa refutación del discurso del “excepcionalismo”
norteamericano. Además, como decíamos más arriba, hay numerosos estudiosos que
ya lo han hecho dentro mismo de Estados Unidos a los cuales agregaré, al final
de esta nota, una breve lista de autores latinoamericanos que también trataron
este tema. Por ahora me limitaré tan sólo a aportar algunas imágenes que
desnudan con conmovedora elocuencia las falacias del discurso imperial.
¡Vamos a las imágenes!
Japón 1945 recibe una lección de
democracia: dos ciudades (Hiroshima y Nagasaki), sin guarniciones militares e
indefensas son reducidas a cenizas y escombros. Número estimado de víctimas:
250.000. El mayor ataque terrorista jamás registrado en la historia de la
humanidad.
Vietnam, 1964-1975: once años de
bombardeos. Víctimas estimadas: 3.000.000

Bombardeo indiscriminado con napalm en aldeas campesinas.
Ejecución sumaria de personas “sospechosas” de ser miembros del Vietcong
Bombardeo a mansalva, para destruir el país y su gente. Sobre Vietnam

se descargaron 4 veces más bombas que durante toda la Segunda Guerra Mundial,
un total de unas 10 millones (contando las aéreas y las de artillería) y 55.000 toneladas de agentes defoliantes (tanto napalm como Agente Naranja) lo que
destruyó la quinta parte de las regiones selváticas al paso que muchas zonas de cultivo quedaron contaminadas o llenas de cráteres y bombas sin estallar y el agua se contaminó con residuos químicos de todo tipo.


  
Irán: golpe de estado contra Mohammad
Mosaddegh. La CIA reconoció en material desclasificado que urdió el golpe de
1953, junto con el MI6 británico, para acabar con un gobierno que afectaba los
intereses de las compañías petroleras .

Guatemala, 1954: golpe de estado contra
Jacobo Arbenz. Número estimado de víctimas de la violencia política desatado
desde entonces: 300.000

Repudio a Arbenz en Esquipulas, acusando de «comunista»

¡Imperdonable! Arbenz promovió la reforma agraria y afectó los intereses de la United Fruit

Cuba: 55 años de bloqueo, agresiones y
sabotajes. ¡No hay un caso semejante en la historia de la humanidad!    

Indonesia: el Plan
Yakarta, una de las mayores masacres de la historia, según la propia CIA.
Cacería indiscriminada y asesinato de comunistas, y golpe contra Sukarno.
Número mínimo estimado de víctimas: 500.000. En la foto, Ronald Reagan recibe a
Suharto, uno de los mayores criminales de la historia.
Fusilamiento de campesinos acusados de comunistas  
Indonesia: parientes de las víctimas buscando muestras para encontrar
el ADN entre los cráneos de los fusilados

Chile: conspiración y golpe de estado contra el gobierno de Salvador Allende

Bombardeo e incendio del palacio presidencial «La Moneda»


Plan Cóndor:
coordinación para la represión en el Cono Sur, bajo la dirección del gobierno
de Estados Unidos y el especial protagonismo de Henry Kissinger.

Kissinger junto a su admiradora y precandidata demócrata a la presidencia
de Estados Unidos, Hillary Clinton.


Aquí, con Jorge Rafael Videla, el dictador argentino.

Con Augusto Pinochet, el dictador chileno.
Fuerte lazos con la cúpula golpista brasileña, vía su amigo Antonio Azeredo Da Silveira
“Kissinger trae consigo perspectiva histórica y una amplia experiencia” (Sandy Berger,
ex asesor en temas de seguridad nacional del presidente progresista Bill Clinton)

¿Y el TIAR y la «solidaridad hemisférica»? Estados Unidos ofreció el apoyo logístico y satelital que le permitió al Reino
Unido hundir el crucero General Belgrano, que se encontraba fuera de la zona de
exclusión de las Islas Malvinas. Murieron en ese ataque 323 jóvenes marineros argentinos
.


Esta mesiánica nación, exaltada en el
discurso de Obama, ha perpetrado una interminable lista de asesinatos
políticos. Aquí apenas unos pocos:

Patrice Lumumba: asesinado en el Congo en 1961. La ejecución fue explícitamente
ordenada por la CIA mediante una “Acción Ejecutiva”. El agente de la CIA en el Congo era el espía Frank Carlucci, quien luego sería Vice Director de la CIA y Secretario de Defensa de Ronald Reagan. Jamás se hallaron los restos de Lumumba, que se sospecha fueron dinamitados.
El «guerrillero heroico»en Bolivia, 1967: herido en combate, apresado y cobardemente asesinado. La operación contó con el asesoramiento de los Rangers del Ejército de EEUU.
El brutal linchamiento de Gadaffi, cuya noticia provocó la carcajada de Hillary Clinton,
por entonces Secretaria de Estado de Obama. Puede verse en 
YouTube. (https://www.youtube.com/watch?v=Fgcd1ghag5Y )

Dos sospechosos accidentes aéreos en 1981, que terminaron con la
vida de dos presidentes considerados poco amigables con los EEUU

Restos del avión accidentado en el que perdió la vida el presidente panameño  Omar Torrijos
Restos del avión en el que perdió la vida el presidente ecuatoriano Jaime Roldós
(Ver sobre esto el libro de John Perkins: Confesiones de un gangster económico)

Estados Unidos invadió la República Dominicana en 1965. Para impedir la
creación de una “segunda Cuba” y la fundación de una democracia luego de la
tiranía de Rafael Leónidas Trujillo la Casa Blanca despachó 42.000 marines y
soldados a la Isla. Vale aclarar que la de Trujillo ha sido considerada por
muchos estudiosos como la más brutal de todas las tiranías que Washington
promovió en Centro América y el Caribe, entre las que sobresalen las de Machado
y Batista en Cuba, la de los Somozas en Nicaragua, Hernández Martínez en El
Salvador, Carías Andino en Honduras, Ubico y Castillo Armas en Guatemala, Gómez
y Pérez Jiménez en Venezuela, Laureano Gómez y Pinilla en Colombia, y Duvalier
en Haití. 

Clase práctica de consenso democrático entre el invasor y un dominicano

Llevando la democracia al mundo: en Ucrania, apoyando a los golpistas neonazis
Victoria Nuland, Secretaria de Estado Adjunta para Asuntos Euroasiáticos distribuyendo alimentos a los sediciosos de la Plaza Maidan en Kiev.
(Por supuesto, esto no debe interpretarse mañosamente como una  
intervención de Estados Unidos en asuntos de terceros países … )

 Desfile de la “oposición democrática” aliada a la OTAN y EEUU en Kiev
Pacíficos militantes democráticos ucranianos preparándose para
tomar el poder por asalto con el beneplácito de Estados Unidos.


Llevando la
democracia a Siria: esto pasó en Aleppo, ciudad que era
un patrimonio histórico de la humanidad

Barrio residencial, antes y después de la llegada de los portadores de
la democracia y los derechos humanos a Siria.
Otra vista de Aleppo
 

Mercenario de la OTAN-EEUU ejecutando soldados sirios

 En Venezuela: sabotajes, violencia y guarimbas para acabar

con la Revolución Bolivariana, a cualquier precio. Si en Ucrania
el plan “salió bien” ¿por qué no intentarlo en Venezuela?

Dos ejemplos de como actúa la “oposición democrática pacífica” en
la República Bolivariana de Venezuela

La “lucha contra el
terrorismo” por los  Estados Unidos
Los cinco  luchadores antiterroristas cubanos: ¡a la cárcel, acusados de terroristas!
Luis Posada Carriles y Orlando Bosch: terroristas y asesinos, ambos en libertad gozando  la protección de Washington en Estados Unidos. (Bosch murió en 2011, a los 85 años, y el Miami Herald en su nota cronológica lo describió como un “prominente militante del exilio cubano.”)  Posada, como tantos otros, continúa amparado por las autoridades norteamericanas.
Defensa de las libertades públicas en
el país “irreemplazable y excepcional”.
Julian Assange y Edward Snowden: perseguidos y asilados por decir la verdad y revelar la siniestra conspiración orquestada por las agencias de seguridad de EEUU.
Pese a ello la Casa Blanca cree que puede dar lecciones de libertad de prensa y expresión al resto del mundo. 
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Materiales de consulta, para seguir
profundizando en el tema
 

En primer lugar, se sugiere consultar la monumental
obra de Gregorio Selser, Cronología de las intervenciones
extranjeras en América Latina (1776-1945)
 (México DF:
UNAM/UOM/UAM-Azcapotzalco, 1985)
Ver asimismo (ordenadas por estricto orden alfabético) :
Atilio A. Boron,  América Latina en
la Geopolítica del Imperialismo
 (Buenos Aires: Ediciones
Luxemburg, 2012)

Atilio A. Boron y Andrea Vlahusic, El
lado oscuro del imperio. La violación de los derechos humanos por Estados
Unidos
 (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg, 2009)

Stella Calloni ,  Operación Cóndor: pacto criminal (La
Habana: Editorial de
Ciencias Sociales, 2006)

Patricia Galeana,  Cronología iberoamericana 1803-1992 (México
DF: Fondo de Cultura Económica, 1993).
Eduardo Galeano,  Las venas
abiertas de América Latina
 (Siglo XXI: México, 1971)
José Luiz Méndez Méndez, Bajo las alas
del Cóndor
 (Buenos Aires: Cartago, 2007)

Marcos Roitman, Tiempos de oscuridad. Historia de los golpes de
Estado en América Latina
 (Madrid: AKAL, 2013)
John Saxe-Fernández, Terror e Imperio (México,
DF: Arena Abierta, 2006)

Luis Suárez Salazar, Madre América. Un siglo de terror en América
Latina
 (La Habana: Ocean Sur, 2005)