4.12.2012

El inverosímil Premio Nobel de la Paz sigue sin pausa su carrera para perfeccionar la máquina de la muerte del Pentágono. Lean esta nota de Salvador Capote y se estremecerán ante la perversión que significa utilizar todos los desarrollos científicos y tecnológicos no para mejorar la suerte de la humanidad, cuya sobrevivencia está en riesgo, sino para mejorar el análisis «costo-beneficio» del armamento de los ejércitos modernos. Por supuesto, Estados Unidos no está sólo en esto pero, sin duda alguna, es el que se lleva las palmas, de lejos. ¿Adivinen cuáles son los países que ya han utilizado los drones para matar? Si no se anima, lea la nota y se enterará.

“La guerra de
los drones”

Por Salvador Capote
ALAI, 3 Diciembre 2012
http://alainet.org/active/60074


El 5 de enero de 2012,
en el Pentágono, el presidente Barack Obama anunció un cambio fundamental
en la estrategia militar del país: la robotización de la guerra.
En esta estrategia de
robotización ocupan un primer plano los drones o vehículos aéreos no tripulados
(U.A.V.’s por sus siglas en inglés) (1).Al comenzar el siglo, el Pentágono
disponía de solamente unos 50 drones, ahora tiene en su inventario más de
7,000, de diversos tamaños y modelos.
  
Los drones son
relativamente económicos. Un drone “MQ-9 Reaper”, por ejemplo, cuesta 36.8
millones de dólares, mientras que un caza tripulado “F-35 Joint Strike Fighter”
cuesta cerca de 140 millones. Los de tipo “Predator” y “Reaper” pueden ser
equipados con misiles “Hellfire”, tomar fotos de alta calidad y monitorear
conversaciones entre celulares, entre otras funciones.
Se dice, además, que la
principal ventaja militar de los drones consiste en que sus pilotos, incluyendo
algunos que nunca han volado aviones reales, se sientan en cabinas a medio
mundo de distancia, tal vez en alguno de los tráileres de la Base Aérea de Creech,
cerca de Las Vegas (uno de los principales centros de dirección de los
“Predators”), a buscar en las pantallas de sus computadoras los
posibles blancos.
Dudo, sin embargo, que
ahorrar la vida de los pilotos tenga algún peso en las
consideraciones de los
estrategas del Pentágono para favorecer la fabricación de los drones. Mucho más
convincente es el hecho de que la tecnología moderna y el uso de nuevos
materiales, permite construir naves aéreas capaces de experimentar bruscos
giros y aceleraciones que el ser humano, susceptible a una condición conocida
como pérdida de conciencia gravitacional (“G-LOC”), no puede
soportar, aún con trajes especiales. Un drone podría realizar movimientos
para eludir ataques, decenas o cientos de veces más violentos que los aviones
tripulados más novedosos. No es pues la compasión sino la tecnología lo que
deja a los pilotos en tierra.
Aunque es un arma
todavía en desarrollo, estos drones han estado operando en los Balcanes,
Afganistán, Irak, Pakistán, Libia, Yemen, Somalia, Líbano, Palestina, Colombia,
y a lo largo de la frontera con México. Los drones permiten realizar una nueva
modalidad del asesinato a sangre fría, el asesinato a larga distancia y sin
riesgo alguno para el ejecutor. 
 Actualmente, más
de cincuenta países fabrican o compran drones para diversos usos, pero Estados
Unidos, Israel y Gran Bretaña son los únicos tres (lo hubiéramos podido
adivinar) que han utilizado drones no sólo en misiones de vigilancia sino
también para atacar blancos con misiles y eliminar presuntos enemigos. Israel,
contra Hezbollah en el Líbano, y en Gaza contra Hamas; Gran Bretaña, en
Afganistán; mientras que Estados Unidos, refiriéndonos sólo a Pakistán y de
acuerdo con datos oficiales, mediante “Predators” y “Reapers” operados por la CIA, ha matado a más de 2,000
supuestos militantes de al-Qaeda y a un número indeterminado de civiles.
Otros tipos de drones
están en desarrollo. Cerca de un billón de dólares ha sido invertido en el
“X-47B” de Northrop Grumman, diseñado para despegar desde un portaaviones,
bombardear sus objetivos y regresar a la nave madre, todo dirigido por
computadoras. La Boeing
está desarrollando el “X-45C
Phantom Ray” para vigilancia y ataques en tierra. Otros muchos están en
fase de experimentación, incluyendo algunos que pueden llevar cabezas nucleares.
Hasta diciembre de 2011,
Estados Unidos creyó poseer con los drones el arma estratégica perfecta, pero
tuvo que regresar bruscamente a la realidad y constatar que sólo poseía, y de
manera temporal, un arma táctica abrumadora contra sociedades tribales o con
escaso desarrollo industrial, pero no contra países con alto desarrollo
científico –técnico. En esa fecha, los iraníes capturaron una versión intacta
del“RQ-170Sentinel”, un drone espía sigiloso. Oficiales de ese país informaron
que habían irrumpido en los controles de navegación, haciendo “spoofing”
(recomposición de las señales) al GPS (2) y engañando a la computadora a bordo
del drone para que aterrizase en Irán.
El incidente del
“Sentinel” puso de manifiesto la vulnerabilidad de los aviones no tripulados a
los ataques cibernéticos. Su extraordinaria complejidad requiere una red de
sofisticados sistemas que, de no actuar armoniosamente en su totalidad, el
drone estará expuesto a interferencias y a la captura o destrucción por el
enemigo.
El siguiente golpe
contundente –me parece- a la estrategia robótica estadounidense, tuvo
lugar en Zhuhai, China, en el reciente show aéreo bianual (noviembre de 2012).
China desplegó en Zhuhai un imponente muestrario de drones que dejó
sorprendidos y alarmados a los observadores de Estados Unidos y de la OTAN.
 China desarrolla,
y se espera que esté listo para el 2016, el “Anjian” o “Dark Sword”, parte de
una nueva generación de drones casi invisibles para el radar. Según un estudio
del Pentágono (3), el “Anjian” “representa las aspiraciones chinas de diseñar
algo que las potencias occidentales no poseen: un drone supersónico capaz de
combates en el aire y de ataques a objetivos en tierra”.
Decenas de países poseen
ya drones y decenas más los fabricarán o comprarán en los próximos años. El
derecho que se arroga Estados Unidos de atacar preventivamente mediante drones
a presuntos enemigos, sin respetar fronteras ni “bajas colaterales”, creará
seguramente complicaciones insostenibles en las relaciones internacionales.
Scott Shane, columnista
del New York Times, se pregunta (4): ¿Qué pasaría si China [con el mismo
“derecho” que Estados Unidos] envía drones para matar en Kazajstán a musulmanes
de la minoría Uigur, a quienes considera terroristas?; ¿o la India los envía para
asesinar sospechosos de terrorismo en Cachemira?; ¿o Rusia, para cazar enemigos
en el Cáucaso?
Está claro que Estados
Unidos no ha logrado obtener el dominio unipolar en las técnicas más
sofisticadas de la robótica del aire, y los logros recientes de Rusia, China y
de otros de los países tecnológicamente avanzados, permiten predecir una ruda
competencia a corto plazo, entre sí y con Estados Unidos, por la supremacía.
No olvidemos que las
bases teóricas de la tecnología “stealth” o tecnología de punta que
permite crear naves y misiles difícilmente detectables por los radares, fueron
desarrolladas por un científico ruso, Piotr Ufimtsev, del Instituto de
Radioingeniería de Moscú, en la década de los 60, con su famoso “Método de
Ondas Marginales en la
Teoría Física de la Difracción”, utilizado en el diseño de todos los
aviones “invisibles” modernos.
Atisbar en el futuro
desarrollo científico-técnico en la esfera militar es especialmente difícil
debido al secreto que cubre todas las actividades. Como regla, cuando se
desclasifica la información acerca de un arma, es porque ya existe otra de su
tipo más perfeccionada. Por ejemplo, cuando el “F-117A Nighthawk” fue dado a la
publicidad a fines de la década de los 80, ya Estados Unidos tenía en fase de
prueba un nuevo modelo desarrollado por Northrop.
Aún así, podemos
asegurar que son horripilantes las posibilidades de los drones, en el futuro
inmediato, para sembrar la muerte y la destrucción. La noticia esperanzadora es
que, en la robotización militar en el aire (y no sólo en el aire) el imperio no
tendrá el monopolio ni, muy probablemente tampoco, la hegemonía.
Notas:
(1)    “Unmanned Aerial
Vehicles (U.A.V.’s)”, pero la
Fuerza Aérea prefiere llamarlos “R.P.A.’s” o “Remotely
Piloted Aircraft”, lo cual se acerca más a la realidad.
(2)     GPS: “Global
Positioning System”.
(3)     Mark McDonald:
“Growth in China’s Drone Program Called ‘Alarming’ “, International Herald
Tribune, Nov. 27, 2012.
(4)     Scott Shane,
citado por Mark McDonald, idem.