3 Noviembre 2012
Días pasadas difundí una entrevista en donde hablaba de la «canalla mediática» y el golpismo permanente de la supuesta «prensa independiente». Comparto ahora con gran satisfacción una entrevista que le hicieran a un gran intelectual de Nuestra América, el filósofo y semíólogo mexicano Fernando Buen Abad, que se explaya largamente sobre el tema y explica con notable claridad didáctica el tenebroso submundo de los «medios independientes» y al servicio de quienes invariablemente se encuentran.

Fernando buen abad:
«EN EL CONTINENTE HAY OCHENTA LANATAS»
El filósofo de origen mexicano analizó la
situación de América Latina. Reflexivo y profundo aseguró que “la arremetida
que viene contra Cristina va a ser infernal”. Consciente de las dificultades
que acarrea, pero también de la importancia que tendría reclamó una cumbre de
presidentes en materia de comunicación y sentenció:
“Los monopolios mediáticos están detrás de todos los golpes de Estado
que hemos tenido”.
Por Héctor Bernardo
Entre
muchos otros aspectos de su desarrollo académico y profesional, Fernando Buen
Abad es doctor en Filosofía, master en Filosofía Política, licenciado en
Ciencias de la Comunicación, docente de grado y postgrado en materias de
Semiótica, Cine, Producción. En charla con Revista2016, este intelectual de
origen mexicano que hoy reside en Buenos Aires habló sobre cómo, desde su campo
de estudio, analiza la realidad latinoamericana, la problemática comunicacional
de la región, y fue contundente al asegurar que Jorge Lanata “es un calumniador
serial”.
-¿Cómo analiza la situación actual latinoamericana?

Primero hay que decir que yo trabajo desde el campo de la filosofía, y para mí
esa palabra es sinónimo de lucha. En ese sentido, entiendo que el concepto de
lucha es una categoría fundamental para todos nosotros, por lo que debemos
identificarlo y analizarlo donde se presente. Ahí donde haya una expresión de
la lucha, ahí donde haya un cauce por donde se libere esa expresión, ahí hay
que poner la mirada.
El
siglo XX, con el desarrollo de los medios de comunicación, nos ha aportado una
experiencia que ha ayudado a enriquecer el estudio de las luchas. Algunos
llaman a este escenario “civilización de la imagen”.
-Esas luchas han generado la reacción de los sectores conservadores.
Reacción que en algunos casos ha sido muy violenta.
– Esto
que defino como los torrentes expresivos de las luchas también ha presionado a
los viejos estamentos. El capitalismo todo está en una crisis global. Se están
cayendo a pedazos las fórmulas que se consideraban intocables. El modelo
económico capitalista ha demostrado su envilecimiento, ha perdido lo que tuvo
de revolucionario cuando sacó a la humanidad de la edad media. Hoy ha frenado
toda su capacidad de transformadora y se ha vuelto maquina destructora.
Esto se
da porque por debajo los pueblos están insatisfechos, porque no puede ser que
la riqueza esté tan pésimamente distribuida, que se esté depredando la riqueza
del planeta de una manera tan insensible, tan irracional, tan suicida. No es
posible que un planeta que es capaz de producir alimento para cuatro veces su
población tenga las manchas de miseria y de hambruna que tiene. Y esta crisis
estalla producto de la presión de abajo. Presión que se da contra un sistema
que de por sí está incapacitado para darle espacio a una gran mayoría.
(Clic abajo para continuar)

-¿Esta crisis del capitalismo es terminal o es, como han planteado
algunos filósofos, como un árbol que se deshoja por partes y que después vuelve
a florecer?
– Soy
de los que creen que esta es una crisis terminal. Coincido con la mirada que
han expresado Correa, Chávez y Evo en el sentido de que esto no tiene
compostura. No es que sea una parte del sistema lo que anda fallando, es el
sistema mismo el que no tiene posibilidades de sobrevivencia. En su propia
lógica está contenida su incapacidad de sobrevivencia. El punto es que no se
cae sólo y eso es muy claro, hay que tener la capacidad organizativa, hay que
tener la capacidad política, hay que saber salir de esta crisis de dirección
revolucionaria que la humanidad padece. Todavía el traccionarse, el sectarismo,
la atomización de la fuerzas son nuestra enfermedad más grande.
Los
pueblos que han logrado un mínimo de cohesión son los que están dando el
ejemplo de por dónde se puede avanzar.
-¿Esas crisis terminales, no suelen provocar miedo al punto de volver
conservadora a gran parte de la sociedad?
– Sí, y
con razón. Todos nos espantamos y decimos: “¿qué va a pasar con esto?”. Hay
personas que son solidarias con el capitalismo y que derraman una lágrima
cuando piensan que se va a caer. Pero tiene que ver con las deformaciones a las
que hemos sido sometidos, con el bloqueo informativo y con la ignorancia. Buena
parte de los miedos vienen de la ignorancia.
Imagínate
que hoy en Buenos Aires hay personas que tienen pánico de salir a la calle
porque está toda esta avalancha de desinformación que dice que te mueres, que
en la esquina te asaltan cuarenta, y todos los que salimos decimos: “Pues debe
ser que sí es un problema serio la inseguridad, pero no es ese Apocalipsis que
pintan algunos medios”. Sin dudas que el terrorismo mediático juega un rol
clave.
Una
buena autocrítica implicaría preguntarnos por qué las fuerzas transformadoras,
revolucionarias o de izquierda no hemos podido construir prestigio para
nuestras ideas.
-Al analizar ese problema, ¿usted haría hincapié en lo discursivo?
– Sí,
pero no solamente en el discurso, porque el relato tiene que ver con la acción.
Si no hay correspondencia con los hechos, el relato por sí mismo acaba siendo
ficción, evasión, ilusionismo. Creo que tiene que haber una correlación de
avance político y en lo económico que tiene que estar acompañado de una
construcción correcta del relato.
Por
ejemplo, en Venezuela hay grandes avances en distintas actividades, pero no nos
enteramos porque hay un bloqueo mediático brutal. Sumado a eso, hay grandes
operaciones mediáticas, como la de este hombre que se hace llamar “periodista”,
de apellido Lanata, que es un calumniador serial. Eso nos genera un gran
problema, que es que el relato sobre los verdaderos logros no llega a darse.
La
problemática comunicacional, por lo que nos bloquea, por lo que nos silencia,
por lo que nos hunde en la ignorancia es un problema de seguridad regional.
Las
cadenas mediáticas, los monopolios mediáticos están detrás de todos los golpes
de Estado que hemos tenido. Hace unos meses, Manuel Zelaya me decía: “Mira, en
lo que va del siglo XXI ya son siete los golpes de Estado en América Latina y
atrás de todos: la operación mediática”. Los imperios mediáticos amenazan a
Chávez, a Correa y a Cristina. O sea, es un escenario de complejidad
continental. Por eso he venido insistiendo en una cumbre de presidentes en
materia de comunicación. Es indispensable, como así también lo es un foro
social de la comunicación que permita abordar los temas urgentes.
-¿Qué implicaría realizar esa cumbre de presidentes sobre comunicación?
– Por
un lado, son muchos los millones de dólares que transferimos anualmente por
razón tecnológica. Si nos volviéramos compradores organizados tendríamos fuerza
política. Sólo hay que imaginarse lo que sería planificar las compras de
tecnología para América Latina sobre un proyecto de desarrollo comunicación
continental. Junto a eso discutamos leyes, porque el problema de los avances
jurídicos en materia de comunicación es que están todos atomizados; Correa hace
unos por allá, Chávez hace otros por su lado y Argentina por el suyo. Sería
fundamental una gran alianza constitucionalista a nivel continental que nos
dejara levantar el derecho de comunicación al nivel de derecho humano fundamental
para que no se pueda seguir manejando como mercancía, como propiedad privada.
Eso significaría un salto cualitativo.
Otro
aspecto de la problemática dura para una cumbre de presidentes sería el
problema de la soberanía de contenidos. Todavía no somos capaces producir
nuestra agenda. No hay unidad continental de agendas. Ahorita mismo, si
pudiéramos hacer una estrategia comunicacional de medios alternativos y
comunitarios y de medios servicios públicos de los gobiernos podríamos advertir
sobre la arremetida que viene de acá a diciembre contra Cristina, por la Ley de
Medios, que va a ser infernal. Hoy el derecho legítimo de la población a
escuchar a la Presidenta hablar en cadena nacional es un frente de críticas que
no hemos sabido cómo contestar.
-Recientemente se dio que Jorge Lanata, en el programa que tiene en
canal 13 y en su columna en el diario Clarín, realizó un ataque muy duro hacia
el Presidente Chávez. Al mismo tiempo, la cadena TN difundió una supuesta
encuesta que daba ganador a Capriles por tres puntos, cuando hasta las
encuestadoras de la oposición reconocen que Chávez estaría entre 10 y 15 puntos
arriba de su rival. ¿Cómo evalúa que en Argentina el medio monopólico más
importante se haya metido de lleno en la campaña electoral venezolana?
– En
realidad no es solamente Argentina. En esta danza está el Grupo Prisa de
España, que es uno de los principales inversionistas en Repsol; está metida la
British Petroleum, que tiene proyectos de inversión y explotación en todo el
continente; está la CNN, Televisa de México, Globovisión de Venezuela, O Globo
de Brasil, El Mercurio de Chile, Caracol de Colombia, y Clarín y la Nación de
Argentina. Es decir, todo el catálogo de los medios golpistas en América
Latina, todos están ensamblados en el mismo acuerdo. Cualquier cosa que anuncia
Alberto Ravel (propietario de la cadena Globovisión) en Venezuela, la repite TN
en Argentina y la levanta el Grupo Prisa en España. El mismo discurso lo
replican continentalmente a través de sus distintos Lanatas, porque en el
continente hay ochenta Lanatas, como hay ochenta Grondonas. Se repite ese
esquema porque en todos lados necesitan voceros de ese calibre de servilismo.
La
matriz se basa en decir que Chávez es un dictador, que es ineficiente y que
profesa un autoritarismo de tufo comunista procubano –lo cual asusta mucho a
ciertos sectores del gorilismo en todo el continente–,  aseguran que todo
está crispado porque hay excesiva inflación y violencia y que Chávez tiene una
cómplice que se llama Cristina, a la que le da órdenes como si fuera su jefe.
Esa es la matriz con la que trabajan en todo el continente. Eso tiene un tufo
al modelito Siria, al modelito Libia: fabrican algunos focos de supuesta
insurrección de un pueblo que dicen que está harto de todo eso y en lugares
como Zulia o Táchira siembran episodios insurreccionales, porque mercenarios
para eso sobran. Y no estoy hablando de situaciones ficticias, acaban de
detener en Venezuela a varios hombres que son de este perfil, formados en
Estados Unidos, con experiencia de actividad terrorista, que se paseaban 
por esa zona.
Para
ese modelo necesitan estigmatizar a Chávez y eso produce repudio generalizado y
miedo en aquellos que muerden ese anzuelo. He conversado con jóvenes que ni la
deben, ni la temen; ni se enteran, ni saben, pero tú les preguntas qué piensan
de Chávez y sin saber nada te dicen que le tienen miedo, que es un dictador y
que es un autoritario, y cuando les cuentas el ejercicio democrático que tienen
en Venezuela no te creen, porque no les ha quedado margen para darle crédito a
eso.
– Los grandes medios también han construido un estereotipo del nuevo
referente de la derecha, como es Peña Nieto en México, Capriles en Venezuela,
Macri en Argentina…
– Y
Santos en Colombia y Piñera en Chile. Todos tienen esa impronta de yupis,
jóvenes empresarios, pulcros de la moral del capitalismo joven, algunos llegan
a decir que son progresistas,  incluso juegan con vocabularios que no les
son propios. El mismo Capriles dice que él es un hombre progresista, que tiene
ideas de izquierda…
– En algún momento llegó a decir que su referente es Lula.
– Sí, y
ya Lula dijo “¡No, por favor!”. Pero como te decía, el problema no es lo que
ellos digan, el problema es cómo nosotros podemos contrarrestar esa ofensiva.
Buena parte del trabajo es el archivo, la historia de estos personeros es
absolutamente negra. Peña Nieto es el autor de uno de los actos represivos más
terribles que México ha vivido en los años recientes, puso en evidencia las
nuevas técnicas de la represión, que incluyen la violación de las mujeres por
parte de la policía. No se nos va a olvidar Atenco. Estos tipos son criminales.
Pero la protección que ha tenido por parte del aparato mediático mexicano – que
es una de las mafias mediáticas más brutales de América Latina-  ha sido
enorme.
Yo
estoy convencido de que la alianza que va a hacer Peña Nieto con Santos y con
Piñera, y probablemente con el presidente de Perú, Ollanta Humala, implique que
estos cuatro países -que tienen tratado de libre comercio con Estados Unidos- se
asocien para proponer que se resucite el cadáver del ALCA, que está enterrado
aquí en Mar del Plata, que está sepultado porque Néstor Kirchner tuvo la
fortaleza de decirles: “no nos prepoteen”. Pero estoy convencido que estos
personajes van a venir a tratar de levantar su zombie, que tal vez tenga otro
nombre, pero el mismo propósito.
https://mail.google.com/mail/u/0/images/cleardot.gif