26.2.2013 
Los amigos de Cronicon.net , importantísimo portal de noticias y análisis colombiano dirigido por Fernando Arellano, me hicieron llegar la desgrabación y el video de la conferencia que pronunciara días atrás en el IAEN del Ecuador. Vaya mi más sincero agradecimiento a Fernando y su equipo por su reiterado empeño puesto en colaborar con la difusión de mis ideas.

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CONFERENCIA
DEL POLITÓLOGO ATILIO BORON EN EL INSTITUTO DE ALTOS ESTUDIOS NACIONALES (IAEN)
DEL ECUADOR


“EL MAPA GEOPOLÍTICO DE AMÉRICA LATINA Y EL
CARIBE Y EL PAPEL DE LA CELAC, LA COMUNIDAD DE ESTADOS LATINOAMERICANOS Y
CARIBEÑOS”

Resumen y transcripción de:
CRONICON.NET

NOTA: El Video íntegro de la conferencia puede verse en: http://www.youtube.com/watch?v=kwXCEK5KUhM&feature=youtu.be

Los procesos de integración en América Latina
que paulatinamente se vienen consolidando como la Unión de Naciones
Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe
(CELAC) afrontan la permanente amenaza de gobiernos lacayos de la región como
los de México, Colombia y Chile, que intentan convertirse en caballo de Troya y
de esta manera ser funcionales a los intereses hegemónicos de Estados Unidos.
Esta fue una de las conclusiones de la conferencia que el reputado politólogo y
sociólogo argentino Atilio Boron ofreció en el Instituto de Altos Estudios
Nacionales (IAEN) del Ecuador, el pasado 15 de febrero.
Boron durante su disertación en Quito analizó
en forma detallada el mapa geopolítico de América Latina y el papel de la
CELAC, e hizo énfasis sobre la vital importancia que tiene esta región para el
imperio norteamericano.


CUATRO TIPO DE REGÍMENES
Al
hacer el mapeo sociopolítico de Latinoamérica, el analista argentino
caracterizó a los regímenes de Hugo Chávez en Venezuela; Evo Morales en
Bolivia; Rafael Correa en Ecuador; y Daniel Ortega en Nicaragua como gobiernos
reformistas radicales. Los de Uruguay, Brasil y Argentina, de centro izquierda.
Y una revolución consolidada como es el caso de Cuba, que es la única en la
región. Un cuarto tipo de régimen es el de la derecha neoliberal al que
pertenecen casi todos los países de Centroamérica, así como México, Colombia,
Perú y Chile, lo que denominó como el flanco del Pacífico suramericano.
Este
mosaico sociopolítico claramente diferenciado plantea cómo se puede avanzar en
un proceso de integración, cuando hay diversos intereses y distintas ópticas de
por medio.
LOS GOBIERNOS REFORMISTAS RADICALES
El
rasgo distintivo de estos gobiernos que hacen parte de la Alianza Bolivariana
para los Pueblos de nuestra América (ALBA) es la permanente confrontación con
las clases dominantes en los respectivos países que defienden y/o representan
los intereses de Estados Unidos. Por ello estos regímenes deben soportar y
hacerle frente a los sistemáticos intentos de desestabilización política de los
grupos fácticos de poder que, en la mayoría de los casos, son propietario de
los monopolios de medios de comunicación, desde los cuales atizan la oposición
y el desprestigio de los gobiernos progresistas. Con el apoyo irrestricto de
Washington en lo financiero, logístico, militar y político, buscan por todos
los medios deshacer el camino andado por los gobernantes de izquierda que han
consolidado un apoyo popular abrumador en las urnas.
GOBIERNOS DE CENTROIZQUIERDA DEL CONO SUR
El
propósito de los gobiernos de Dilma Rousseff en Brasil; Cristina Fernández de
Kirchner en Argentina; y José Mujica en Uruguay es, en opinión de Boron, fundar
un capitalismo serio en América Latina (algo así como un capitalismo con
«rostro humano). Sin embargo, sostiene en forma categórica que el
capitalismo ha demostrado durante la historia que no genera ningún tipo de
bienestar, ni siquiera incluso en el denominado «mundo desarrollado»
que hoy está enfrentando los embates del criminal modelo neoliberal como lo
refleja la cruda y desesperante situación social que están viviendo varios
países europeos, o los propios Estados Unidos que afronta la crisis de 47 millones
de habitantes por debajo de la pobreza y 100 millones más que no tienen ningún
acceso a servicios de salud.
Si bien
estos gobiernos catalogados de centroizquierda mantienen rezagos del modelo
neoliberal, como el hecho de que las empresas estratégicas del Estado mantienen
una lógica capitalista como por ejemplo, Petrobras que es mixta y cotiza en
bolsa, Boron resalta que durante el desarrollo de su gestión han implementado
políticas sociales que han mitigado la pobreza.
El rol
de estos gobiernos ha sido fundamental para apoyar los regímenes progresistas y
de izquierda en la región, pues mandatarios como Néstor Kirchner y Luiz Inácio
Lula da Silva fueron fundamentales en la estrategia de Hugo Chávez aupada por
Fidel Castro para hundir en 2005 en Mar del Plata, durante la Cumbre de las
Américas, la malhadada Alianza de Libre Comercio de las Américas (ALCA), un
proyecto económico neoliberal de recolonización inspirado en Washington.
LA REVOLUCIÓN CUBANA
Boron
no duda en calificar de consolidada la Revolución Cubana, no obstante el
criminal bloqueo estadounidense que ya lleva más de medio siglo, caso singular
por cuanto no hay antecedente en la historia universal de acciones continuadas
de lesa humanidad que atenten contra la sobrevivencia y normal desarrollo de todo
un pueblo. Pese a los avatares, las limitaciones naturales y económicas, Cuba
supera en indicadores de desarrollo humano tanto a los países latinoamericanos
como a varios de los llamados del primer mundo como los propios Estados Unidos.
En salud, mortalidad infantil, educación, deporte, la Revolución Cubana tiene
mucho que mostrar. Pero además, dice Boron, el fomento de la cultura y de las
artes ha consolidado la concientización social de esta revolución que es caso
único.
Destaca
que Cuba acaba de ganarle a la política del bloqueo económico de Estados
Unidos, al asumir la presidencia pro témpore de la CELAC, lo cual es un signo
de que se acabó definitivamente el aislamiento que le ha querido imponer
infamemente Washington.
GOBIERNOS DE DERECHA CLÁSICA
Finalmente
y dentro del espectro de gobiernos latinoamericanos están los gobiernos de la
derecha clásica, cuyos tres baluartes para Washington son México, Colombia y
Chile que junto con el Perú han concretado la Alianza del Pacífico para
debilitar proyectos de integración como UNASUR, el Consejo Suramericano de
Defensa y la CELAC. Su propósito, señala Boron, es el de convertirse en caballo
de Troya para debilitar la fuerza no solo de estos procesos de unidad
latinoamericana sino también y en consonancia con Washington, los gobiernos
progresistas del hemisferio.
El
rasgo principal de estos gobiernos es el uso de la represión para reprimir y
criminalizar la protesta social y la violación permanente de derechos humanos.
El caso patético, sostiene el politólogo argentino, es el de Colombia, cuyas
estadísticas en asesinatos de dirigentes sindicales, sociales y políticos de
izquierda, de fosas comunes, de los denominados «falsos positivos»,
son abrumadoras.
Para
Estados Unidos, Colombia juega papel fundamental en la nueva geoestrategia de
Latinoamérica, pues este país andino en los designios de los estrategas del
Pentágono y el Departamento de Estado está llamado a convertirse en el Israel
de América del Sur. Es decir, la gran base desde la cual proyectar el poderío
militar estadounidense hacia el resto del continente.
LA
IMPORTANCIA ESTRATÉGICA DE AMÉRICA LATINA PARA LOS ESTADOS UNIDOS
Boron hace
énfasis en que Estados Unidos históricamente ha cuidado de manera prevalente
a lo que despectivamente han denominado su «patio de atrás». No es
gratuito, afirma, que la primera doctrina de política exterior que elaborara
Washington haya sido sobre América Latina: la famosa Doctrina Monroe de 1823.
Casi un siglo después de formulado el axioma: «América para los
americanos», Estados Unidos plantea una nueva doctrina internacional,
esta vez presentada por el presidente Woodrow Wilson en 1918 y tiene que ver
con la paz de Europa como consecuencia de la Primera Guerra Mundial. No pasan
30 años y Washington retoma su interés geoestratégico en América Latina. Esta
vez en 1947, Estados Unidos suscribe el Tratado Interamericano de Asistencia
Recíproca (TIAR) que se sustenta en todo un esquema militar para la región.
Este instrumento se concreta antes de la Organización del Tratado del
Atlántico Norte (OTAN) que se firmó en 1949. «Eso indica -recaba Boron-
la excepcional importancia de América Latina para Estados Unidos».
Con cifras
en la mano, el analista político argentino muestra cómo esta región se
consolida como la de mayor importancia geoestratégica del planeta. En América
del Sur, por ejemplo, se encuentra entre el 30 y el 35% de la reserva de agua
dulce, ello sin incluir el Acuífero Guaraní (que comparten Brasil, Argentina,
Paraguay y Uruguay) que tiene una capacidad infinita de reproducción del
valioso liquido.
De los diez países mineros más importantes del mundo, siete están en
Latinoamérica. El 80% del litio, un potencial electroquímico de altísimo
valor, se encuentra en esta región. Ello para no hablar de las inmensas
reservas de petróleo, gas, biodiversidad y el pulmón ecológico que representa
la cuenca amazónica.
Boron trae a cuento estos datos para señalar que Estados Unidos
requiere de al menos 40 minerales de los que posee América Latina y de los
cuales carece para poder mantener su modelo de vida.

MILITARIZACIÓN
Lo anterior explica porque a partir de la revolución sandinista de
1979 Estados Unidos se dio a la tarea de expandir su estrategia de
militarización a lo largo y ancho de Latinoamérica Pero no solo ello,
históricamente la región ha sido una prioridad para Washington, no en vano
durante el último siglo ha perpetrado 200 intervenciones militares en América
Latina.
Además, el Comando Sur fue el primero de los diez que se han creado
por parte del Pentágono para controlar militarmente el mundo, y cuya
jurisdicción comprende prácticamente toda la región con excepción de Cuba y
México.
La expansión de las bases militares por parte de Washington también es
sintomática. Antes de las década de los 80 del siglo pasado, Estados Unidos
solo contaba con dos bases militares: Guantánamo en Cuba y Roosevelt en
Puerto Rico. Hoy en día dispone de 76 bases, no obstante que América Latina
es la región más pacífica del mundo.
Las operaciones militares que Washington realiza a lo largo y ancho
del hemisferio siempre están disfrazadas de misiones humanitarias, pero lo
cierto es que su propósito es ir tomando posiciones para apoderarse de sus
recursos naturales.
Como anécdota refiere Borón que hace más de un año cuando comenzó a
trabajar en su último libro «América Latina en la Geopolítica del
Imperialismo
» (Ediciones Luxemburg, Buenos Aires, 2012), en la región
existían 75 bases militares, y al entregarlo para su edición y publicación,
el Pentágono ya había instalado una más, concretamente en la frontera
peruana-ecuatoriana, en plena zona amazónica.
No es coincidencia, sostiene, que dichas bases militares estén
ubicadas precisamente en aquellas áreas de Latinoamérica en donde se
encuentran concentradas las riquezas naturales. Las mismas, advierte,
«serán utilizadas cuando llegue el momento oportuno». Y es que el
Che Guevara lo dijo claramente: «América Latina es la reserva estratégica
de Estados Unidos».

OFENSIVA MEDIÁTICA
Como América Latina tiene una importancia fundamental desde el punto
de vista geoestratégico, Washington se empeña por todos los medios con la
complicidad de los gobiernos lacayos de derecha de la región, en debilitar y
desestabilizar a los líderes progresistas que buscan la definitiva
emancipación. Para ello, una de las armas que utilizan las oligarquías
cipayas de los países latinoamericanos con el directo apoyo del imperio del
norte es la ofensiva mediática gracias a que el negocio de la comunicación
está concentrado en sus monopolios empresariales.
La canalla mediática ha sido impulsora y cómplice de los golpes de
Estado o intentonas de desestabilización que se han dado desde principios de
la última década hasta nuestros días en Venezuela, Bolivia, Honduras, Ecuador
y Paraguay.
Boron pone como ejemplo el papel de manipulación y farsa que cumple el
ultra conservador Grupo de Diarios de América (GDA) fundado en 1991 y que
tiene como objetivo su articulación funcional, logística y periodística para
desarrollar una bien planificada ofensiva editorial contra los gobiernos
progresistas del continente.
Del GDA hacen parte los diarios de corte más retrógrado de la región
como La Nación de Argentina, O Globo de Brasil, El Mercurio de Chile, El
Tiempo de Colombia, El Comercio de Ecuador, La Nación de Costa Rica, El
Universal de México, El Comercio de Perú, El Nuevo Día de Puerto Rico, El
Nacional de Venezuela, y El País de Uruguay. Todos ellos además agremiados en
la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) un cartel de propietarios de
periódicos conservadores creado y auspiciado por la CIA para imponer una
única línea editorial en América Latina.
INSTITUCIONALIZAR LA CELAC
Boron considera prioritario si los gobiernos progresistas de Latinoamérica
profundizan su objetivo de integración, la necesidad de institucionalizar un
organismo como la CELAC, habida cuenta que no puede ser un simple foro de
encuentro y discusión de mandatarios. Por el contrario, debe contar con una
estructura funcional, con recursos, que genere estudios, algo así como una
CEPAL que en los años 50 del siglo pasado creo una alternativa económica para
la región.
La CELAC, puntualizó Boron, tiene que ser un centro de pensamiento y
de articulación hemisférica que elabore una agenda conjunta para los desafíos
geopolíticos que son inmensos.
VIDEO DE LA CONFERENCIA
La conferencia magistral de Atilio Boron en la sede del IAEN en Quito,
en el siguiente video, también en Youtube
  
http://www.youtube.com/watch?v=kwXCEK5KUhM&feature=youtu.be
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