¡Hola! Comparto esta excelente entrevista que la hicieran al líder del Movimiento de Trabajadores Sin Tierra de Brasil, Joao Pedro Stedile, en donde habla de lo que significa la reforma agraria hoy y el papel del agronegocios y los transgénicos.

Correo del Orinoco
Entrevista Nº 1.286  
Joao Stédile, líder del MST, estima que las
modernas luchas campesinas ya no son contra el latifundista tradicional sino
contra las transnacionales productoras de alimentos contaminados
Manuel
Abrizo, Caracas

Para
Joao Pedro Stédile, líder y uno de los fundadores del brasileño Movimiento Sin
Tierras (MST), las modernas luchas campesinas no se limitan al tradicional
reclamo de “tierra para el que la trabaja”, sino que consideran el territorio
como un espacio integral e integrador y propugnan la armonía entre seres
humanos y naturaleza. Cita, para ilustrar su postura, a bolivianos y
ecuatorianos, que viven en una sociedad campesina de valores arraigados
Expone
que los pueblos originarios, bolivianos y ecuatorianos desarrollaron el
concepto de que la tierra es más que un espacio de trabajo, más allá de la
consigna zapatista de “tierra para quien en ella trabaja”
“Nos
dijeron: es más que eso” (la tierra para quien la trabaja), señala este hombre
de ojos azules, descendiente de una familia de inmigrantes que cultivaba uvas
en Brasil
Tierra
“no es solo para trabajar. Tierra es territorio, donde uno reproduce su vida.
Tierra es cultura. Si tú no tienes la tierra no tienes territorio, no tienes
cultura; por lo tanto, no te reproduces como sujeto social. Entonces, ahí
incorporamos, en la lucha por la reforma
agraria, que tomar una tierra no es solo para trabajar, sino también para
controlar el territorio y enfrentar al capital;
para que el pueblo de
Venezuela controle el territorio donde vive, para que el pueblo de Brasil
controle el territorio donde vive”. Entonces, añade, “la reforma agraria de
ahora no es la tradicional del siglo XX. Ahora la reforma agraria tiene otros
componentes que nosotros llamamos de nuevo tipo”
Asienta
que “este nuevo tipo” consiste en ver la tierra como un espacio territorial que
debe ser defendido para el trabajo, al igual que se protege y conservan la
naturaleza, el agua y la biodiversidad. (clic abajo para continuar)

Un segundo aspecto, es que la tierra es para
garantizar la soberanía alimentaria
. De allí que la reforma agraria no solo
implica la posibilidad de trabajo para la campesina y el campesino, sino que
debe garantizar alimentos sanos para el pueblo
Sustenta
que no tiene sentido una reforma agraria con campesinas y campesinos en el
campo y gente pasando hambre en las ciudades. Por ello es vital el propósito de
la soberanía alimentaria como un segundo aspecto de las políticas de reforma
agraria. Pero para Stédile no se trata de millones de toneladas de alimentos
contaminados con agrotóxicos. Por eso plantea un tercer aspecto: la producción de alimento sanos.
“Las
transnacionales”, argumenta, “utilizan mucho veneno. En Brasil somos los
campeones mundiales en uso de veneno agrícola. Se utilizan cinco litros de
veneno por persona por año. Eso contamina el agua, la tierra y nuestro
organismo, porque viene en cuentagotas en los alimentos y produce cáncer,
porque el veneno químico al entrar al estómago y a la red sanguínea, las
células se vuelven malas. La mayoría de los cánceres hoy son producidos por los
agrotóxicos.”
Entonces
la reforma agraria tiene que producir sin veneno, y para producir sin veneno se
tienen que crear escuelas de agroecología”
El
líder de los llamados MST destaca que, en el aspecto de la producción de
alimentos sin agroquímicos, existe un gran debate ideológico entre las grandes
corporaciones transnacionales y los movimientos campesinos
Por un
lado, las transnacionales productoras de alimentos señalan que no es posible
producir a gran escala sin maquinaria y sin químicos, mientras que los
movimientos campesinos, como el MST, sostienen todo lo contrario. Argumenta que
se deben utilizar técnicas apropiadas, ya que existe un acumulado científico
que lo hace posible y que solo basta difundirlo. Para ellos están las escuelas
de agroecología
Un cuarto elemento que incorpora este moderno
concepto de reforma agraria se debe a la expansión de la agroindustria a los
sectores campesinos de manera que puedan incorporar valor agregado al producto
primario
“¿Qué
pasa?”, se pregunta, “¿si el campesino tiene tierras, aplica la agroecología
para producir la leche y le vende a la empresa Nestlé? Nestlé le paga 50
centavos y la vende a 1,50. Así nadie va a salir de la pobreza. Entonces
tenemos que cambiar a Nestlé por pequeñas empresas. No vamos a vender a 50
céntimos sino a 1, pero es menos que 1,50. Entonces, gana el consumidor y gana
el campesino”
Un último aspecto que Stédile considera
crucial está asociado con la educación
, para evitar el error que cometieron
Pancho Villa y Emiliano Zapata, líderes populares (ambos analfabetos) que
hicieron una revolución en México; tomaron el poder, pero no sabían escribir
los decretos. Entonces regresaron al campo a cultivar la tierra y allí fueron
asesinados por la burguesía, que retomó el poder
“Por eso sacamos la
enseñanza: es imposible hacer una revolución con analfabetos. La educación es
revolucionaria, me lo dijo personalmente Fidel Castro
en
una conferencia para campesinos en Cuba: mi generación tuvo que agarrar el
fusil para hacer la revolución
. La generación de ustedes tiene que agarrar el
lápiz, el libro. Son las armas modernas para combatir a la burguesía.”
“Entonces
en Brasil, cuando se hace una toma de tierras, el Gobierno expropia y la
primera cosa que construimos es una escuela. Tenemos que repartir el
conocimiento; si no repartimos el conocimiento no hacemos ningún cambio y la
burguesía retoma el poder”, sustenta
Stédile
se encuentra en Venezuela, enviado por el MST, como un gesto de apoyo al pueblo
venezolano en este momento crucial ante un proceso electoral de importancia
para Latinoamérica. Anuncia que ya existe una articulación de todos los
movimientos sociales, desde Canadá hasta La Patagonia, incluyendo los grupos
del campo y urbanos, asociados con el proyecto de la Alianza Bolivariana para
los Pueblos de Nuestra América (ALBA)
–¿Y
por qué del ALBA?
–El
problema es que hoy en Latinoamérica se enfrentan dos proyectos. El proyecto
del capital internacional que, bajo la dirección de Estados Unidos, quiere
recolonizar nuestro continente con sus prácticas de tratado de libre comercio,
injerencia militar y con eso intentan recuperar lo que perdieron con el ALCA
Del
otro lado, hay otro proyecto que es de integración económica, política y
popular que se contrapone a ese proyecto
Ese
proyecto lo llamamos del ALBA, que para nosotros es más amplio que el acuerdo
que hay entre los siete países. Esa es la parte del ALBA, que es la parte
gubernamental, institucional; pero la otra parte es, incluso en mi opinión, más
importante, porque representa una integración de los pueblos
Y
dentro de ellos, los movimientos sociales tratamos de articular a quienes están
contra el proyecto neoliberal, antiimperialista para unir fuerzas y le pusimos
el nombre de Articulación Continental de los Movimientos Sociales hacia el ALBA
–¿Que
grupos apoyan ese movimiento?
 –Hay
movimientos desde Canadá hasta los mapuches en Chile. Creemos que hay más de
mil movimientos sociales de todos los países. Adelanto que desde el 6 al 20 de
mayo, vamos a realizar, en Brasil, una asamblea continental con 280 delegados
de 24 países. Habíamos planificado hacerla el año pasado, pero por la
enfermedad de Chávez, las elecciones y ahora su pérdida, la haremos en mayo. De
Venezuela van a ir 20 delegados, uno de cada uno de los movimientos sociales
que hay en el país, del campo y la ciudad
Con
respecto al MST, señala que enfrenta una dura lucha impuesta por la coyuntura
del enfrentamiento entre el modelo capitalista y el impulsado por los pueblos.
Estos dos grupos, aduce, se disputan los recursos naturales y la agricultura
Luego
refiere que las compañías transnacionales, el capital financiero, llegan a los
países, compran enormes extensiones de tierras y tratan de monopolizar la
producción agrícola
Además
intentan apoderarse de los recursos minerales, como el petróleo, el hierro, la
bauxita. Del otro lado se encuentra el movimiento campesino, acostumbrado
tradicionalmente a luchar contra el latifundista; ocurre que ahora son estas
empresas las que tratan de apoderarse de las tierras y controlar la producción
agrícola
Ahora,
sostiene Stédile, los sin tierra, los
campesinos no se enfrentan al latifundista atrasado que contrataba sicarios para
matar a los líderes sociales
Ahora se enfrentan a
Monsanto, a Cargill, a Nestlé, que acaparan las tierras y usan la producción
agrícola para producir biocombustible (etanol) y llevárselo para Estado Unidos
para llenar los tanques de los vehículos
“Ahora nuestros
enemigos principales son las transnacionales, los bancos internacionales, que
hacen inversiones en el agro. Entonces cuando tomas una tierra, no te
encuentras con el gatito del latifundista; te encuentras al tigre de la Exxon,
la Texaco, de la Cargill”, compara
Con
eso “la lucha de clases en el campo se tornó más compleja y más dura para el
campesino que tiene que asumir que para defender las conquistas en el agro
tienen que unirse con los obreros de la ciudad, aglutinar una fuerza más grande
que pueda derrotar el modelo del capital. De ahí esa concepción de articular
los movimientos sociales del campo y del capital y por ello esa articulación de
los movimientos en el ALBA”
–¿Y
Brasil no tiene un gobierno de izquierda?
 –Los gobiernos de Lula da Silva y de Dilma, como
ellos mismos dicen, no son gobiernos de izquierda; ni siquiera es un gobierno
del Partido de los Trabajadores
. Del Gobierno de Lula y de Dilma forman parte 15 partidos. De esos 15, solo
3 son de izquierda y los otros 12 son de derecha
. Resulta que son gobiernos
de conciliación de clases. Allí tienes un sector de la burguesía brasileña, de
la clase media, los obreros, los campesinos, los más pobres
Todos
están en el Gobierno. De ello resulta un Gobierno de un frente muy amplio que
le da estabilidad, pero que por su composición de clase le impide hacer cambios
estructurales
Agrega
el dirigente brasileño que en la gestión de Lula, antineoliberal y
anticapitalista, se recuperó la industria petrolera, se impulsó un programa de
distribución de la renta; se impulsaron planes de vivienda, de salud, de
alimentación. En Brasil nadie más pasa hambre, pero hasta allí llega la alianza
“Cuando
el Gobierno intenta avanzar un poco más para un cambio estructural, que afecte
los privilegios de la burguesía, esta se pone en contra. Y ha sido una oposición directa por intermedio del Poder Judicial y los
medios de comunicación, que son los poderes en Brasil, sobre los cuales la
burguesía tiene control absoluto”
, confiesa
En
Brasil hay unos 20 mil latifundistas que
controlan casi la mitad de todas las tierras
y están aliados con las
transnacionales, explica Joao Stédile. Ellos producen soya, maíz, algodón y
caña de azúcar. 80% de todas las tierras de Brasil son para esos productos
En las
haciendas de los grandes propietarios trabajan unos 2 millones de obreros
agrícolas. Luego, hay unos 300 mil que conforman una pequeña burguesía agraria
que oscila entre el mercado nacional y el internacional
Abajo
están unos 4 millones de pequeños campesinos que producen alimentos, que aunque
controlan solo 15% de las tierras son los que producen todos los rubros para el
mercado interno: la leche, la papa, las verduras, el frijol, el arroz. Y en
este sector se ubican 800 mil familias que conquistaron tierras y que ahora
están aglutinadas alrededor del MST
Una
meta del MST es crear pequeñas plantas procesadoras en las zonas agrícolas, lo
cual impedirá la emigración del campesino a la ciudad, a fin de que pueda
estudiar y trabajar en su lugar de origen
“Evidentemente
como en Venezuela tenemos un Gobierno popular será más fácil, porque el
Gobierno puede aprobar recursos, direccionar tecnología y entre Brasil y
Venezuela. Podemos hacer un intercambio tecnológico, trayendo maquinarias más
pequeñas”, agrega