19.9.2015
Hacía tiempo que no recibíamos una noticia tan importante,y
positiva: el gobierno del Frente Amplio puso fin a las negociaciones iniciadas
durante la gestión de José «Pepe» Mujica tendientes a firmar el
malhadado acuerdo de liberalización en el comercio de servicios que, en la
práctica, hubiera significado el fin de la educación pública en Uruguay.
Por eso pego a continuación dos artículos sobre el tema:
uno, de Antonio Elías, a quien le cabe el inmenso honor de haber sido quien
alertó sobre el peligro inminente y que con sus numerosos escritos, algunos de
los cuales fueron citados en este blog, cumplió un papel decisivo en abrir una
discusión que estaba absolutamente cerrada. El otro, es una nota de Raúl
Zibechi en donde avanza en el análisis del tema. Les recomiendo una lectura muy
cuidadosa de ambos.
En momentos en que la derecha pasa a la ofensiva en nuestro
continente, la derrota del TISA es una gran noticia. Y dado que en casi todos
nuestros países esa intención restauradora se hace sentir con fuerza, las
conclusiones de ambos artículos llevan un mensaje de esperanza que quiero
compartir con ustedes.
Dice Elías, al final de su nota que «la izquierda
uruguaya ha ganado una batalla al rechazar un acuerdo como el TISA que es parte
de la ofensiva del capital transnacional. Se derrotó, a su vez, una metodología
de hacer política basada en el secretismo y en la soberbia de arrogarse el
derecho de definir a espaldas de la sociedad y de su propia fuerza política
cuales caminos de inserción internacional debe recorrer el país.»
Y Zibechi anota que «esta sociedad no se deja llevar
por delante con políticas autoritarias, ni en nombre del desarrollo, ni
siquiera bajo un gobierno que dice ser de izquierda. La calle le puso límites
al giro a la derecha.»

Conclusión: precisamente de eso se trata: que la calle le
ponga límites al giro a la derecha que ya se produjo en Brasil y Uruguay y que,
casi con seguridad, se intentará en la Argentina, cualesquiera que sea el
ganador de la próxima elección presidencial. Lo que ha demostrado el pueblo
uruguayo es que una fuerte movilización política puede abortar esas tentativas
restauradoras. ¡En buena hora!
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11-09-2015
Vida y muerte del TISA en Uruguay

La corta vida del TISA en nuestro país tuvo tres etapas: la primera, en secreto
absoluto; la segunda, fue semipública, pero no hubo discusión; la tercera, fue
pública, hubo discusión pero los documentos secretos no fueron entregados a la
sociedad para su análisis.

Los génesis del TISA comienza en fecha indefinida en algunos escritorios donde
trabajaba la gente del equipo económico, los ideólogos e impulsores de esta
propuesta, al igual que lo fueron del TLC con los Estados Unidos; crece hasta
oficializarse en la Comisión Interministerial para Asuntos de Comercio Exterior
(CIACEX); supuestamente es avalada por el Gabinete Ministerial (hay ex
ministros que lo niegan) y la solicitud de ingreso a las negociaciones fue
hecha por cancillería en setiembre de 2013. Todo en el más absoluto secreto.

La segunda etapa comienza el 10 de julio de 2014 cuando en una nota publicada
en “Voces” se informa que, la Agencia EFE el 2de mayo reproduce las siguientes
declaraciones del comisario europeo de Comercio, Karel De Gucht: «La Unión
Europea celebra el interés de Uruguay por unirse a las negociaciones del TISA y
respalda firmemente su participación de ahora en adelante» y que el
Ministro uruguayo de Exteriores, Almagro Lemes, ha garantizado que su país
«comparte los objetivos de las negociaciones del TISA» y que
«respetará los resultados de la negociación logrados por otros
participantes si se une» a ellas.

En esa primera nota se preguntaba: ¿Qué beneficios puede tener para el país
este acuerdo? ¿En qué ámbito del Frente Amplio se resolvió la solicitud de
integración al TISA? ¿Por qué este tema no es de conocimiento público?

El jueves 17 de julio se obtuvieron algunas respuestas a estos interrogantes,
gracias a un artículo de Natalia Uval, publicado en “La Diaria”. En el mismo se
presenta una entrevista al canciller Luis Almagro quién oficializa, reconoce y
respalda lo actuado por el gobierno y lo fundamenta con las conclusiones de la
CIACEX: “es oportuno y conveniente ingresar a la negociación, para poder asumir
un papel más directo en ella, incidir en sus resultados y, de esa manera,
posicionar los intereses de Uruguay de la mejor forma posible”.

Son consultados, también, los senadores frenteamplistas de la comisión de
Asuntos Internacionales (Enrique Rubio, Eduardo Lorier y Alberto Couriel), y al
asesor de la presidencia del Frente Amplio en política exterior (José Bayardi).
Todos ellos se excusaron de opinar por no tener información.

Luego continúa un largo silencio. Ninguno de los dirigentes entrevistados
hicieron manifestaciones públicas sobre el tema, tampoco la dirección del FA y
ningún ministro salió a desmentir su participación en el gabinete que aprobó la
solicitud de ingreso.

Avalados por el silencio la CIACEX siguió coordinado a los ministerios
involucrados, trabajando y negociando hasta que Uruguay ingresó a las
negociaciones en los primeros días de febrero de 2015. La noticia del ingreso a
las negociaciones no fue anunciada oficialmente.

Decimos que es semipública porque el ex canciller Almagro ha sostenido que
mantuvo intercambio de información con el PIT CNT y REDES sobre los pasos que
estaban dando para el ingreso al TISA. Lo que está comprobado por la
publicación de un documento dirigido al canciller en febrero pasado, en el cual
las dos organizaciones señaladas cuestionan el ingreso a las negociaciones.

En este período solamente se definieron públicamente contra el ingreso al TISA
la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado (COFE) en
conjunto con la Confederación Latinoamericana de Trabajadores del Estado
(CLATE) y la Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social (ATSS). Por su
parte la Internacional de Servicios Públicos (ISP) desarrolla una campaña
contra el TISA en varios continentes.

La tercera y última etapa comienza en marzo de 2015. Por nuestra parte
publicamos una segunda denuncia en VOCES que comenzaba: “En febrero del 2015,
en la página del Ministerio de Relaciones Exteriores de Canadá se publicó la
siguiente noticia: “Nos complace anunciar que los países miembros del TISA han
dado la bienvenida a Uruguay en las negociaciones.”

El PIT-CNT resolvió: “Rechazar el ingreso de nuestro país a estos tratados, ya
que esto pondría en riesgo el patrimonio y la soberanía nacional, ya que la
intención es de liberalizar y desregularizar los mercados”. A partir de ese
momento el movimiento sindical tiene un papel fundamental en la campaña contra
el TISA. En ese marco tiene una entrevista con el Dr. Tabaré Vázquez, el cual
les informa que se enteró del tema por la prensa y que lo va a analizar en
profundidad.

Posteriormente el presidente Vázquez resuelve solicitar la opinión de la fuerza
política a la cual pertenece. Luego, durante varios meses, existen múltiples
instancias de intercambio entre la dirección del Frente Amplio y ministros de
gobierno, mientras simultáneamente se procesa la discusión y van definiendo sus
posiciones las distintas organizaciones y los comités de base del FA,

El plenario, que representa a todos los frenteamplistas resolvió el 5 de
setiembre, por 117 votos a 22, plantear que es inconveniente “seguir
participando en las negociaciones del TISA”. Los 22 votos favorables a
mantenerse en las negociaciones corresponden básicamente a al Frente Líber
Seregni y sus aliados.

El presidente, en este caso, actuó como corresponde. “Mandar obedeciendo” como
dicen los zapatistas y como debe ser. Ya había actuado Vázquez de similar
manera cuando rechazó en 2007 continuar las negociaciones de un TLC con los
Estados Unidos.

Los que apoyan esta negociación dentro del FA han manifestado de diverso modo
su oposición a lo resuelto. Reclaman, entre otras cosas, porque los que votaron
en contra no saben lo que dicen. Lo cual es una ofensa gratuita a quienes
piensan diferente, ya que implica ignorar que los documentos secretos del TISA
están, desde hace varios meses, a disposición de la sociedad en las páginas web
de la REDIU (www.rediu.org) y de la SEPLA (www.sepla21.org). A su vez, se
publicaron múltiples análisis críticos en diversos medios de prensa, entre
otros, en “Voces”, “La Diaria”, “Brecha” y “Rompekbezas”. No puede desconocerse
tampoco el papel de la Fundación “Vivian Trías” en el esclarecimiento de estos
temas a través de un ciclo de debates donde participaron especialistas y
dirigentes sociales al que estuvo convocado el gobierno. Ni tampoco, en el
plano internacional los estudios que ha realizado la ISP.

A modo de conclusión cabe señalar que la izquierda uruguaya ha ganado una
batalla al rechazar un acuerdo como el TISA que es parte de la ofensiva del
capital transnacional. Se derrotó, a su vez, una metodología de hacer política
basada en el secretismo y en la soberbia de arrogarse el derecho de definir a
espaldas de la sociedad y de su propia fuerza política cuales caminos de
inserción internacional debe recorrer el país.

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19-09-2015
Diez días que sacudieron a Uruguay
Hasta los primeros días de agosto el gobierno uruguayo
negociaba su participación en el TISA (Trade in Services Agreement) para
desregular servicios y comercio, con fuerte respaldo de su ministro de
Economía, Danilo Astori, y se disponía a aprobar el presupuesto quinquenal,
pese a las resistencias de algunos sindicatos, en particular de la educación.
El presidente Tabaré Vázquez ejercía un tipo de liderazgo casi monárquico,
en la acertada expresión del historiador Gerardo Caetano (Brecha,
4/9/15).
Un mes después, el gobierno sufrió una derrota inapelable
por parte de los sindicatos docentes, debió afrontar la mayor movilización
social en años (y la más numerosa contra un gobierno de izquierda), el
liderazgo de Vázquez fue confrontado en la calle, en su propio partido y en el
movimiento sindical, y cerró la quincena con el anuncio del abandono de las
negociaciones del TISA. De este modo, las aspiraciones de convertir a Uruguay
en socio privilegiado de Estados Unidos en el Mercosur se vieron frustradas por
la contundente movilización popular.
Lo sucedido tiene su historia. Los sindicatos de la
educación enfrentan desde hace medio siglo el autoritarismo. Primero el del
gobierno de Jorge Pacheco Areco (1967-1972), quien decretó la intervención de
la enseñanza secundaria y técnica en el marco del estado de excepción para
contener la protesta social. Con el retorno de la democracia en 1985, los
sindicatos de docentes siguieron resistiendo las reformas neoliberales y
protagonizaron importantes luchas en la década de 1990.
Desde hace una década y media demandan que 6 por ciento del
presupuesto nacional se invierta en la educación. Luego de 11 años de gobierno
del Frente Amplio, la inversión en educación sigue siendo uno de las
principales deudas de la izquierda. Bajos salarios, locales en malas
condiciones, déficit de docentes que impide que se cubran los cupos en todos
los niveles educativos, y un desempeño general estancado con tendencia al
retroceso, son tendencias de largo aliento que no han sido revertidas por los tres
gobiernos de la izquierda.
El aspecto más llamativo son las malas relaciones que
mantuvieron con los gremios docentes. El ex presidente José Mujica dijo al
promediar su mandato: Hay que juntarse y hacer mierda a esos gremios, en
referencia a los sindicatos de la educación (Brecha, 28/8/15). Sin
embargo, nadie había llegado tan lejos como Vázquez, quien el lunes 24 de
agosto decretó la esencialidad para quebrar la huelga docente con
sumarios y destituciones masivas.
Fue la primera vez desde 1985 que se imponía semejante
medida, a la que ni siquiera los gobiernos neoliberales apelaron. La respuesta
fue drástica: miles de maestras se concentraron ante la sede sindical en clara
señal de desacato al autoritarismo; la central sindical decidió un paro general
y una marcha de 50 mil docentes y estudiantes gritó contra el decreto de
Vázquez, mientras 50 centros de estudio eran ocupados. El Frente Amplio se
dividió. Sólo la derecha respaldó al presidente.
En un clima de crispación entre gobierno y sindicatos, el Frente
Amplio realizó un plenario el primer sábado de septiembre para discutir, luego
de idas y venidas, la posición frente al TISA. La votación de los delegados de
los sectores y de las bases mostró el aislamiento del gabinete: 117 votaron por
retirarse de las negociaciones y sólo 22 respaldaron al Ejecutivo. El lunes 7
el gobierno anunció que Uruguay dejará de participar en las negociaciones.
El TISA también tiene su historia. Como destaca el
economista Antonio Elías, a quien le cupo el mérito de destapar el secreto,
hubo tres etapas: La primera, en secreto absoluto; la segunda,
semipública, pero no hubo discusión; la tercera fue pública, hubo discusión,
pero los documentos secretos no fueron entregados a la sociedad para su
análisis (Voces, 10/9/15).
Durante casi un año, entre septiembre de 2013 y julio de
2014, cuando se publican los primeros datos, el gobierno de Mujica llevaba
adelante negociaciones sin informar a la población, a su fuerza política ni al
parlamento. El canciller Luis Almagro, premiado por Mujica con el máximo cargo
en la OEA, debió reconocer que se estaba negociando y aseguró que es un tratado
positivo para el país.
Las negociaciones oficiales comenzaron en febrero de 2015,
sin anuncio oficial, en los últimos días del gobierno Mujica. Fue la página del
Ministerio de Relaciones Exteriores de Canadá la que informó del ingreso de
Uruguay en las negociaciones, recuerda Elías. Sería bueno que alguien, en
alguna parte del mundo donde se lo aclama, le preguntara al ex presidente sobre
las razones de tan significativo silencio.
Lo importante es que apenas se rompió el silencio, la
sociedad uruguaya rechazó contundentemente el TISA. Los medios de izquierda,
que en este país siempre han jugado un papel decisivo; el movimiento sindical,
organizaciones sociales y ambientalistas, grupos como la Red de Economistas de
Izquierda (Rediu), académicos e intelectuales, modificaron la relación de
fuerzas. La votación en el seno del Frente Amplio, donde quedaron aislados los
partidarios de Astori y Vázquez, refleja el modo de pensar de la mayoría de los
uruguayos.
En el desencadenamiento de los hechos se vivió la feliz
coincidencia entre la lucha de los gremios docentes, que aún no ha finalizado,
y la resistencia al TISA que es la continuación de la que en 2007 libró la
izquierda social contra el TLC con Estados Unidos que pretendía firmar Vázquez
en su primer gobierno. En ambos casos se quedó sólo con el apoyo de la derecha
y el rechazo del movimiento popular.
La derrota de la esencialidad contra los docentes
y la derrota del TISA tienen algo en común: esta sociedad no se deja llevar por
delante con políticas autoritarias, ni en nombre del desarrollo, ni siquiera
bajo un gobierno que dice ser de izquierda. La calle le puso límites al giro a la
derecha.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=203470