13.6..2017

¡Hola! Comparto este largo artículo de Claudio Katz en donde acertadamente examina las posturas de distintas variantes de la izquierda ante la situación Venezolana. Muy interesante, lleno de sugerentes observaciones, buena crítica a los errores del gobierno bolivariano y a los «horrores» de una autoproclamada izquierda que de tal sólo tiene el nombre.
                

Claudio Katz[1]

Durante los últimos
dos meses Venezuela afrontó una terrible
oleada de violencia. Ya se computan más de
60 muertos entre
escuelas saqueadas, edificios públicos
incendiados, transportes públicos destruidos y hospitales evacuados. Los
grandes medios de comunicación sólo
transmiten en cadena denuncias macabras del gobierno. Han instalando la imagen
de un dictador en conflicto con los demócratas de la oposición.
Pero los datos de
lo ocurrido no corroboran ese relato, especialmente en lo referido a los
fallecidos. Cuando totalizaban 39, un primer informe destacó que sólo 4 fueron
víctimas de las fuerzas de seguridad. El resto murió en saqueos o confusas balaceras
al interior de las movilizaciones opositoras[2]. Otra evaluación señaló que el 60 por
ciento de los ultimados era totalmente ajeno a la confrontación[3].
Estas caracterizaciones
son coherentes con las estimaciones que atribuyen gran parte de los asesinatos a
francotiradores ligados a la oposición.
Indagaciones más recientes destacan que el grueso de
los victimas perdió
la vida por vandalismo o ajustes de cuenta
[4].
Existen además
incontables denuncias sobre incursiones de grupos paramilitares ligados a la
derecha. También hay indicios de un alto grado de
violencia con protección local, en los municipios
gobernados por la oposición
[5].
Estos balances
sintonizan con la brutalidad
fascista que introdujo el incendio
de personas adscriptas al chavismo[6].
Quemar vivo a un partidario del gobierno es una práctica más ligada a los paramilitares colombianos o al hampa, que a
las organizaciones políticas tradicionales. Algunos analistas incluso estiman
que sobre un total de 60 muertos 27 eran simpatizantes del chavismo[7].
Otros afirman que al interior de las marchas opositoras actuaron unas 15.000 personas entrenadas como grupos de choque. Utilizaron capuchas,
escudos y armas caseras para crear un clima caótico e instalar “territorios liberados”[8].
Las evaluaciones
que presenta la oposición son diametralmente opuestas, pero han sido refutadas
por detallados informes sobre las víctimas[9].
Como nadie reconoce la existencia de evaluaciones “independientes”, conviene
juzgar lo sucedido recordando los antecedentes. En la guarimba de febrero del
2014 murieron 43 personas, en su gran mayoría ajenas al choque político o a la
represión policial.
También corresponde evaluar
cómo reaccionaría la oposición frente a un desafío equivalente. Sus gobiernos
zanjaron el  “Caracazo” de 1989 con centenares
de muertos y miles de heridos.
La coyuntura
venezolana es dramática, pero no explica la centralidad del país en todos los
noticieros. Situaciones de mayor gravedad en otros países son totalmente
ignoradas por los mismos medios.
Desde el comienzo
del año en Colombia fueron asesinados 46 líderes sociales y en los últimos 14
meses perecieron 120. Entre el 2002 y 2016 las fuerzas paramilitares masacraron
a 558 dirigentes populares y el número de sindicalistas aniquilados en las
últimas dos décadas asciende a 2500[10].
¿Por qué razón ninguna emisora de peso menciona esta continuada sangría en el
principal vecino de Venezuela?
 
            El
panorama de México es más aterrador. Todos los días algún periodista incrementa
la incontable lista de estudiantes, maestros y luchadores sociales asesinados.
En el clima de guerra social impuesto por las “acciones contra el narcotráfico”
desaparecieron  29.917 personas[11]. ¿Este nivel de masacre no debería
suscitar más atención periodística que Venezuela?
            Honduras
es otro caso espeluznante. Junto a Berta Cáceres fueron ultimados otros quince
militantes. Entre 2002-2014 la cifra de defensores del medio ambiente asesinados
se elevó a 111[12]. El
listado de victimas del horror ignorado por la prensa hegemónica podría
extenderse a los presos políticos de Perú. Muy pocos conocen, además, los
padecimientos afrontados por el dirigente independentista portorriqueño Oscar López
Rivera durante sus 35 años de prisión.
La mayoría de la
población latinoamericana simplemente desconoce las tragedias imperantes en los
países gobernados por la derecha. El doble estándar informativo confirma que el
protagonismo de Venezuela en las pantallas, no obedece a preocupaciones
humanitarias.
MODALIDADES DE UN GOLPE
La cobertura mediática
apuntala el
golpismo
de la oposición. Como no pueden perpetrar una clásica asonada pinochetista,
ensayan procesos destituyentes centrados en el disloque de la sociedad. Retoman
lo intentado en febrero del 2014, para consumar un golpe institucional
semejante al efectivizado en Honduras (2009), Paraguay (2014) o Brasil (2016). Pretenden
imponer por la fuerza lo que posteriormente validarían en las urnas.
            La
derecha
carece de
la fuerza militar utilizada en el pasado para recuperar gobiernos. Pero intenta
recrear esa intervención con escaramuzas frente a
los
cuarteles, incendios de estaciones policiales o marchas hacia las sedes militares.
Su plan combina el sabotaje de la economía con la
virulencia callejera a través de grupos armados
, que a
diferencia de Colombia actúan en forma anónima. Se mezclan con el hampa y
aterrorizan a los comerciantes[13].
            Estas
acciones incluyen los
métodos
fascistas auspiciados por las corrientes más violentas del antichavismo. Se
apropian de
la simbología insurgente forjada por los
movimientos populares y presentan su acción depredadora como una gesta heroica.
S
u líder Leopoldo
López no es un inocente político. Cualquier tribunal ajustado a derecho, lo
hubiera condenado a perpetua por sus responsabilidades criminales.
            La
derecha propicia un clima de guerra civil para desmoralizar a las bases del
chavismo, afectadas por la falta de alimentos y medicinas. Presiona explícitamente
por una intervención extranjera y negocia con los bancos acreedores una
interrupción de los créditos al país.
            La oposición pretende linchar a
Maduro para enterrar al chavismo. Dirime su batalla en las calles, en la
conquista de la opinión pública y en el colapso de de la economía. Considera a
los comicios como una simple coronación de esa ofensiva.
Pero afronta
obstáculos crecientes. El predominio de los violentos en sus marchas aleja al
grueso de los descontentos y desgasta a los propios manifestantes. Como ya
ocurrió en el 2014 el rechazo a los fascistas socava a toda la oposición. La
permanencia de Maduro disuade, además, la concurrencia a las marchas. No han logrado
penetrar en los barrios populares, donde siempre afrontan el riesgo de una
adversa confrontación armada
[14].
La gran burguesía
venezolana instiga el golpe con el sostén regional de Macri, Temer, Santos y
Peña Nieto. Impulsa desde hace meses en la OEA un plan desestabilizador. Pero
tampoco ha logrado resultados en ese terreno. Las sanciones
contra
Venezuela no prosperaron por la oposición de varias cancillerías y quedó
bloqueada la unanimidad que en los años 60 tenía la expulsión de Cuba.
Es también notorio
el protagonismo golpista de los Estados Unidos, que intenta recuperar el
control de
la
principal reserva continental de crudo. El Departamento de Estado busca repetir
los operativos de Irak o Libia, sabiendo que luego de tumbar a Maduro nadie se
acordará dónde queda Venezuela. Basta observar como los medios omiten en la
actualidad, cualquier mención de los países ya intervenidos por el Pentágono.
Una vez liquidado el adversario los informativos se ocupan de otros temas.
Las metas estratégicas del imperialismo no
son registradas por quienes resaltan el coqueteo de algún diario yanqui con el
presidente venezolano o las ambigüedades verbales de Trump
[15].
Suponen que esos irrelevantes datos ilustran la ausencia de conflicto entre el Estados
Unidos y el chavismo. Pero no registran que la inmensa mayoría de la prensa
ataca virulentamente a Maduro y que el multimillonario de la Casa Blanca
desmiente cada día lo afirmado en la jornada anterior.
Trump no es indiferente, ni neutral.
Simplemente delega en la CIA y el Pentágono la implementación de una conspiración
diseñada a través de los planes Sharps y Venezuela Freedom 2. Esas operaciones
incluyen espionaje, despliegue de tropas y cobertura del terrorismo
[16]. Se desenvuelven en forma
sigilosa, mientras la gran prensa descalifica cualquier denuncia sobre esos
preparativos. Cuestionan especialmente las “exageraciones de la izquierda”, para
que nadie moleste a los conspiradores.
Algunos analistas estiman que la presencia de
Chevron en Venezuela -o los continuados negocios de PDVSA en Estados Unidos-
ilustran una estrecha asociación entre ambos gobiernos
[17]. Deducen
de esa relación la ausencia de un escenario golpista. Pero esas conexiones no alteran
en lo más mínimo la decisión imperial de derrocar al gobierno bolivariano.
Las actividades de empresas yanquis en
Venezuela (y de sus contrapartes en Estados Unidos) han persistido desde el inicio
del proceso chavista. Pero tanto Bush, como Obama y Trump han buscado recuperar
el manejo imperial directo del petróleo. No les alcanza con una tensa relación
de socios o clientes. Pretenden instaurar el modelo de privatización imperante
en México y expulsar a Rusia y China de su patio trasero.
LA ACTITUD DE LA IZQUIERDA
Si el diagnostico de un golpe reaccionario es
correcto la postura de la izquierda no debería suscitar divergencias. Nuestros
principales enemigos son la derecha y el imperialismo y doblegarlos es siempre una
prioridad. Este principio elemental debe ser reafirmado en los momentos
críticos, cuando lo obvio puede tornarse difuso.
Cualquiera fueran nuestras críticas a
Salvador Allende nuestra batalla central era contra Pinochet. Y correspondía
adoptar la misma conducta frente a los gorilas argentinos de 1955 o los
saboteadores de Arbenz, Torrijos y los distintos gobiernos antiimperialistas de
la región. Esta misma postura supone hoy en Venezuela apuntalar una acción
común contra la escala derechista.
            En
los escenarios de golpe también resulta
indispensable distinguir a los responsables
de la crisis. No es lo mismo los causantes de un desastre que los impotentes
para resolverlo.
Esta diferencia se verifica en el terreno
económico. Los errores cometidos por Maduro son tan numerosos como
injustificables, pero los culpables del deterioro actual son los capitalistas.
El gobierno es tolerante o incapaz. No se ubica en el mismo plano. Quiénes
comenten el garrafal error de identificar a ambos sectores
[18] confunden responsabilidades de
distinta índole.
Los desaciertos del gobierno se han
verificado en el inoperante cambio de billetes, en el inadmisible endeudamiento
externo o en el descontrol de los precios y del contrabando. Pero el desplome
de la economía ha sido causado por los acaudalados que manipulan las divisas,
disparan la inflación, manejan los bienes importados y desabastecen la
provisión de bienes básicos.
El Ejecutivo no responde o actúa mal por
muchas razones: ineficiencia, tolerancia a la corrupción, amparo a la
boliburguesía, connivencia con millonarios disfrazados de chavistas. Por eso no
corta el sostén a los grupos privados que reciben dólares baratos para
importar caro.
Pero
el desmoronamiento de la producción ha sido una acción de la clase dominante
para tumbar a Maduro. Desconocer ese conflicto retrata un insólito nivel de
miopía.
Esta ceguera impide registrar otro dato clave
del momento: la resistencia del chavismo a la embestida derechista. Con métodos
y actitudes muy cuestionables Maduro no se rinde. Mantiene el verticalismo del
PSUV, favorece la proscripción de las corrientes críticas y preserva una
burocracia que asfixia las respuestas desde abajo. Pero a diferencia de Dilma o
de Lugo no se entrega. Se ubica en las antípodas de la capitulación que consumó
Syriza en Grecia.
Esa postura explica el odio de los poderosos.
El gobierno adoptó la excelente decisión de retirarse de la OEA. Abandonó el
Ministerio de Colonias y concretó la ruptura que siempre ha exigido la
izquierda. Esta decisión debería suscitar el contundente apoyo que muy pocos
han explicitado.
Como toda
administración acosada por la derecha, el gobierno recurre a la fuerza para
defenderse. Los comunicadores del establishment denuncian esa reacción con un
infrecuente grado de histeria. Se olvidan de las justificaciones que
habitualmente aportan para gobiernos de otro signo frente situaciones
semejantes.
Pero
Maduro también ha recibido cuestionamientos inversos por su relativa
contemplación hacia los fascistas. Sólo adoptó medidas acotadas ante al
salvajismo opositor.
En esa respuesta el oficialismo seguramente
ha cometido injusticias. Es el lamentable costo de cualquier enfrenamiento
significativo con la contrarrevolución. Esas adversidades han estado presentes
en todas las batallas contra la reacción desde Bolívar hasta Fidel. Hay que
evitar en este delicado terreno la auto-indulgencia, pero sin repetir las
calumnias que propaga la oposición.
Actualmente Maduro dirige sus cañones contra
la brutalidad derechista y no contra el pueblo. Por eso carecen de sentido las
comparaciones con Gadaffi o Sadam Hussein. No perpetró ninguna masacre
de militantes de izquierda, ni participó en aventuras bélicas instigadas por
Estados Unidos. La analogía con Stalin es más ridícula, pero recuerda que el
espectro de Hitler sobrevuela a muchos opositores asociados con Uribe o nostálgicos
de Pinochet.
POSTURAS SOCIALDEMÓCRATAS
En los últimos meses se han multiplicado
también entre los adversarios de la derecha, las
miradas que culpan a Maduro por el desgarro de
Venezuela. Esas opiniones repiten la vieja actitud socialdemócrata de sumarse a
la reacción en los momentos críticos.
Cuestionan la legitimidad del gobierno con
los mismos argumentos de la oposición. En lugar de acusar a la CIA, a los
escuálidos o a la OEA, concentran sus objeciones sobre el chavismo. Adoptan esa
postura en nombre de un ideal democrático tan abstracto, como divorciado de la
batalla por definir quién prevalece en el manejo del estado.
Esa postura ha incidido en varios pensadores del pos-progresismo ligados al autonomismo. No sólo acusan a
Maduro por la situación actual. Afirman que reforzó un liderazgo autoritario para
mantener el modelo rentista petrolero[19].
Esta
caracterización es muy semejante a la tesis liberal que atribuye todos los
problemas de Venezuela a políticas populistas, implementadas por tiranos que
malgastan los recursos del estado. Con un lenguaje más diplomático el
diagnóstico es semejante.
Otras miradas del
mismo signo resaltan en forma más categórica la responsabilidad del líder
chavista. Convocan, además, a evitar el “simplismo conspirativo de culpar a la
derecha o al imperialismo” por el drama del país[20]. ¿Pero las conspiraciones de la
reacción son imaginarias? ¿Los asesinatos, los paramilitares y los planes del
Pentágono son paranoicas invenciones bolivarianas?
Sin responder a
este elemental interrogante, esa postura también descarta cualquier comparación
con lo ocurrido en Chile en 1973. Pero tampoco explica la invalidez de esa
analogía. Presupone las diferencias entre ambas situaciones como un sobreentendido,
sin notar las enormes semejanzas que existen en el terreno del
desabastecimiento, la irritación conservadora de la clase media o la
intervención de la CIA.
Los paralelos
objetados con Allende son en cambio aceptados para el caso del primer peronismo,
que es visto como un antecedente directo del chavismo. ¿Pero el parecido se
ubica en los años de estabilidad o en los momentos previos al golpe del 55? La
preocupación por la escalada de violencia sugiere que la semejanza está
referida a este último período. Y en una situación de ese tipo: ¿Cuál era la
prioridad? ¿Confrontar con el autoritarismo de Perón o resistir a los gorilas?  
            Los
socialdemócratas y pos-progresistas enfatizan la culpabilidad autoritaria de
Maduro[21].
Por eso desdeñan el peligro golpista y desestiman la necesidad de preparar
alguna defensa contra las provocaciones de la derecha.
Pero las
consecuencias de esa actitud se verifican cuando los oligarcas y sus bandidos
recuperan el gobierno. Lo ocurrido hace poco en Honduras, Paraguay o Brasil, ni
siquiera suscita alertas entre los diabolizadores del chavismo.
            También objetan el extractivismo, el endeudamiento y los
contratos petroleros. Pero no explicitan si postulan alternativas
anticapitalistas y socialistas frente a estas evidentes falencias de Maduro. Lo
mismo ocurre con
el desabastecimiento y la especulación.
¿Proponen
actuar
con mayor firmeza contra los banqueros y los pulpos comerciales? ¿Promueven
medidas de confiscación, nacionalización o control popular directo?
Para la adopción de estas iniciativas podrían
concebir puentes con el gobierno, pero nunca con la oposición. Los detractores
del chavismo soslayan esta diferencia.
CONVOCATORIAS POS-PROGRESISTAS
            La óptica socialdemócrata ha signado
el urgente llamado a la paz
que firmaron numerosos
intelectuales. Esa declaración promueve un proceso de pacificación, rechazando tanto
la deriva autoritaria del chavismo como la actitud violenta de sectores de la derecha[22].
La convocatoria
propicia un equilibrio para superar la polarización y recurre a un lenguaje más
próximo a las cancillerías que la militancia popular. Este tono es acorde con
la implícita adscripción a una teoría de los dos demonios. Frente a ambos
extremos propone transitar por la avenida del medio.
Pero esa
equidistancia queda inmediatamente desmentida por la responsabilidad primordial
que le asigna al gobierno. Subraya esa culpabilidad no sólo ignorando el acoso
de la derecha. El imperialismo es apenas mencionado al pasar.
El texto recibió
una contundente respuesta auspiciada por la REDH y suscripta por muchos intelectuales.
Esa crítica objeta acertadamente la fascinación con el republicanismo
convencional y recuerda la preeminente gravitación de fuerzas
extra-constitucionales en las situaciones críticas[23].
            La
recaída liberal de los pensadores pos-progresistas recrea lo ocurrido con los
gramscianos socialdemócratas de los años 80. La enemistad de ese grupo con el
leninismo y la revolución cubana se asemeja a la hostilidad actual hacia el
chavismo. Varios firmantes del llamamiento han transitado por los dos periodos.
Pero la vertiente socialdemócrata
actual es tardía y carece de la referencia política que aportaba el PSOE
español. La deriva social-liberal de ese partido ha demolido por completo el
imaginario progresista inicial  Esa
orfandad quizás explica el actual reencuentro con el viejo liberalismo.
En algunos casos
ese desemboque corona la división que afectó a distintas variantes del
autonomismo. Las posturas frente al proceso bolivariano desencadenaron esa
fractura. Quienes optaron por situarse en la vereda opositora cuestionan a los
que se “aferran al chavismo” [24].
Pero este segundo
sector maduró las insuficiencias precedentes y ha sabido comprender la
necesidad de batallar por el poder del estado, en perspectivas socialistas
afines al marxismo latinoamericano.
En cambio el otro
segmento, continúa navegando en la ambigüedad de generalidades sobre el anti-patriarcado
y el anti-extractivismo, sin ofrecer ningún ejemplo concreto de lo que propone.
Al quedar absorbidos por el universo liberal, sus enigmáticas vaguedades ya no
enriquecen el pensamiento de la izquierda. Entre olvidos de la lucha de clases
y fascinaciones por la institucionalidad burguesa, sus denuncias del extractivismo
se convierten en una pintoresca curiosidad.
DESPISTES DEL DOGMATISMO
Un discurso convergente con la
socialdemocracia es también propagado con argumentos sectarios. En este caso
Maduro es presentado como un
gobierno corrupto,
entreguista y ajustador que consolida un régimen dictatorial[25]
. En
otras ocasiones esa misma ilegitimidad es descripta con categorías más
indirectas (presidente de facto) o sofisticadas (jefe bonapartista).
Pero todas las variantes coinciden en
subrayar la responsabilidad primordial de un gobierno autoritario que desgarra
al país. La sintonía de este enfoque con el relato de medios salta a la vista.
Pero el principal problema no se ubica en la retórica, sino en la acción práctica.
Todos los todos los días hay marchas de la
derecha y del gobierno. Los abanderados del rigor socialista: ¿A cuál de las
dos movilizaciones concurren? ¿Con cuál se identifican? Si estiman que el
oficialismo es el enemigo principal deberían hacer causa común con los
escuálidos de las guarimbas.
En Buenos Aires, por ejemplo, convocaron en
mayo pasado a una movilización exigiendo la salida de
Maduro [26].
Todos los transeúntes que observaron esa marcha, percibieron con claridad quién
ocuparía inmediatamente la presidencia de Venezuela, si se derroca al actual
mandatario. Notaron también la total coincidencia de este llamado con los
mensajes emitidos cotidianamente por los noticieros.
No es la primera vez que sectores
provenientes de la izquierda convergen tan nítidamente con la derecha. Un
antecedente en Argentina bajo el kirchnerismo fue la presencia de banderas
rojas en las marchas agro-sojeras y en las manifestaciones de los caceroleros. Pero
lo que fue patético en Buenos Aires puede tornarse dramático en Caracas.
Otras visiones
equiparan a Maduro con la oposición, estimando que bajo la mascarada de una
aparente contraposición se esconden coincidencias mayúsculas. Por eso especulan
sobre el momento en que esa convergencia se tornará explicita[27].
Esta curiosa
interpretación contrasta con las batallas campales entre ambos sectores que
registra el resto de los mortales. Resulta un poco difícil interpretar a las
guarimbas, los asesinatos y las amenazas del Pentágono como una reyerta
ficticia entre dos allegados.
La única lógica de
esa presentación es quitar dramatismo al conflicto actual, para interpretarlo
como una simple lucha inter-burguesa por la apropiación de la renta. Por esa
razón el totalitarismo de Maduro es visto como un peligro equivalente (o
superior) a la oposición.
El mayor problema
de ese enfoque no es su despiste, sino la implícita neutralidad que propicia.
Como todos son iguales, el auto-golpe atribuido al gobierno es equiparado al
golpe que propicia la derecha.
Pero esa
equivalencia es obviamente falsa. En Venezuela no actúan
las dos vertientes
reaccionarias, que por ejemplo en Medio Oriente corporizan el yihadismo y las
dictaduras. Tampoco prevalece el tipo de contrapunto entre trogloditas que
oponía en Argentina a Isabel Perón con Videla.
El choque entre Maduro y Capriles-López se
asemeja a la confrontación de Allende con Pinochet, de Perón con Lonardi o más
recientemente de Dilma con Temer. Como no son iguales el triunfo de la derecha
implicaría una terrible regresión política
.
La neutralidad
frente a esta disyuntiva es sinónimo de pasividad y retrata un
grado de impotencia mayúscula
frente a los grandes acontecimientos. Implica renunciar a la participación y compromiso
con causas reales.
Como esa actitud da por sentado que el
chavismo se acabó, limita todo su horizonte a redactar un balance de esa
experiencia. Pero el mayor fracaso en la acción política nunca afecta a los
procesos inacabados o frustrados. Lo peor es la intrascendencia frente a las
grandes gestas.
Cualquiera sean los cuestionamientos a Maduro,
el desenlace de Venezuela define el destino inmediato de toda la región. Si
triunfan los reaccionarios prevalecerá un escenario de derrota y una sensación
de impotencia frente al imperio. El fin del ciclo progresista será un dato y no
un tema de evaluación entre pensadores de las ciencias sociales.
La derecha lo sabe y por eso acelera las campañas contra los intelectuales que defienden al chavismo. La
reciente andanada de Clarín es un
anticipo de la arremetida que preparan en un escenario regional pos-Maduro[28]. Los sectarios no registran siquiera
ese peligro.
COMICIOS FICTICIOS
En lo inmediato hay
dos opciones políticas en juego: la derecha exige adelantar las elecciones
generales y gobierno convocó a una Asamblea Constituyente. La oposición sólo
está dispuesta a participar en comicios que le aseguren el primer puesto.
De las 19 elecciones realizadas
bajo el chavismo, los bolivarianos ganaron 17 y reconocieron de inmediato las
derrotas restantes. En cambio la derecha nunca aceptó resultados adversos.
Siempre denunció algún fraude o recurrió al boicot. Cuando triunfó en
elecciones parciales exigió la inmediata caída del gobierno.
En diciembre del 2015 obtuvieron mayoría en
la Asamblea Nacional y proclamaron el derrocamiento de Maduro. Intentaron
varios desconocimientos posteriores, recurrieron a la instalación de diputados
truchos y falsificaron firmas para el revocatorio.
Capriles, Borges y López promueven ahora
elecciones ficticias, en medio de la guerra económica y la provocación
callejera. Auspician comicios tipo Colombia, donde entre voto y voto hay centenares
de militantes populares asesinados. Pretenden concurrir a las urnas como Honduras
bajo la presión del crimen de Berta. Promueven las votaciones que imperan en
México entre cadáveres de periodistas, estudiantes y docentes.
Sería un terrible error sumarse a elecciones
concebidas para preparar un cementerio de chavistas. A
Maduro le exigen realizar comicios en un
clima de guerra civil que ningún gobierno suele aceptar.
Venezuela atraviesa
por una situación parecida a la prevaleciente en Nicaragua en el ocaso del
primer sandinismo. El cerco militar y el desabastecimiento desgastaron a un
pueblo exhausto, que votó a la derecha por simple agotamiento. En esas
condiciones los comicios tienen un ganador preestablecido.
En cambio la
comparación con el escenario que rodeó a la caída de la Unión Soviética carece
de sentido. Venezuela no es una potencia que afronta la implosión interna, al
cabo de un largo divorcio del régimen con la población. Es un vulnerable país
latinoamericano acosado por Estados Unidos.
Algunos pensadores
dan por descontado ese rol opresivo del imperialismo, para sugerir que no es
determinante de la crisis actual[29].
Suponen que las insistentes denuncias de esa dominación constituyen “un dato ya
sabido” o un simple ritual de la izquierda. Pero olvidan que nunca está demás
subrayar el demoledor impacto que ejercen las agresiones del Norte, sobre los gobiernos
enemistados con Washington.
Todo el espectro de
ex
chavistas que acompaña el reclamo de elecciones generales confunde la democracia con el republicanismo liberal. Han perdido de vista cómo el
derecho al autogobierno es sistemáticamente obstruido por la institucionalidad
burguesa.
            Por ese impedimento la inmensa
mayoría de los regímenes constitucionales han perdido legitimidad. Cada vez resulta más evidente que la
clase dominante utiliza los sistemas de votación para consolidar su poder.
Ejerce ese control manejando la economía, la justicia, los medios de
comunicación y el aparato represivo. La democracia real sólo puede emerger en un
proceso socialista de transformación de la sociedad.
Es cierto que Maduro
canceló el referéndum revocatorio, suspendió elecciones regionales y proscribió
a políticos opositores. Estas medidas forman parte de una reacción ciega frente
al acoso. Pero el líder chavista confronta con la
hipocresía de mayor porte que exhiben los
defensores de los regímenes electorales actuales.
Basta observar cómo en Brasil el impeachment fue
consumado por un grupo de bandidos, con el amparo de los jueces y
parlamentarios que manipulan el sistema de selección presidencial indirecta. A
la OEA ni se le ocurrió intervenir frente a esa grosera violación de los
principios democráticos.
El establishment tampoco se indigna ante el
colegio electoral que ungió a Trump, luego de recibir varios millones de votos
menos que Hilary. Les parece natural la monarquía imperante en España o
Inglaterra o los burdos enjuagues que rodean a manipulación de cualquier
elección en México. La sacro-santa democracia que exigen para Venezuela está
complemente ausente en todos países capitalistas.
LAS POSIBILIDADES DE LA
CONSTITUYENTE
Es evidente que la mejor oportunidad para una
Constituyente transformadora se perdió hace varios años. El llamado actual es puramente
defensivo e intenta lidiar con una situación exasperante.
Pero es inútil discutir sólo lo que no se
hizo. Siempre habrá tiempo para esos balances. Lo importante es dirimir ahora en
qué medida la convocatoria puede reabrir un camino de iniciativa popular.
Antes del llamado a la Constituyente el
gobierno se limitaba a desenvolver una confrontación puramente burocrática,
entre un poder del estado y otro. Auspiciaba el choque por arriba del Ejecutivo
contra el Legislativo o del Tribunal Supremo de Justicia contra la Asamblea
Nacional. Ahora apela formalmente al poder comunal y habrá que ver en si ese planteo
se traduce en una movilización real.
            Hay incontables signos de cansancio
y escepticismo en el seno del chavismo. Pero nadie elige las condiciones en que
batalla y el principal dilema gira en torno a la continuación o el abandono de
la lucha. Quiénes han resuelto no bajar los brazos apuestan al resurgimiento
del proyecto popular.
Varias corrientes de izquierda con planteos
muy críticos hacia la gestión de Maduro, estiman que la convocatoria actual
podría destrabar una dinámica de comunas contra los manejos burocráticos
[30]. Observan a la Constituyente como
un imperfecto instrumento para desenvolver la disputa con
los sectores del chavismo aburguesado, corrupto y boliburgués.
La Constituyente
podría contribuir, además, a romper el empate de los últimos meses entre
guarimbas y movilizaciones del
gobierno. Si es encarada en forma adecuada podría
quebrar el frente de la oposición, separando
a los descontentos de los fascistas.
 Pero es evidente que sin medidas drásticas en el plano
económico-social, la Constituyente será un cascarón vacío. Si no ataca el
desastre productivo con la nacionalización de los bancos, el comercio exterior
y la expropiación de los saboteadores, no habrá recuperación del acompañamiento
popular.
            Son
insuficientes los paliativos ensayados para aumentar la participación de los organismos
de base en la distribución de los alimentos. Hay medidas radicales que no
pueden posponerse.
En cualquier
alternativa no será fácil reencauzar la economía al cabo de tantos desaciertos
en el terreno de la deuda, la creación de zonas especiales de inversión o la
tolerancia a la fuga de capital.
Chávez realizó una
gran redistribución de la renta con inéditos métodos de politización popular,
pero no logró cimentar un proceso de industrialización. Chocó con los
capitalistas opositores y con la boliburguesía interna y no supo desactivar la
cultura rentista, que socava todos los intentos de forjar una economía
productiva. Las vacilaciones en romper con la estructura capitalista explican
estos adversos resultados.
El contexto actual
es más difícil por los acotados precios del petróleo y por el bloqueo que
afrontan los proyectos de integración regional bajo restauración conservadora.
Pero conviene igualmente recordar que todos los procesos revolucionarios
despegaron en la adversidad y la Constituyente aporta un marco para retomar la
iniciativa.
Algunos críticos de ese llamado objetan
la modalidad sectorial y comunal de elección. Afirman que con ese formato la
“asamblea será trucha, corporativa o ilegítima”
[31]. También aquí repiten el
endiosamiento que hace la derecha (cuando le conviene) del constitucionalismo convencional.
Esa reivindicación no sorprende entre comunicadores del establishment, pero inquieta
entre los entusiastas de la revolución rusa.
Al cabo de tres décadas de regímenes
pos-dictatoriales muchos han olvidado las duplicidades de la democracia
burguesa. Convendría recordar cómo Lenin y Trotsky defendieron en 1917 la
legitimidad de los soviets, desconociendo una Asamblea Constituyente que
rivalizaba con el poder revolucionario.
La coyuntura venezolana actual es muy
distinta. Pero la revolución bolchevique 
no sólo enseñó a registrar el trasfondo social, los conflictos de clase
y los intereses en juego. Indicó también un camino para superar la hipocresía
del liberalismo burgués y confirmó que l
os actos de fuerza
contra la reacción, forman parte de la confrontación con la barbarie
derechista.
La izquierda deberá
definir si converge con la oposición en el boicot o participa en la
Constituyente. También cabe una tercera opción para un minúsculo auditorio, con
mensajes de “si, no y todo lo contrario”.
            En
el resto de la región urge la solidaridad. Tal como ocurrió con Cuba durante el
periodo especial hay que poner el hombro en las situaciones difíciles. Cabe
esperar que muchos
compañeros
asuman esa actitud antes que sea tarde.
REAGRUPAMIENTO INTELECTUAL
Venezuela suscita no sólo intensos debates.
También ha determinado significativos reagrupamientos de intelectuales que
suscribieron llamamientos contrapuestos
. Ese posicionamiento
ha sido más relevante que los controvertidos detalles de las distintas declaraciones.
Se ha consumado una gran
división de campos.
La convocatoria
socialdemócrata impugnada por el texto de la REDH fue complementado por otras
respuestas contundentes [32]. La
delimitación política ha sido vertiginosa.
Frente a la tensión
creada por los manifiestos varios firmantes convocaron a preservar el dialogo
fraternal. Ese respeto es indispensable, pero las reacciones indignadas se
explican por lo que está en juego. Si la derecha se impone sobrará el tiempo
para los lamentos y los seminarios de investigación de lo ocurrido.
Como la primera
declaración contiene un llamado a la paz, muchos pensadores adhirieron en forma
espontánea para favorecer un freno de la violencia. Al evaluar más
detenidamente el contenido del texto, algunos retiraron su adhesión y otros la mantuvieron con argumentos defensivos.
Resaltan su continuada solidaridad con el proceso bolivariano o remarcan sus
discrepancias con otros firmantes.
Pero lo más significativo ha sido la rápida y
generalizada reacción que suscitó el documento antichavista y el gran rechazo
que generó el planteo socialdemócrata. Ese impulso indujo a una súbita
convergencia de intelectuales de la izquierda y el nacionalismo radical. Si
este entrelazamiento se consolida, Venezuela habrá despertado un reencuentro del
pensamiento crítico con las tradiciones revolucionarias de América Latina.                                               
12-6-2017
RESUMEN
Los medios
silencian la violencia de la oposición venezolana y la represión imperante en
los gobiernos derechistas de la región. La estrategia de golpe institucional
afronta serios límites, pero la izquierda debe confrontar con esa amenaza,
apoyando decisiones antiimperialistas y distinguiendo el boicot capitalista de
la inoperancia oficial.
Siguiendo pautas
socialdemócratas, el pos-progresismo objeta al chavismo, desecha el peligro
golpista e identifica erróneamente al autoritarismo. Los dogmáticos  ignoran al enemigo principal y convergen con
los conservadores o se deslizan hacia una pasiva neutralidad.
La derecha sólo
pretende comicios que le aseguren primacía. En condiciones muy adversas la
Constituyente reabre oportunidades y suscita un reencuentro de la
intelectualidad radical.
LECTURAS
ADICIONALES
Mazzeo, Miguel
Venezuela: sobre defecciones y oportunismos, 11-5-2017,
Houtart, François
La Venezuela de hoy y de mañana, 24-5-2017,
http://www.jornada.unam.mx/2017/05/24/opinion/023a2pol
Almeyra, Guillermo.
Venezuela: la prioridad absoluta
Olmedo, Beluche La
Asamblea Nacional Constituyente y la lucha por una salida obrera, popular y
socialista a la crisis venezolana, 15-5-2017,
https://www.aporrea.org/actualidad/a246009.html
Boron, Atilio.
Venezuela: no callar, pero para decir la verdad
17-5- 2017
https://latinta.com.ar/2017/05/venezuela-no-callar-pero-para-decir-la-verdad/17
Guerrero, Modesto Emilio. La prueba histórica de Maduro Por Guerrero
Curcio,
Pasqualina
¿Entonces, dónde
estaban los billetes de 100 bolívares?
Cieza, Guillermo. Tres hipótesis para el actual momento que vive
Venezuela Bolivariana. 23-11-2016 http://www.resumenlatinoamericano.org/2016/11/23/tres-hipotesis-para-el-actual-momento-que-vive-venezuela-bolivariana/
Bacher, Norberto. EL IMPERIALISMO
QUIERE ACABAR CON VENEZUELA.,
23-4-2015,
http://redcritica.net/?p=262
Toledo, Enrique.
Comentarios a la Entrevista de Eduardo Lander, 22-4-2017


[1] Economista, investigador del CONICET,
profesor de la UBA, miembro del EDI. Su página web es:
www.lahaine.org/katz
[2]Teruggi, Marco. Radiografía
de la violencia en Venezuela, 14-5- 2017.
http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/1/radiografia-de-la-violencia-en-venezuela
[3]Siris Seade, Pablo. Las nuevas víctimas de las
guarimbas en Venezuela, 20-05-2017,
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=226887
[4]Cieza, Guillermo. La derrota política
de la derecha venezolana,
7-6- 2017, www.resumenlatinoamericano.org/2017/06/07/la-derrota-politica-de-la-derecha-venezolana/

[5]Boron, Atilio. Venezuela sumida
en la guerra civil, 26-5-2017, www.jornada.unam.mx/2017/05/26/opinion/018a1pol

Boron, Atilio. La
“oposición democrática” en Venezuela: peor que el fascismo 25-4-2017,
http://www.cubadebate.cu/opinion/2017/04/25/la-oposicion-democratica-en-venezuela-peor-que-el-fascismo/#.WTx8T2g1_IU

[6]Aznárez, Carlos.
La cuestión es impedir que el fascismo se adueñe de Venezuela, 22-5-2017,
http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/05/22/la-cuestion-es-impedir-que-el-fascismo-se-adueno-de-venezuela-por-carlos-aznarez/

[7]-Pineda, Manu, La mentira como herramienta de guerra en Venezuela, 29/05/2017.
http://www.eldiario.es/contrapoder/mentira-herramienta-guerra-Venezuela_6_648195186.html
[8]Teruggi, Marco.
Análisis
del esquema de la ofensiva paramilitar, 24-5-2017,

https://hastaelnocau.wordpress.com/2017/05/24/analisis-del-esquema-de-la-ofensiva-paramilitar/

[9] Bracci
Roa, Luigino.
Lista de
fallecidos por las protestas violentas de la oposición venezolana, abril a
junio de 2017, 9-6-2017,

http://albaciudad.org/2017/06/lista-fallecidos-protestas-venezuela-abril-2017/ 

[10]Restrepo Domínguez, Manuel Humberto.
46 líderes asesinados evidencian
una política del horror, 22/05/2017. http://www.alainet.org/es/articulo/185633
[11]TRIAL International, Informe de seguimiento
presentado al Comité contra la Desaparición Forzada, 2-2- 2017
https://trialinternational.org/wp-content/uploads/2017/02/FINAL-InformedeseguimientoCED-MEX2017.pdf
[12]TelsurTV. Asesinan a Berta Cáceres, líder
indígena de Honduras. 3-3-2016.
http://www.telesurtv.net/news/Asesinan-a-Bertha-Caceres-lider-indigena-de-Honduras–20160303-0016.html
[13]Teruggi, Marco. Llegó la hora
Venezuela,
28-5-2017,
http://www.resumenlatinoamericano.org/2017/05/29/llego-la-hora-venezuela/
[14]Cieza, Guillermo. La derrota política
de la derecha venezolana,
7-6- 2017, www.resumenlatinoamericano.org/2017/06/07/la-derrota-politica-de-la-derecha-venezolana/
[15]Rodríguez Porras, Simón. Nueve errores de
Claudio Katz sobre Venezuela, 11-5-2017.
http://laclase.info/content/nueve-errores-de-claudio-katz-sobre-venezuela/

[16]Cabrera, Ángel
Guerra. Venezuela, situación de peligro, 25-5-2017,

https://lapupilainsomne.wordpress.com/2017/05/25/venezuela-situacion-de-peligro-por-angel-guerra-cabrera

Luzzani, Telma. El
plan destituyente del Pentágono y el secretario de la OEA, 30-3-2017,
https://www.tiempoar.com.ar/articulo/view/65767/el-plan-destituyente-del-penta-gono-y-el-secretario-de-la-oea-por-telma-luzzani
[17]Rodríguez Porras, Simón. Nueve errores de
Claudio Katz sobre Venezuela, 11-5-2017.
http://laclase.info/content/nueve-errores-de-claudio-katz-sobre-venezuela/
[18]Rodríguez Porras, Simón. Nueve errores de
Claudio Katz sobre Venezuela, 11-5-2017.
http://laclase.info/content/nueve-errores-de-claudio-katz-sobre-venezuela/
[19]Lander, Edgardo. “Sociólogo venezolano cuestiona la “solidaridad
incondicional” de la izquierda latinoamericana con el chavismo, 23-3-2017.
https://ladiaria.com.uy/articulo/2017/3/sociologo-venezolano-cuestiona-la-solidaridad-incondicional-de-la-izquierda-latinoamericana-con-el-chavismo/
[20]Svampa, Maristella. CARTA ABIERTA AL CAMPO MILITANTE PROCHAVISTA
DE LA ARGENTINA
, 5-6-2017, http://www.lateclaene.com/maristella-svampa
[21]Svampa, Maristella; Gargarella, Roberto.
El desafío de la izquierda, no callar, 8-5- 2017,
https://www.pagina12.com.ar/36336-encrucijada-venezolana
[22]VVAA, LLAMADO INTERNACIONAL URGENTE A DETENER LA ESCALADA DE VIOLENCIA EN
VENEZUELA.
30-5- 2017,
http://www.cetri.be/Llamado-internacional-urgente-a?lang=fr

[23]VVAA. ¿Quién
acusará a los acusadores?, 5-6-2017,
http://www.humanidadenred.org.ve/?p=8134

[24]Svampa, Maristella. CARTA ABIERTA AL CAMPO MILITANTE PROCHAVISTA
DE LA ARGENTINA
, 5-6-2017, http://www.lateclaene.com/maristella-svampa
[25]Rodríguez Porras, Simón. Nueve errores de
Claudio Katz sobre Venezuela, 11-5-2017.
http://laclase.info/content/nueve-errores-de-claudio-katz-sobre-venezuela/
[27]Altamira, Jorge. Constituyente “a la Maduro”, 18-5-2017 http://www.po.org.ar/prensaObrera/1458/internacionales/constituyente-a-la-maduro-1
[28]Bazzan, Gustavo. El reclamo de Atilio Borón a Nicolás Maduro para «aplastar» a
la oposición en Venezuela, 30-5-2017,
https://www.clarin.com/mundo/reclamo-atilio-boron-nicolas-maduro-aplastar-oposicion-venezuela_0_rylWQfs-W.html
[29]Carcione, Carlos. Las “lecciones” de algunos intelectuales de la
izquierda: ¿Quiénes son los sepultureros del proceso bolivariano?, 16-5-2017,
http://questiondigital.com/las-lecciones-de-algunos-intelectuales-de-la-izquierda-quienes-son-los-sepultureros-del-proceso-bolivariano/
[30]STALIN PÉREZ BORGES .Movimiento EN LUCHAS: la convocatoria a la Asamblea
Nacional Constituyente es un reto que debemos asumir, 9-5-2017, https://www.aporrea.org/actualidad/n308188.html
[31]Giménez, Gustavo. Venezuela: una Constituyente
trucha, 11-5-2017, http://mst.org.ar/2017/05/11/venezuela-constituyente-trucha/
1 1111-5-2017 Mayo, 20171 Mayo, 2017

[32]VVAA. Declaración sobre
Venezuela: Intelectuales en solidaridad con el pueblo bolivariano, 5-6-2017,
http://www.barricadatv.org/?p=6842

VVAA. LUCHAS y otras
organizaciones se pronuncian por una salida democrática, revolucionaria y
socialista a la crisis venezolana https://www.aporrea.org/actualidad/n309714.htm