13.11.2014

A confesión de parte -dice el refrán- relevo de pruebas. Lo intuíamos, lo sospechábamos, lo sabíamos, pero ella en su libro, Decisiones Difíciles, lo reconoce abiertamente. Nada nuevo para nosotros, habitantes de la región del planeta que más ha sufrido -muchísimo más deberíamos decir- la insaciable voracidad del imperio por apropiarse de nuestros recursos y nuestras riquezas. En ninguna otra región del mundo Washington ha intervenido, directa o indirectamente, a lo largo de tanto tiempo y con tanta intensidad como en América Latina y el Caribe. Hillary Clinton lo reconoce en relación a un caso, pero sabemos que el intervencionismo norteamericano, desde los clásicos cuartelazos del pasado hasta los supuestos «golpes blandos» de hoy (golpes parlamentarios, al estilo de Honduras y Paraguay; o golpes protagonizados por hordas neonazis, como en Ucrania) pasando por las desestabilizaciones vía «golpes de mercado» o terrorismo mediático han sido una constante en la historia de las relaciones hemisféricas, como lo demuestra inapelablemente la monumental obra de Gregorio Selser. Y lo seguirá siendo en los años por venir, máxime cuando ella aparece como la candidata con mayores probabilidades de suceder a Barack Obama. El imperio no sólo es insaciable sino también incorregible, y de nada valen sus cantos de sirena de «un nuevo comienzo», reiterados monótonamente  por cada nuevo inquilino que llega a la Casa Blanca. Por eso, ¡a no bajar la guardia ni un minuto!

A continuación, la nota levantada por Telesur y luego el artículo de Mark Weisbrot donde analiza en detalle las implicaciones de la revelación hecha por Clinton en su libro.

Estados Unidos reconoce
participación en golpe de Honduras
Hillary Clinton con su amigo y consejero, el criminal de guerra Henry Kissinger :
En su libro Decisiones
Difíciles, la exsecretaria de Estado del Gobierno de Barack Obama, Hillary
Clinton confiesa que influyó en el hemisferio para que Manuel Zelaya no
regresara a la presidencia luego del golpe militar de 2009.

La exsecretaria del Departamento de Estado del gobierno de los Estados
Unidos, Hillary Clinton, reveló que influyó en Honduras
para impedir que Manuel Zelaya regresara a la presidencia
, luego
del derrocamiento en junio de 2009. 
Hillary admitió que “en los días siguientes del golpe hablé
con mis homólogos de todo el hemisferio, incluida la secretaria Patricia
Espinosa en México con el objetivo de organizar
«rápidamente» unas elecciones que tuvieran como resultado hacer
irrelevante la cuestión de Zelaya», de acuerdo con las
confesiones plasmadas en su libro Decisiones Difíciles publicado este
año. 
Esta revelación de Clinton fue objeto de análisis para el
politólogo, Mark Weisbrot, quien publicó un artículo en el que menciona
que la exsecretaria del gobierno de EE.UU. reconoció que utilizó el
poder para asegurarse que Zelaya no volviera a la Presidencia».
«La cuestión de Zelaya era cualquier cosa menos
irrelevante, pues líderes de América Latina, la Asamblea General de las
Naciones Unidas y otros organismos internacionales reclamaron vehementemente su
regreso inmediato a la oficina. Se ha erosionado la cálida bienvenida y el
beneficio de la duda que incluso los gobiernos de izquierda de la región le
habían ofrecido a la recién instalada Administración de Obama unos
meses antes», destacó el también presidente de la organización
diplomática Just Foreing Policy.
«La tasa de homicidios, ya la más alta del mundo, aumentó en un 50 por
ciento de 2008 a 2011; la represión política y los asesinatos de los candidatos
políticos de la oposición, organizadores campesinos, y activistas de la
comunidad homosexual aumentaron y continúan (…) las fuerzas de
seguridad en Honduras también han participado en una ola de asesinatos y otros
crímenes contra los derechos humanos con impunidad»,
sentencia Mark en su artículo.

El DATO
El 28 de junio de 2009, un comando de
militares desalojó a Zelaya de su vivienda con bombas lacrimógenas y lo
secuestró y trasladó en un avión a la vecina Costa Rica.
Aunque muchos expertos de América Latina
dijeron que el autor intelectual del golpe era Estados Unidos, el Gobierno
entrante utilizó acusaciones falsas de manipulación de la Constitución para
justificar  la salida de Zelaya, quien fue expulsado del país. 
 
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A
continuación, comparto el artículo de Mark Weisbrot:

Decisiones
Difíciles
‘: Hillary Clinton
admite su papel en el golpe de Honduras

En un
reciente artículo de opinión en el Washington Post, la
exsecretaria de Estado Hillary Clinton utilizó una reseña del último libro de Henry Kissinger, Orden Mundial, para dar a
conocer su visión de “mantener el liderazgo de Estados Unidos en el mundo”. En
medio de numerosas crisis a escala mundial, Clinton pidió volver a una política
exterior con propósito, estrategia y pragmatismo. También destacó algunas de
estas opciones de política en su autobiografía, Decisiones
Difíciles
, y la manera en que han contribuido a los retos que la
Administración de Obama enfrenta ahora.
El
capítulo sobre América Latina, en particular la sección sobre Honduras, una de
las principales fuentes de los niños y niñas migrantes que están actualmente
cruzando la frontera, ha pasado en gran parte desapercibido. En las cartas a
Clinton y a su sucesor John Kerry, más de 100 miembros del congreso han advertido en varias ocasiones sobre el deterioro de la situación de
seguridad en Honduras, especialmente después del golpe militar en el 2009 que
derrocó al presidente democráticamente elegido, Manuel Zelaya.
Dana
Frank, experta en Honduras, escribió en ForeignAffairs que el Gobierno posterior al golpe
“recompensó a los partidarios del mismo con puestos altos en ministerios. Ellos
abrieron la puerta, a su vez, para el agravamiento de la violencia y la
anarquía…como las Naciones Unidas, Amnistía Internacional, la Organización de los
Estados Americanos, y Human RightsWatch han documentado…”. La tasa de
homicidios, ya la más alta del mundo, aumentó en un 50% de 2008 a 2011; la
represión política y los asesinatos de los candidatos políticos de la
oposición, organizadores campesinos, y activistas LGBT aumentaron y continúan
hasta el día de hoy. Los feminicidios se dispararon. La violencia e inseguridad
fueron exacerbados por un colapso institucional general. La violencia
relacionada con las drogas ha empeorado en medio de denuncias de corrupción en los servicios de la policía y el
Gobierno de Honduras. Mientras las pandillas son responsables de gran parte de
la violencia, las fuerzas de seguridad en Honduras también han participadoen una ola de asesinatos y otros crímenes contra
los derechos humanos con impunidad.
Sin
embargo, a pesar de esto, tanto bajo el liderazgo de Clinton como el de Kerry,
la respuesta del Departamento de Estado respecto a la violencia y a la
constante impunidad de la policía y el ejército  ha sido en gran medida
solo silencio, junto con la ayuda continua de los Estados Unidos a las fuerzas
de seguridad de Honduras. EnDecisiones
Difíciles
, Clinton describe su papel en el periodo posterior al
golpe de Estado que ha llevado a Honduras a esta situación. Su cuenta de
primera mano es significativa no solo porque contiene una confesión verdadera
de un hecho importante, pero también porque contiene un falso testimonio
crucial. No vamos a acusar a nadie de mentir; al igual que los houyhnhnms en Los
viajes de Gulliver
 de
Jonathan Swift, quienes no tenían una palabra para mentir, solo digamos que
ella ha dicho “lo que no es”.
En
primer lugar, la confesión: Clinton admite que ella utilizó el poder de su
oficina para asegurarse de que Zelaya no volviera a la Presidencia. “En los
días siguientes [después del golpe] hablé con mis homólogos de todo el
hemisferio, incluida la secretaria [Patricia Espinosa] en México”, escribió
Clinton. “Nosotros establecimos las estrategias de un plan para restaurar el
orden en Honduras y garantizar que elecciones libres y limpias se celebren
rápidamente y de manera legítima, lo que haría que la cuestión de Zelaya sea
irrelevante”.
Esto
tal vez no sea una sorpresa para aquellos que han seguido de cerca el drama
después del golpe (ver mi comentario de 2009 sobre el papel que jugó Washington
ayudando a que el golpe tenga éxito aquí, aquí y aquí). Pero la historia oficial, la cual
fue debidamente aceptada por la mayoría de los medios de comunicación, era que
la Administración de Obama en realidad estaba en contra del golpe y quería que
Zelaya retornara a la Presidencia.
La
cuestión de Zelaya era cualquier cosa menos irrelevante. Líderes de América Latina, la Asamblea General de las Naciones Unidas y otros organismos internacionales
reclamaron vehementemente su regreso inmediato a la oficina. La posición
desafiante y antidemocrática de Clinton provocó un descenso en las relaciones
de Estados Unidos con varios países de América Latina, algo que ha continuado
hasta la fecha. Se ha erosionado la cálida bienvenida y el beneficio de la duda
que incluso los gobiernos izquierdistas de la región le  habían ofrecido a
la recién instalada Administración de Obama unos meses antes.
Ahora
sobre la “cosa que no es”: Clinton informa de que Zelaya fue arrestado en medio
de “temores de que se estaba preparando para burlar la Constitución y prorrogar
su mandato”. Esto simplemente no es verdad. Como Clinton debe saber, cuando
Zelaya fue secuestrado por los militares y fue transportado fuera del país en
pijamas el 28 de junio de 2009, él estaba de hecho tratando de poner una
votación consultiva en la boleta electoral, no una votación vinculante. La
encuesta iba a preguntar a los electores si querían tener un verdadero
referéndum sobre una reforma de la Constitución durante las elecciones
previstas para noviembre. Es importante tener en cuenta que Zelaya no era
elegible para candidatear en esa elección. Incluso si él hubiera conseguido
todo lo que quería, era cronológicamente  imposible que Zelaya 
prorrogara su mandato.  Pero esto no impidió a la extrema derecha en
Honduras y los Estados Unidos utilizar acusaciones falsas de manipulación de la
Constitución para justificar el golpe.
Además
de su audaz confesión y aceptación de la narrativa de la extrema derecha en el
episodio hondureño, el capítulo sobre América Latina está considerablemente a
la derecha de su propia trayectoria en la región como secretaria de Estado.
Esto parece ser un cálculo político. Clinton corre poco riesgo de perder votos
al admitir su papel en hacer que la mayoría de los gobiernos del hemisferio
estén indignados frente a los Estados Unidos. Por otro lado, hay grupos de interés
influyentes y bastante dinero de campaña para recaudar de grupos de presión
derechista con enfoque latinoamericano, como los cubano-americanos de Florida y
sus recaudadores de fondos.
Al
igual que los 54 años del fallido embargo contra Cuba, la posición de Clinton
sobre América Latina en su candidatura a la Presidencia es otro ejemplo de cómo
la derecha ejerce una influencia desproporcionada en la política exterior de
los Estados Unidos. Como también hemos visto en el caso de la lucha continua de la
República Argentina contra los fondos buitre, estas influencias pueden ser
sustanciales en ciertos momentos en los cuales incluso la mayoría de la clase
política preferiría dejar que prevalezca la razón. Ni que decir del electorado,
si es que tuviera una voz en estos asuntos.
Mark Weisbrot  es  codirector del Economic and Policy Research en Washington, D.C. (www.cepr.net ) y
presidente de Just Foreign Policy
(www.justforeignpolicy.org).