6.7.2015
Hoy en 678 pasaron un fragmento de un discurso del europarlamentario francés Daniel Cohn-Bendit en donde denunciaba la agresión de que estaba siendo objeto el pueblo griego por la troika que gobierna Europa en nombre del capital financiero -y para su exclusivo servicio. Señalaba Cohn-Bendit lo absurdo del tamaño de las fuerzas armadas en Grecia, hipertrofiadas en hombres y equipos por influjo de los gobiernos europeos y la OTAN. 
Consulté entonces el portal de la Agencia Europea de Defensa y algunas estadísticas oficiales correspondientes al año 2012. Los resultados son los siguientes:

Personal de las FFAA en 2012 y  Población total del país
Grecia                       109.070           11.000.000
Alemania                   191.721           81.000.000
Francia                      218.200           66.000.000
Reino Unido              205.810           65.000.000
Submarinos 
Grecia        8
Alemania    6
Francia      4
Reino Unido 7
Aviones de combate
Grecia      287
Alemania  217
Francia     274
Reino Unido   230
Submarino alemán para la marina griega
Conclusión:
Grecia, tiene el 14 % de la población de Alemania, pero el tamaño de sus fuerzas armadas equivale al 57 % de sus homólogas alemanas. Su única hipótesis de conflicto es con Turquía, por la disputa en torno a Chipre, pero tanto Grecia como Turquía son miembros de la OTAN y una guerra entre ambos es impensable.
El colmo del ridículo se encuentra en la marina y la fuerza aérea: Grecia es el país que tiene mayor número de submarinos en Europa, más que el Reino Unido (la tradicional mayor potencia naval europea) y que Francia y Alemania. Y es el que tiene el mayor número de aviones de combate.
Esta disparate es lo que explica que aproximadamente la cuarta parte de la totalidad de la deuda externa de Grecia se haya originado en este absurdo gasto militar, en la desaforada carrera armamentística que sólo benefició a los fabricantes de aviones y submarinos. Aviones fabricados en Francia y Estados Unidos, submarinos producidos en Alemania. Un país utilizado como campo de saqueo y pillaje para promover los negocios de sus proveedores y financistas, que ahora golpean a su puerta para exigir su libra de carne, siguiendo la sugestiva metáfora de Shakespeare en El Mercader de Venecia. Pero se toparon con un obstáculo inesperado: un pueblo que decidió, inesperadamente, asumir el control de su propio destino en el referendo del domingo pasado. ¡Total solidaridad con la lucha del pueblo griego!