Llegando a Cuba, para participar en los homenajes a los 160 años del nacimiento de José Martí, precursor de nuestras luchas emancipatorias y, como dijera Fidel, «autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada» y de la Revolución Cubana. Martí: uno de los imprescindibles de los que habla Brecht y, lamentablemente, casi un desconocido en las actuales generaciones. 



Tenemos que hacer algo para reintegrar a Martí en las discusiones y en las prácticas políticas emancipatorias de nuestro tiempo. El de él es un aporte fundamental. Llegar a Cuba siempre renueva la emoción de pisar un país, un pequeño David -el país de Fidel, del Che, de Raúl- que hace 54 años resiste la agresión de un monstruoso Goliat. Emoción y reconocimiento, porque, ¿que habría sido de América Latina si la Revolución Cubana hubiese arriado las banderas del antiimperialismo y el socialismo? ¡Mejor ni pensarlo! ¡Hasta la victoria, siempre, Cuba!