Periódicamente, siempre en coincidencia con el fin del ciclo escolar en el hemisferio norte,  se vuelve a hablar de populismo, agravando la confusión predominante en el lenguaje político de la Argentina y, en menor medida, en América Latina. Un concepto que, definitivamente, no tiene utilidad alguna para caracterizar la marcha de los procesos políticos en países como Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Venezuela, etcétera. Propongo en cambio la siguiente definición: «El populismo es el arte de hacer pasar como populares políticas esencialmente antipopulares que perpetúan las inerradicables injusticias de la sociedad capitalista.» ¿La discutimos?