26 Julio 2018

(Por
Atilio A. Boron) Hoy se cumplen 65 años del día en que un grupo de jóvenes
cubanos, encabezados por Fidel Castro y secundado por Abel Santamaría, Raúl
Castro, Ramiro Valdés y Juan Almeyda, entre otros, llevó a cabo el asalto a los
Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Fue una acción heroica repelida
con sanguinaria brutalidad por las fuerzas militares del dictador Fulgencio
Batista acantonadas en el Moncada. Las salvajes torturas y el asesinato a
mansalva de prisioneros y heridos escribieron una de las páginas más infames de
la historia cubana, denunciada con inigualable elocuencia en el célebre alegato
de Fidel conocido como “La Historia me Absolverá”. La detención, tortura y ejecución
de Abel Santamaría y otros compañeros fueron de una crueldad y malignidad
espeluznantes. Melba Hernández y Haydée Santamaría sentaron un ejemplo de
heroísmo militante que las inscribe en las más brillantes páginas de Nuestra
América. La historia no sólo absolvió a Fidel sino a todos los moncadistas,
quienes con su valerosa acción abrieron una nueva etapa en la incesante batalla
por lograr la Segunda y Definitiva Independencia de los pueblos de América
Latina y el Caribe. El triunfo de la Revolución Cubana el 1º de Enero de 1959
fue la culminación del asalto al Moncada -cuyo autor intelectual, según Fidel,
no fue otro que José Martí- y el aldabonazo que, tiempo después, maduraría en
la Venezuela Bolivariana para extenderse a comienzos de nuestro siglo por toda
la dilatada geografía nuestroamericana. Chávez, Lula, Dilma, Kirchner,
Cristina, Evo, Correa, Maduro, Tabaré, Lugo, Mujica, Zelaya, Ortega, Sánchez
Cerén y, antes Allende, Juan J. Torres y Juan Velasco Alvarado no hubieran
podido hacer lo que hicieron sin que los jóvenes moncadistas hicieran
previamente saltar el cerrojo de la vieja historia que nos condenaba a la
sumisión a los dictados del imperialismo. Por eso la gratitud de nuestros
pueblos para con aquellos jóvenes es eterna e inconmensurable.


         Sirvan
estas breves palabras como homenaje a esa extraordinaria gesta, que nos
permitimos cerrar citando la exhortación final que hiciera Fidel en
la noche previa a dar inicio al ataque. Decía el Comandante lo siguiente:


«Compañeros: Podrán vencer dentro de unas
horas o ser vencidos; pero de todas maneras, ¡óiganlo bien, compañeros!, de
todas maneras el movimiento triunfará. Si vencemos mañana, se hará más pronto
lo que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al
pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante. El pueblo nos respaldará
en Oriente y en toda la isla. ¡Jóvenes del Centenario del Apóstol! Como en el
68 y en el 95, aquí en Oriente damos el primer grito de ¡Libertado o muerte! Ya
conocen ustedes los objetivos del plan. Sin duda alguna es peligroso y todo el
que salga conmigo de aquí esta noche debe hacerlo por su absoluta voluntad. Aún
están a tiempo para decidirse. De todos modos, algunos tendrán que quedarse por
falta de armas. Los que estén determinados a ir, den un paso al frente. La
consigna es no matar sino por última necesidad.»