13.7.2017

Hoy le hice una larga entrevista a su amigo de la infancia y toda la vida, y compañero de su segundo viaje: Carlos «Calica» Ferrer. Saldrá por Florealweb.tv, la señal del Centro Cultural de la Cooperación. 
Con Calica y tan entrañables objetos. Entre ellos, su libro: De Ernesto al Che.

Uno de los momentos más emocionantes fue cuando «Calica» puso sobre la mesa una edición facsimilar del Diario del Che en Bolivia (la original está guardada en la bóveda del Banco Central de ese país) y ojear sus páginas y leer la diminuta pero prolija letra del Che, ¡casi sin tachaduras a pesar de ser escrita en las peores condiciones imaginables!
En la página correspondiente al 26 de Julio de 1967 el Che anota que «esa noche dí una pequeña charla sobre el significado del 26 de Julio; rebelión contra las oligarquías y los dogmas revolucionarios». El Che y Fidel hicieron trizas ese marxismo anquilosado que decía que ninguna revolución podía triunfar en la periferia del sistema, y menos en América Latina. Ya Mao había demolido ese dogma con su gran victoria en China en 1949, y Fidel y el Che lo reiterarían en Cuba diez años más tarde.

Todavía hoy ese «marxismo dogmático» que tanto combatieron Fidel y el Che sigue haciendo estragos entre algunos «marxólogos», que no marxistas, que se rasgan las vestiduras ante la «dictadura» de Maduro y actitudes por el estilo en relación a Evo, Correa, mismo Cuba. (más sobre este verdadero escándalo en próximos posteos).



En las fotos: la página de la agenda correspondiente al 26 de Julio; la del 7 de Octubre, la última que pudo escribir antes del combate en que caería herido; la del 8, en blanco. Arriba: con Calica, su libro, el Diario del Che y otros objetos del «Guerrillero Heroico»