Comparto con todas y todos una entrevista que me hiciera la revista El Ciudadano durante mi breve estadía en Chile y que aborda algunos temas de interés general.

http://www.elciudadano.cl/2012/12/22/62032/atilio-boron-politologo-y-sociologo-argentino-si-se-deja-que-el-capitalismo-siga-su-curso-en-50-o-100-anos-mas-el-planeta-estalla/

Atilio Borón,
politólogo y sociólogo argentino: “Si se deja que el capitalismo siga su curso,
en 50 ó 100 años más, el planeta estalla”
En medio de su breve paso
por Chile, el investigador social conversó con El Ciudadano,
revelando sus apreciaciones sobre el proceso socio político chileno, el rol de
los partidos de izquierda, la reciente instalación de una base militar
estadounidense al norte de Valparaíso y el desahucio del capitalismo. Propuso,
además, el Socialismo del Siglo XXI como alternativa para implementar una
democracia más participativa y profunda en la región.
El politólogo argentino Atilio Borón, tuvo un
breve paso por 
Santiago. Invitado a dictar un
seminario sobre democracia y autoritarismo en la Región, en el Doctorado en
Procesos Sociales y Políticos en
América Latina de la Universidad
Arcis
, el investigador visitó la capital chilena y el
puerto de
Valparaíso.
A Borón se le puede
catalogar como uno de esos investigadores sociales que gusta no sólo de estar
entre libros y cátedras, sino también en espacios que promueven un proceso
educativo que -en palabras de
Paulo Freire-, es y debe
ser un acto político. En 
Chile, las pocas
horas de paso, abarrotadas de conferencias sobre los procesos de 
Bolivia,
Venezuela, Ecuador
 y Cuba, no
impidieron olfatear el proceso actual. A contraluz, se dejó entrever un
análisis concluyente: existe un triunfo ideológico del neoliberalismo y los
funestos legados de la dictadura pinochetista. “Hay una demanda social
importante, pude ver mucha insatisfacción. Existe preocupación por el
endeudamiento de las familias, por el alza de los precios y la carestía de los
servicios de salud. Observé de primera fuente la increíblemente desideologizada
campaña municipal. Los afiches, en su mayoría, promovían fotos de los
postulantes, su nombre y el número de identificación de su lista, sin mencionar
al partido político al cual pertenecían. Sólo por excepción, alguno que otro
apelaba al ‘photoshop’ para insertar a su lado la imagen de 
Michelle
Bachelet
Camila Vallejo. No vi
ninguno que tuviera la osadía de colocarse junto al rostro sonriente del
presidente
Sebastián Piñera. En suma: en la mayoría de
los casos no había partidos, no había ideología, no había apelación a un sujeto
colectivo ni utopía que alcanzar y por la cual luchar”.
-No es primera vez que
Chile experimenta elecciones de tipo político-publicitarias. La explosión de
movimientos estudiantiles y reivindicaciones indígenas, alcanza a provocar sólo
a ciertos sectores políticos.
-Es una sociedad que se
moviliza esporádicamente, son unos poquitos sectores. Los estudiantes,
básicamente, y con razón, porque son ellos los que tienen la perspectiva de ver
un futuro complicado; el costo de la educación sólo se sostiene con altos
niveles de endeudamiento. Pero imagínate lo adormecidos que están los chilenos,
si enfrentaron, con total pasividad la instalación de la base militar de 
Estados Unidos en el Fuerte Aguayo, en Concón, a pocos
kilómetros de Valparaíso. Esa base, que depende del
Comando Sur, se
especializará en el entrenamiento militar requerido por un programa del 
Pentágono denominado
MOUT (“Operaciones Militares en Terreno Urbano”). Dicho sin eufemismos,
entrenamiento de fuerzas especializadas en la represión de la protesta social. 
Washington y
Santiago negociaron ese acuerdo en absoluto silencio. Es increíble que cuando
se filtró la noticia en abril, en medio de la visita a Chile del secretario de
Defensa de Estados Unidos, 
León Panetta, no haya
existido resistencia popular alguna. En 
Argentina, cuando se
anunció que iban a instalar una base en el 
Chaco, hubo una
reacción fulminante de la gente que masivamente salió a la calle, obligando a
abortar el plan. Es importante decir que hoy existen 76 bases militares de 
EE.UU. en
América Latina y el 
Caribe. En la década de los 60
había dos bases militares, en menos de 50 años ya tienes 76, dime ¿para qué
están?

-Parece que en Chile la gente está más acostumbrada a asumir que a protestar.
¿Tendrá que ver con los partidos de izquierda que no toman protagonismo o falta
maduración en el movimiento social?
-Las dos cosas. Pero pienso que la responsabilidad
principal recae en los partidos políticos de izquierda; no puede ser que cada
demanda social existente los tome por sorpresa, y si ocurrió así, entonces es
importante que se preparen para el futuro para que no haya nuevas sorpresas.
Los movimientos sociales a veces dan cuenta de un ensimismamiento, es decir,
tienden a concentrarse en ciertos tipos conflictos, de dinámicas o problemas.
Por ejemplo, las demandas estudiantiles, el rechazo a los abusos
medioambientales, las causas indígenas, u otros. Esto implica que cuando alguna
problemática se escapa de la pantalla de su radar, los partidos tienden a no
enfrentarla.
-¿El desafío es
articulación política entre movimiento social y política tradicional?
-Sí y sobre todo responder
de manera inmediata a las demandas de la calle. En Chile lo que veo es la
persistencia de un rasgo tradicional de la política, una híper
institucionalización que va en desmedro de potenciar los impulsos espontáneos
de la población. Yo siempre juego con esta imagen de lo institucional y la
calle, que es algo en lo que 
Nicolás Maquiavelo insistió
mucho durante sus análisis de la 
República Romana. Él decía
que lo que dio grandeza a 
Roma, fue
justamente la dialéctica entre el 
Senado y la
calle. Usando esa analogía, cuando uno mira a Chile, es mucho Senado, mucho 
Congreso, muchas
instituciones y poca calle, salvo cuando salen los estudiantes, pero eso no
basta. Y si hay una función clara de los partidos políticos de izquierda, es la
de sintetizar una diversidad de demandas sociales que los movimientos tienden a
exigir desde su especificidad y confrontarlas con un sistema político económico
devastador.

-Existe el debate en algunos partidos de izquierda, de exigir una Asamblea
Constituyente para acabar con la institucionalidad añeja.
-Me parece muy positivo; ojalá la clase política
tradicional no lo impida. Fíjate que una de las fórmulas en las que la democracia
fue fortalecida en Bolivia, Ecuador y Venezuela, fue con reformas
constitucionales solicitadas por la población. Los ciudadanos eligieron sus
diputados constituyentes, que luego deliberaron y el pueblo fue convocado para
aprobar la Constitución redactada. El caso de Chile es bastante excepcional;
existen tres constituciones, la de 1833, 1925 y 1980; en ninguna de ellas la
población tuvo injerencia alguna. Existe
una inercia histórica caracterizada por una especie de “demofobia”, fobia a lo
popular, fobia al pueblo, fobia a los plebeyos. Lo que hace falta entonces es
mayor fuerza plebeya para sacudir esta híper institucionalidad asfixiante que
impide trazar nuevos rumbos. Eso ayudará a retomar el valor de la política y el
ejercicio de los derechos democráticos, que sobre todo los jóvenes menosprecian
de manera significativa y preocupante
. Me preocupa, porque si hoy existe
desprecio a la política, se le hace el juego a la apatía, que es lo que ellos
quieren. ¿Por qué? Porque de esa manera, a mayor despolitización, gobiernan más
tranquilos. ¿Quién se enteró de la base militar en Concón?
-Incide un servil silencio
de los medios de comunicación que pertenecen a grandes holding empresariales.
Recientemente el Gobierno convocó a una reunión extraordinaria para liquidar el
diario La Nación, único medio impreso de propiedad mayoritariamente
estatal. A diferencia de cuando Hugo Chávez no renovó la concesión de Radio
Caracas TV
, aquí nadie habló de censura.

-Es bueno decir que Chávez no renovó la concesión de 
Radio Caracas
TV
 porque el canal hizo una abierta apología al
golpe de Estado. Esperó cinco años para hacerlo y aún así lo llamaron censura.
Hay un mensaje muy claro en los medios de comunicación al no cubrir esas
noticias: mal informar a la ciudadanía. En Chile la ciudadanía está mal
informada, tanto de los asuntos del país como de los de fuera. Existe una
prensa invariablemente tendenciosa que tiende a consagrar la imagen que tienen
en el himno nacional: “la copia feliz del edén”. Eso lejos de ayudar a Chile,
ayuda a los grupos dominantes.

-No es extraño que la administración de Sebastián Piñera quiera cercenar los
espacios de comunicación de medios comunitarios y públicos.
-Es coherente con la
ideología conservadora; es perfectamente comprensible, pues este tipo de medios
no van a estar a favor de ellos. Es una manera de ir avanzando -y te lo digo
con mucho cuidado- hacia un Estado totalitario. Comunicacionalmente, Chile
tiene muchos rasgos de Estado totalitario; basta con mirar la televisión o ver
la prensa impresa para darse cuenta de que, por ejemplo, en comparación con
países como 
Uruguay o Argentina, aquí
están mucho más cerrados a recibir miradas plurales. Y eso es un grave problema,
porque la gestación de valores democráticos, de prácticas inclusivas donde el
pueblo tenga que asumir un protagonismo en la construcción de su propio
destino, no tiene el anclaje necesario en el espacio público que hoy conforman
los medios de comunicación masiva.

SOBRE MARXISMO Y OTRAS HIERBAS
-Ha dicho que el marxismo
está más vigente que nunca. ¿Cuál es el desafío de los partidos de raigambre
marxista para usar hoy esa teoría como herramienta?
-Es una herramienta
extraordinaria de análisis. Hace unos años escribí un libro llamado Tras
el Búho de Minerva
. Mercado contra
democracia en el capitalismo de fin de siglo
. En él hay un capítulo
dedicado a los 150 años del Manifiesto Comunista de 1848,
donde elaboro la tesis de que el marxismo es una de las teorías más vigentes
del momento. Cuando uno observa los pronósticos de los grandes economistas del
pensamiento liberal burgués desde el siglo XIX en adelante, desde 
David Ricardo para
acá, se puede ver el augurio de un desarrollo capitalista amplio, que provocaría
un sistema internacional mucho más armónico y ordenado, donde las ansias del
comercio iban a evitar la confrontación de las naciones y a acabar con las
guerras. El análisis de 
Karl Marx, en cambio, plantea que el
capitalismo provocará una polarización internacional, además de la creación de
un grupo de naciones ricas versus otra de países pobres, potenciando la
diferencia de clases al interior de las Estados que conforman ambos grupos. El
análisis de Marx no pudo ser más correcto. Eso te da instrumentos para hacer
política, te permite tener una capacidad de lectura de la realidad. Hoy el
análisis marxista permite a los partidos tener una identificación muy clara de
cuáles son los problemas, las alternativas, las alianzas posibles, los amigos y
los enemigos. No hablo de dogmas, sino del marxismo como teoría científica de
análisis a partir de la cual se puede avanzar en un programa de
transformaciones tendientes a superar esto, que se supera por las buenas o se
supera por las malas, porque el capitalismo está desahuciado como sistema.

-¿Quiere decir que no hay otra alternativa que el fin del sistema actual?
-El capitalismo es
insostenible, ni siquiera en el largo plazo, sino en el mediano plazo, porque a
sus contradicciones sociales, que son enormes, se le agrega la contradicción
ecológica. O sea, el capitalismo reformó toda la sociedad a su imagen y
semejanza, tal como vaticinaron Karl Marx y 
Friedrich
Engels
, y ahora desata un ataque feroz contra la
naturaleza, sobreexplotando los recursos naturales. La 
Cordillera de
los Andes
 está volando por los aires desde Colombia hasta Tierra del
Fuego
, solamente para encontrar oro, cobre y otros
metales. ¿Para qué sirve el oro? Más del 80% para fabricar lingotes y ser
objeto de especulación del capitalismo financiero mundial. Para lograr eso,
estamos destruyendo la Cordillera, la flora, la fauna y envenenando el agua. No
me parece que un sistema así pueda ser viable.

-Algo como lo planteado por el filósofo alemán Franz Hinkelammert, sobre el
atentado a la naturaleza producido por la totalización del mercado globalizado
que provocará el suicidio del hombre.
-Es un suicidio. De ahí la
importancia de una nueva corriente dentro del marxismo que es el eco
socialismo. Diversos autores han escrito sobre este tema: 
Michael Löwy,
Joan Martínez Allier, James O’Connor
, quien habló sobre la
segunda gran contradicción del capitalismo. La primera es capital/trabajo, la
que ya conocemos. La segunda, es entre el proceso de acumulación y la
naturaleza. El capitalismo empieza a mercantilizar la naturaleza en sus formas
clásicas, como la agricultura; luego con la explotación de los bosques, las
minas, el agua; sigue con los servicios sociales, la educación, la salud, para
terminar mercantilizándolo todo, hasta que para el hombre ya no quede nada.
Esta expansión brutal tiene transformaciones traumáticas del medio ambiente. El
documental ‘Una verdad incómoda’, de 
Al Gore, es
magistral para mostrar lo devastador del sistema. Sólo tiene una equivocación:
los culpables del desastre natural no son los hombres, es el capitalismo. Los grandes
grupos económicos y los gobiernos son los responsables. En Chile y Argentina el
tratado minero binacional es una vergüenza, porque cedemos soberanía y
permitimos que hagan lo que quieran con el medio ambiente.

EUROPA NO TIENE NADA QUE ENSEÑAR
-Pero al parecer nuestras
sociedades piensan que lo han hecho bien. Existirá una Cumbre entre la Unión
Europea y la Celac para compartir planes de trabajo.
Europa no
tiene que dar recetas sobre cómo salir de su crisis, y lo que van a proponer es
más neoliberalismo, que es lo que están haciendo en su Continente, enviando a
millones de personas a la pobreza, al padecimiento o a la enfermedad y a la
muerte. No tienen nada que venir a enseñarnos acá; ellos van a venir a proponer
justamente lo que los está matando y que casi nos liquida a nosotros. Habría
que organizar una contra-cumbre, sería importante hacer eso.
-Al menos recibieron el
Nobel de la Paz.
-Eso es una tomadura de
pelo, realmente creo que es una broma sangrienta lo que hizo esa gente, darle
el Nobel de la Paz a quienes le han ofrecido la guerra a sus propias
poblaciones. Recordemos que la 
Unión Europea miró
para otro lado durante la masacre de 
Ruanda, miró para
otro lado en la masacre de la
Yugoeslavia, creó un
país artificial como 
Kosovo, participó de las
aventuras militares de 
Irak y Afganistán y está
dispuesta a apoyar una guerra contra Irán. También ha participado de las
sanciones contra Cuba.
-¿Cuál es la alternativa
para una democracia con menos mercado y más participación? ¿El Socialismo del
Siglo XXI?
-Si hay algo que califica
al Socialismo del Siglo XXI, a diferencia de las experiencias socialistas
ocurridas durante el siglo XX -incluso el notable intento de 
Salvador
Allende
-, es que avanza en el desmontaje de la
institucionalidad burguesa que juega en contra de las demandas populares y
empodera efectivamente a la ciudadanía, otorgándole voz en las decisiones
fundamentales. Lo han hecho Venezuela, Ecuador y Bolivia, con referendos
revocatorios. De 
Hugo Chávez se puede decir
cualquier cosa menos que es anti democrático; ha convocado 15 elecciones en 13
años, de las cuales ganó 14 y perdió una por el 0,7% de los votos, reconociendo
de inmediato los resultados desfavorables. Convocó a un referendo revocatorio
de su mandato. ¿Qué presidente de América Latina se expone a un referendo
revocatorio? Sólo 
Rafael Correa, Evo Morales y Hugo
Chávez; ni Sebastián Piñera ni Michelle Bachelet, ni ninguno en Argentina, ni
ninguno en Uruguay.
A diferencia de lo ocurrido en el Siglo XX, el
Socialismo del Siglo XXI ofrece un modelo de gobierno que perfecciona el juego
de la institucionalidad democrática, otorgando mayor participación a las bases
sociales y una libertad de prensa que roza el libertinaje. Entonces es un
socialismo especial, que no cree en la estatización total de la economía, pero
sí en un riguroso control de los mercados, porque los mercados tienen una
potencia destructiva fenomenal y, aunque pueden producir crecimiento económico,
también provocan desigualdad y deslegitiman la democracia. Democracia
participativa, economía de las equivalencias, integración supranacional, ésa es
la alternativa que ofrece este sistema. Y pienso que los líderes tendrán que
revisarlo, pues si se deja que el capitalismo siga su curso, en 50 ó 100 años
más, el planeta estalla. O el capitalismo o la humanidad, no hay opción.
Por Javiera Olivares M. 
El Ciudadano Nº136, segunda quincena noviembre 2012