20 Enero 2012.

Comparto un profundo análisis de la situación agraria en Brasil realizado por el compañero Joao Pedro Stedile, que demuestra que el gobierno petista ha optado por el agronegocio abandonando por completo su adhesión al programa de reforma agraria que en su momento se había comprometido a llevar a la práctica desde el gobierno federal. La nota de Stedile es notable por su argumentación y por la irrebatible evidencia con que apoya cada una de sus afirmaciones, confirmando la lamentable capitulación del «progresismo centroizquierdista» en un tema tan crucial como el de la tierra. Tema que, como surge de esta nota, va mucho más allá del reparto agrario pues tiene implicaciones en relación a asuntos tales como el agua, la soberanía alimentaria y la preservación del medio ambiente, entre otros, que se añaden a los propios de la impostergable necesidad de garantizar la justicia distributiva en uno de los países socialmente más injustos del planeta.



“Dilma esta ciega y siendo engañada por aduladores”
João Pedro Stedile, de la
Coordinación Nacional del MST, Movimiento Nacional de Trabajadores Sin Tierra
del Brasil
7 de enero de 2013  
La sociedad brasileña enfrenta en el
medio rural problemas de diferente naturaleza que precisan igualmente de
soluciones diferenciadas.
Tenemos problemas graves y emergentes
que precisan de urgentes medidas. Hay cerca de 150 mil familias de trabajadores
sin tierra viviendo bajo las llamadas “lonas pretas”,  provisionales
tiendas de campaña de plásticos negros, acampadas, luchando por el derecho
constitucional de tener tierra para trabajar.
Para enfrentar este problema, el
gobierno precisa hacer un verdadero esfuerzo de trabajo colectivo entre
diferentes organismos para así asentar las citadas familias en las tierras que
existen abundantemente en todo el país. Recuérdese que Brasil utiliza para la
agricultura tan solo un 10% de su área total.
En el Nordeste hay más de 200 mil
hectáreas que están siendo preparadas para proyectos de regadío con millones de
recursos públicos que el gobierno ofrece apenas a los empresarios del Sur y
para producir para la exportación.
Ahora bien, la presidenta se
comprometió durante el Fórum Social Mundial (FSM) de Porto Alegre, el 25 de
Enero de 2012, a que daría prioridad a los asentamientos de los sin tierra en los
citados proyectos. Solo en los mismos sería posible asentar más de 100 mil
familias en 2 hectáreas irrigadas por familia. 
Tenemos más de 4 millones de familias
pobres del medio rural que están recibiendo el “Bolsa familia”
 para no pasar
hambre. Ello es necesario, mas es un paliativo que debería ser temporal.
La única forma de sacarlos de la
pobreza es viabilizando trabajo en la agricultura o en actividades relacionadas
con ella, lo que un amplio programa de reforma agraria podría resolver. Ni las
ciudades ni el agro negocio darán empleo a esas personas.
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Tenemos millones de trabajadores
rurales, asalariados, expuestos a todo tipo de explotación, desde trabajo semi
esclavo hasta la exposición inadecuada a venenos que los patrones mandan
colocar, lo cual exige una intervención del gobierno para crear condiciones
aceptables de trabajo, de salarios y de vida. Garantizando inclusive la
libertad de organización sindical.
Hay en la sociedad brasileña una
estructura de la propiedad de la tierra, de producción y de renta en el medio
rural, hegemonizada por el modelo del agro negocio que está creando de cara al
futuro problemas estructurales gravísimos.
Veamos: el 85% de todas las mejores
tierras de Brasil son utilizadas a penas para cultivar soja, maíz, pasto y caña
de azúcar. Tan solo un 10% de los terratenientes que poseen áreas superiores a
200 hectáreas controlan el 85% de todo el valor de la producción agropecuaria,
destinándola sin ningún valor agregado para la exportación. El agro negocio
volvió a dar importancia al sector primario de la economía brasileña.
Somos productores de materias primas,
apropiadas y vendidas por apenas 50 empresas trasnacionales que controlan los
precios, las tasas de lucro y el mercado mundial. Si los terratenientes
tuviesen conciencia de clase se darían cuenta de que también son marionetas de
las empresas trasnacionales.  
La matriz productiva impuesta por el
modelo del agro negocio es socialmente injusta, pues deja en el paro cada vez a
más personas, sustituyéndolas por máquinas y venenos. Es económicamente
inviable pues depende de importaciones, anoten, todos los años, de 23 millones
de toneladas de fertilizantes químicos que vienen de China, Uzbequistán,
Ucrania, etc.
Depende totalmente del capital
financiero que cada año presta 120.000 millones de reales (R$) para que se
pueda plantar. Está subordinada a grupos extranjeros que controlan las
simientes, los instrumentos y recursos agrícolas, los precios, el mercado y se
quedan con la mayor parte del beneficio de la producción agrícola.
Esta dependencia genera distorsiones
de todo tipo: en 2012 falto maíz para el Nordeste y para los avicultores, mas a
Cargill, que controla el mercado, exportó 2 millones de toneladas de maíz
brasileño para los Estados Unidos. Y el gobierno debe haberse enterado por los
periódicos, como yo…Por otro lado, importamos frijoles negros de China, para
mantener nuestros hábitos alimenticios.
Este modelo es insustentable para el
medio ambiente, pues practica la mono cultura y destruye toda la biodiversidad
existente en la naturaleza, usando agro tóxicos de forma exagerada. Ello,
desequilibra los ecosistemas, envenena el suelo, las aguas, la lluvia y los
alimentos.
El resultado es que Brasil
respondiendo tan solo por el 5% de la producción agrícola mundial, consume el
20% de todos los venenos del mundo. El Instituto Nacional del Cáncer (Inca)
reveló que cada año surgen 400 mil nuevos casos de cáncer, la mayor parte con
origen en los alimentos contaminados por los agro tóxicos. Y un 40% de los
casos terminan en óbito.
¡Este es el peaje que el agro negocio
de las multinacionales está cobrando de todos los brasileños! Y atención: el
cáncer puede afectar a cualquier persona, independientemente de su cargo y
cuenta bancaria.
Una política de reforma agraria no es
apenas la simple distribución de las tierras para los pobres. Ello puede ser
realizado como emergencia para resolver problemas sociales localizados. Aunque
ni por ello el gobierno se interese.
En la actual  etapa de desarrollo
del capitalismo, la reforma agraria consiste en la construcción de un nuevo
modelo de producción de la agricultura brasileña. Un modelo que comience con la
necesaria democratización de la propiedad de la tierra y que reorganice con
otros parámetros la producción agrícola.
En agosto de 2012, reunimos a los 33
movimientos sociales que actúan en el campo, desde la Confederação Nacional dos
Trabalhadores na Agricultura (Contag), hasta el movimiento de los pescadores,
de los campesinos de las comunidades negras (quilombolas), del Movimento dos
Trabalhadores Rurais Sem Terra (MST), etc., y construimos una plataforma
unitaria de propuesta de mudanzas.
En primer lugar es preciso que la
agricultura sea reorganizada para producir alimentos sanos para el mercado
interno y para toda la población brasileña. Ello es necesario y posible,
creando políticas públicas que garanticen el estímulo a una agricultura
diversificada  en cada bioma, produciendo con técnicas
agroecológicas. Y el gobierno precisa garantizar la compra de esta producción
por medio de la Companhia Nacional de Abastecimento (Conab).
La Conab necesita ser transformada en
la gran empresa pública de abastecimiento, que garantice el mercado de los
pequeños agricultores y que entregue la producción en el mercado interno a
precios controlados. Hoy ya tenemos programas embrionarios como el Programa de
Adquisição de Alimentos (PAA), un programa del gobierno federal para la compra
anticipada y obligatoria de la producción de agricultores locales, dedicada a
cubrir un 30% de la merienda escolar. Este programa afecta tan solo a 300 mil
agricultores y está lejos de beneficiar a los cerca de 4 millones existentes.
El gobierno precisa colocar muchos
más recursos en investigación agrícola sobre alimentos y no apenas servir a las
multinacionales, tal como está haciendo la Empresa Brasileira de Pesquisa
Agropecuaria (Embrapa). Solo un 10 % de sus recursos económicos para
investigación están dedicados a los alimentos de la agricultura familiar.
Crear un gran programa de inversiones
en tecnologías alternativas dentro del Ministerio de Ciencia e Tecnología ,
para la mecanización agrícola de pequeñas unidades y para la creación de
pequeñas agroindustrias.  Crear un gran programa de implantación de
pequeñas y medianas cooperativas agroindustriales para que los pequeños
agricultores de todas las comunidades y municipios de Brasil puedan tener sus
agroindustrias, agregando valor y creando mercado a la producción local.
El Banco Nacional de Desenvolvimento
Econômico e Social (Bndes), en vez de seguir financiando a las grandes empresas
con proyectos de miles de millones y concentradores de renta, debería crear un
gran programa de financiación de pequeñas y medianas agroindustrias en todos
los municipios brasileños.
Ya presentamos también al gobierno
propuestas concretas para un programa efectivo de fomento a la agroecología y
de un programa nacional de reforestación de las áreas degradadas, montañas y
riberas de ríos en las pequeñas unidades de producción, bajo el control de las
mujeres campesinas. Sería un programa barato y ayudaría a resolver los
problemas de las familias y de la sociedad brasileña para el reequilibrio del
medio ambiente.
Infelizmente , no hay motivación en
el gobierno para tratar seriamente de estos temas. Por un lado, están ciegos
por el éxito mezquino de las exportaciones del agro negocio, que no tiene nada
que ver con un proyecto nacional, y, por otro lado hay un contingente de
técnicos aduladores que rodean a los ministros, sin experiencia de la vida
real, que apenas analizan los temas bajo el aspecto electoral o si es caro o
barato…
Últimamente inventaron hasta que
sería más caro asentar familias, que es más necesario resolver los problemas de
los que ya tienen tierra, y que los sin tierra esperen. ¿Esperar qué? ¿El Bolsa
familia, el trabajo doméstico, emigrar para São Paulo? 
Presidenta Dilma, como la señora lee Carta Capital, espero que lea este
artículo, porque difícilmente algún de sus aduladores lo colocaría en sus
recortes de prensa del día.
Fuente: revista digital brasileña Carta Capital. 
Traducción al español de Luis Delgado Zorraquino, colaborador de Resumen
Latinoamericano en Rio de Janeiro, Brasil. 10/01/2013