Mi impresión, y quisiera subrayar eso de «impresión«, sobre la aparición de ayer noche de Cristina en C5N, es la siguiente:

Primero, una lástima que no haya acudido personalmente.Cristina es una gran comunicadora, dueña de una gestualidad y una oratoria excepcionales que se diluyeron en una entrevista telefónica.
Segundo, no transmitió para nada la impresión que venía para hacerse cargo de la conducción de la oposición y de asumir la dirección del kirchnerismo. No fue el suyo el mensaje de alguien que llega dispuesto a organizar la resistencia ante un gobierno que intenta por todos los medios destruir el legado de más de doce años de kirchnerismo.

Tercero, Cristina criticó a la oposición parlamentaria al macrismo, sobre todo su falta de ideas. Esto supone promover un debate público, no a puertas cerradas sino público, sobre por qué se perdió en la presidencial del 2015, que fue lo que se hizo mal (porque lo que se hizo bien ya lo sabemos) y cuál es la estrategia de construcción de una nueva fuerza política (una vez demostrada la inutilidad para tales propósitos de estructuras como el FpV, UyO y La Cámpora) para enfrentar exitosamente al macrismo, un gobierno, dijo, «al cual no quiere que le vaya mal». Mal podría Cristina hacerse eco de las palabras de Esteche exhortando a derrocar al gobierno; pero si a Macri le llegara a «ir bien» habría restauración conservadora por largo rato, y eso sería una catástrofe para la Argentina. Creo que hay que romper esa camisa de fuerza y establecer una clara diferencia entre la crítica radical al macrismo y la organización del campo popular para resistir a sus políticas y construir una alternativa superadora y, por otro lado, las fantasías destituyentes que alientan algunos sectores minoritarios. Lo primero es esencial, y hay que llevarlo a la práctica de inmediato; lo segundo es un disparate que sólo puede conducir a profundizar aún más la derrota del 2015.
En resumen: el impasse no se ha roto y el tema de la conducción política en el seno del kirchnerismo sigue siendo un problema sin resolver. No se conduce sin presencia efectiva, sin directivas claras, sin consignas precisas para enfrentar los desafíos de la coyuntura y para organizar la resistencia. La aparición de Cristina en C5N no ha despejado estas incógnitas.