Según informa Eliades Acosta Matos en “Una desafinada polonesa”, el pasado 8 de junio el fascistoide gobierno polaco declaró ilegales, y con penas de prisión y multas, a las imágenes “que hagan propaganda a las ideologías criminales”, entre ellas la bandera roja, la hoz y el martillo, y los rostros de Lenin y del Che. En la Argentina, tras el golpe que derrocó a
Juan D. Perón en 1955, el gobierno emitió el decreto Nº 4.161 (5 Marzo 1956) prohibiendo la utilización de fotografías, retratos o esculturas de funcionarios peronistas o sus parientes, “el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto, el de sus parientes, las expresiones ‘peronismo’, ‘peronista’, ‘justicialismo’, ‘justicialista’, ‘tercera posición’, la abreviatura PP, las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales ‘Marcha de los Muchachos Peronistas’ y ‘Evita Capitana’ o fragmentos de las mismas, y los discursos del presidente depuesto o su esposa, o fragmentos de los mismos.” Los argentinos hicieron caso omiso de tamaña payasada, no dejaron de burlarse de la estupidez de sus gobernantes y, poco después, había más peronistas que nunca. Celebremos la oligofrenia de las autoridades polacas que abre alentadoras perspectivas para el renacimiento del comunismo en Polonia.

(ver nota completa de Acosta Matos en Cubadebate http://www.cubadebate.cu/opinion/2010/06/29/una-desafinada-polonesa/