Hace cinco años, en el 2012, con ocasión del día de la Independencia de Venezuela, pude escuchar el último discurso del Comandante Hugo Chávez Frías ante la Asamblea Nacional. Con su habitual bonhomía al llegar al recinto saludó a casi todos los allí presentes. La foto registra el momento en que estamos a punto de darnos un abrazo. Detrás se advierte la presencia del actual presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, Piedad Córdoba, Ignacio Ramonet. Fue la última vez que estuve así con él, frente a frente. Luego lo ví un par de ocasiones más, y en marzo moría, a causa de un asesinato científicamente elaborado y ejecutado del cual vamos a saber más en los próximos años. El imperio sabía que matar a Chávez sería un golpe durísimo para las luchas antiimperialistas en la región. Pero subestimaron la importancia y profundidad de su legado. Creyeron que «muerto el perro, muerta la rabia.» Y se equivocaron. Por eso Venezuela resiste a pie firme la brutal agresión del imperio y sus peones locales. Y por eso la figura de Chávez se agiganta cada día, especialmente cuando se lo compara con las «eminentes mediocridades» que hoy gobiernan algunos de nuestros países,y no sólo los de aquí: Macri, Temer, Cartes, Kuckzinsky, Santos, Peña Nieto, Rajoy, Macron,Trump ….