16 Abril 2018
  

(Por Atilio A. Boron) El ataque trapero lanzado en contra de
Siria por Donald Trump y sus criados británicos y franceses ratifica por
enésima vez el acelerado proceso de putrefacción moral del imperio
norteamericano, comandado ahora por un Calígula redivivo. Los cronistas de la
época y los historiadores caracterizaron al emperador romano como un sujeto
despreciable: cruel, extravagante y propenso a dar rienda suelta a sus
perversas fantasías sexuales. En pocas palabras, un personaje desequilibrado,
caprichoso y para quien el derecho y la ley eran intolerables obstáculos a sus
más profundos deseos. En su libro el historiador Suetonio cuenta que Calígula
quiso nombra a su caballo favorito, Incitato, como cónsul para demostrar con
ello lo ilimitado de sus poderes y el absoluto desprecio que sentía por las
instituciones públicas de la Roma imperial. No muy diferente es el perfil
psicológico del Calígula que habita en Washington. Al menos eso es lo que en
vano advirtió la carta que al inicio de su mandato enviara un grupo de la
Sociedad Americana de Psiquiatría al Congreso de la Unión denunciando el
extremo peligro que representaba que un sujeto tan enfermo como Trump tuviera a
su alcance el botón nuclear que podría, en cuestión de horas, poner fin a todo
rastro de vida en el planeta Tierra. 

Una muestra de su talante (in)moral lo ofrece el reciente bombardeo descargado
sobre Damasco. ¿Por qué hacerlo si se sabía que el tan mentado ataque con armas
químicas realizado en las afueras de Damasco, en Duma, fue un montaje de los
servicios de inteligencia occidentales y sus aliados en los medios de
comunicación para justificar la agresión de EEUU y sus lacayos? No había
ninguna evidencia que confirmara ese presunto ataque, y sin embargo se procedió
a bombardear Damasco. ¿Por qué no se facilitó la labor de la Organización para
la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ),l organismo que fiscaliza este tipo
de amenazas en el marco del sistema de Naciones Unidas? ¿Por qué los más
grandes medios occidentales, por ejemplo El País de España y los pestilentes
medios de la oligarquía mediática latinoamericana silencian toda crítica y
justifican un ataque criminal e indiscriminado? Respuesta: lo hacen porque hace
largos años que dejaron de ser medios de comunicación para convertirse en
«house organs» de la Casa Blanca, en sus agentes de propaganda. Hay
excepciones: en el caso que nos ocupa las noticias online de la BBC hablaban de
un «presunto» ataque con armas químicas que habría ocurrido en Duma;
o de depósitos militares en donde «presuntamente» habría armas
químicas. Una cosa es la presunción, otra la corroboración. “Todo el mundo sabe
que no hay armas de destrucción masiva en Iraq”, le dijo un periodista del New
York Times a Karl Rove, el principal asesor de George W. Bush en vísperas de la
invasión y cruenta guerra de Irak en 2003. “Entonces, ¿qué sentido tiene una
guerra?” La respuesta de Rove fue paradigmática de la prepotencia
norteamericana: “Nosotros ahora somos un imperio, y creamos la realidad.
Ustedes la comentan, nosotros la creamos. Y si la Casa Blanca dice que hay
armas de destrucción masiva en Iraq todo el mundo dirá que hay armas de
destrucción masiva en Iraq.” La historia se repite: si Washington dice que hubo
un ataque con armas químicas en Siria todo el mundo dirá lo mismo, aunque por
supuesto siempre estarán los incrédulos que se resistan a admitir el engaño.

Lo cierto es que la irresponsabilidad de Washington tensa al máximo la delgada
cuerda de la paz mundial. Rusia lanzó una enérgica advertencia que, dados los
antecedentes de Vladimir Putin, sería temerario no tomar en cuenta. China está
harta de Trump, su nacionalismo económico y su pandilla de cobardes halcones
-John Bolton y Mike Pompeo, los más notables- que mandan a matar a miles de
personas, ocasionan una guerra que ya produjo cinco millones de refugiados y
siguen disparando misiles en medio de una borrachera de poder desde la
seguridad que -¡por ahora, sólo por ahora!- les brinda estar separados por dos
grandes océanos de los sitios en donde perpetran sus crímenes. Lo que hicieron
fue un replay de la agresión a Irak y a Libia y el objetivo es acabar con el
más laico, avanzado y tolerante de los estados del mundo árabe, y uno de los
más desarrollados también. Un paso más en el viejo proyecto, del cual no se apartó
ningún presidente norteamericano, si siquiera el “progre” Obama: destruir a
todos los estados nacionales de Medio Oriente para que el mar de petróleo sobre
el cual están parados quede sin dueño y las transnacionales estadounidenses se
apoderen de ese recurso estratégico sin nadie que les oponga resistencia.
Aunque, como Calígula lo hizo con las leyes del imperio Romano, deban hacer del
actual orden mundial un «orden de m….», como Trump calificara a
nuestros países pese a lo cual los colonizados gobernantes del área hacen caso
omiso del grosero insulto y pugnan entre sí para ver quien se arroja con mayor
obsecuencia e ignominia a los pies del sociópata de la Casa Blanca. Apoderarse
de ese petróleo, decíamos, aunque, como antes en Irak, sean millones los que
mueran en el vano intento de postergar la inevitable declinación del American
dream, convertido en una pesadilla mundial. 


Por eso, ahora más que nunca, es fundamental intensificar la campaña
internacional que consagró al día 9 de Agosto (aniversario de la bomba atómica
arrojada sobre Nagasaki) como el Día Internacional de los Crímenes
Estadounidenses Contra la Humanidad. El drama de Siria nos obliga a trabajar
incansablemente para detener toda esta escalada belicista cuyo desenlace puede
ser de inimaginables proporciones. El lanzamiento de la campaña se hará en esa
fecha en Bolivia, muy probablemente en Santa Cruz de la Sierra, y será un gran
acontecimiento internacional, un grito de paz en medio del fragor de la batalla
exigiendo que la humanidad ponga fin a la barbarie desatada por un imperio que
se resiste a admitir su inevitable decadencia. “Si Esparta y Roma perecieron”,
decía Rousseau, “que estado puede esperar durar para siempre? “

* Este posteo amplía un
artículo del mismo nombre publicado en la edición en papel de Página/12 del
Domingo 15 de Abril de 2018
(En la imagen: el autor de este posteo con Ricardo Patiño,ex
canciller del gobierno de Rafael Correa. Foto tomada en la reciente Cumbre de
los Pueblos que sesionara en Lima días pasados con la camiseta que simboliza la
campaña)