25 de Marzo de 2013

Comparto la excelente nota publicada en Página/12 de hoy por Juan Gelman, que arroja luz sobre la actuación del hoy Papa Francisco, antes Cardenal Bergoglio, durante la dictadura cívico-militar y después.

Fuente:  http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-216520-2013-03-25.html

 Lunes, 25
de marzo de 2013

Soledades
http://www.pagina12.com.ar/commons/imgs/go-gris.gif Por Juan Gelman
Siempre me ha llamado la atención la
capacidad argentina de crear soledades. Monumentales, como cuando se prohibió
al peronismo participar en varias elecciones presidenciales. O individuales,
hoy en torno de Horacio Verbitsky porque insiste en la verdad de los costados
oscuros del papa Francisco cuando todo el mundo, empezando por la señora
Presidenta, se los limpia. Como nuestro Premio Nobel de la Paz, que sustituye lo
que supo por absoluciones que huelen a rigor mortis de la ética, cualquiera
fuere su color. José Luis Mangieri tenía razón: la Argentina es un país de
antropófagos. De sí mismos.
Conocí al nuevo Papa cuando era obispo
en circunstancias en que yo recurría a todos los medios posibles para saber qué
había sido de mi nieta o nieto nacido en cautiverio. Corrían los años ’90. Que
había una hija o hijo de mi hijo lo supe en 1978 por el padre Fiorello Cavalli,
un jesuita encargado del Cono Sur en la Secretaría de Estado del Vaticano. El
padre Cavalli se interesó verdaderamente por el problema y preguntaba a todos
los obispos argentinos que llegaban a Roma si sabían algo del tema. Nadie sabía
nada.
Con ese antecedente, acepté la
propuesta de mi querida y excelente abogada penal Alicia Oliveira, muy amiga de
Bergoglio, como lo ha subrayado no hace mucho, de entrevistarlo para exponerle
la situación e interesarlo en la averiguación de datos que podrían llevarme a
encontrar a mi nieta o nieto. Nos recibió en la Catedral muy cordialmente pero,
en síntesis, su respuesta fue que no podía hacer nada. Refiero el hecho porque
es verdad lo que el ya arzobispo Bergoglio declaró ante la Justicia argentina:
que yo había ido a verlo para que me ayudara a encontrar a la hija o hijo de mi
hijo, su único legado. En esa audiencia judicial señaló también que había hecho
gestiones con ese fin y que me había comunicado que no obtuvo resultados. Lo
primero no me consta, lo segundo no es cierto. Nunca volví a ver al arzobispo
Bergoglio y por ninguna vía supe de sus presuntas gestiones ni de su falta de
éxito.
Narro este episodio no por su
importancia, sino porque es cierto lo que nuestro Premio Nobel de la Paz dijo
en 2005. Habló de la ambigüedad de Bergoglio y rogó al Espíritu Santo que no lo
eligieran Papa en ese conciliábulo cardenalicio. Bueno. El tiempo pasa con su
escoba de olvidar y algunos la agarran. No es difícil barrer los recuerdos que
las circunstancias tornan molestos.