8.5.2015
Comparto una síntesis de la
conferencia que ofreciera en el Teatro Bogotá de la capital colombiana el día 8
de Abril en el marco de la Cumbre
Mundial de Arte y Cultura para la Paz, Como todo resumen no editado ni revisado
por el hablante es susceptible de correcciones y aclaraciones de diverso tipo.
Debo decir que, en términos generales, la nota refleja correctamente lo que dije en esa oportunidad,
salvo la supuesta «denuncia» que habría formulado sobre la
«instalación de armas atómicas en Colombia»  que, creo firmemente, fue un involuntario malentendido que me parece imprescindible aclarar ante las numerosas -y alarmadas- consultas que recibí en estos días sobre este tema..
Como se desprende claramente del
penúltimo párrafo de esta transcripción yo dije que «Colombia podría»
tener en sus bases armamento atómico estadounidense, no que ya lo
tenía. 
El título de la nota transforma esta plausible hipótesis en una
rotunda certeza, con lo que se distorsiona el sentido de mi afirmación. El
argumento desarrollado en la conferencia venía diciendo que «ante las
reiteradas negativas de Álvaro Uribe, ratificadas en la Cumbre de la UNASUR
(Bariloche, Agosto 2010), en el sentido de rechazar la propuesta de Hugo Chávez
para crear una comisión de inspectores con la misión de comprobar que tipo de
armamentos había en las 7 bases cedidas por el gobierno colombiano a los
 EEUU, cabe la sospecha de que en algunas de ellas -como también en la
base de la OTAN en Malvinas- podría haber armas de destrucción masiva.»
Eso fue todo lo que dije y que, desafortunadamente, no fue lo que salió como
título de la noticia.

2. Hay un par de
aclaraciones menores, todas señaladas con corchetes [ ] y que hacen a la mejor
comprensión de mis dichos en relación a la guerra de Argelia, los trenes de
alta velocidad en la China y, en el penúltimo párrafo, para señalar que estaba
yo hablando del compromiso de los países latinoamericanos de mantener a la
región como una una zona [des]nuclearizada de paz.

A continuación, la nota tal cual salió en Aporrea:

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Atilio Borón denuncia instalación de armas atómicas
en Colombia
Por: politiqueros.caicedonia |
Sábado, 18/04/2015 10:21 AM 
|
Fuente: http://www.aporrea.org/actualidad/n268913.html
 
Atilio Borón denuncia instalación de  armas atómicas en Colombia
 Credito: Web

Abril 18 de 2015.-Aunque el gobierno
neoliberal de Juan Manuel Santos se ufana en el ámbito interno de impulsar un
proceso de paz con la insurgencia de las Farc, su política internacional
(dictada desde Washington), en contraposición, apunta a desestabilizar la
armonía y la integración regional. Así lo dejó entrever durante su charla
magistral el pasado 8 de abril en Bogotá, el sociólogo y politólogo argentino,
Atilio Borón, en el marco de la Cumbre Mundial de Arte y Cultura para la Paz,
organizada por la Alcaldía Mayor de la capital colombiana.

Por un lado, Borón dijo que es un contrasentido que mientras la irrupción de
China en la geopolítica mundial está desplazando el protagonismo del Atlántico
hacia el continente asiático, Colombia se empeña tozudamente en impulsar la
Alianza del Pacífico, un invento de Washington para contrarrestar la presencia
cada vez mayor de Beijing en América Latina y horadar el proceso
integracionista de la Patria Grande. De otra parte, agregó, el hecho de que el
gobierno de Santos en forma por demás disciplinada haya aceptado las
directrices del Pentágono para que Colombia ingrese a la Organización del
Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y al mismo tiempo existan serios indicios
de que el Comando Sur haya instalado armamento nuclear en este país andino, da
una clara señal de amenaza para la paz de la región.

El analista argentino hizo énfasis en señalar que la OTAN no es más que “la
fuerza imperial de choque”, desde la cual Washington lanza su estrategia de
ofensiva militar hacia diversos países o regiones del mundo, a los que
determina o considera que constituyen amenazas para sus intereses. En
consecuencia, señaló, el ingreso de Colombia a esta alianza militar
extracontinental no aporta en absoluto a la paz.


Conflicto colombiano es pretexto para militarización de Estados Unidos 

Durante su conferencia en el Teatro Bogotá, Boron con su característica
capacidad dialéctica y didáctica a la vez, mostró cómo en Colombia se lleva a
cabo un proceso de paz con un actor armado como las Farc en medio de un mundo
convulsionado por múltiples conflictos, originados en buena medida por el
declive del imperialismo estadounidense.

“La paz en Colombia es la paz de toda América Latina”, fue el título de la
charla del reputado analista político y catedrático universitario, actualmente
director del Programa Latinoamericano de Educación a Distancia (PLED) del
Centro Cultural de la Cooperación de Buenos Aires.

En desarrollo de su exposición, Borón demostró el rotundo fracaso de la
intervención directa de Estados Unidos en materia de combate al narcotráfico y
a la insurgencia en Colombia, desde hace ya varias décadas. Trajo a colación el
ejemplo del denominado Plan Colombia suscrito por el entonces mandatario
conservador Andrés Pastrana con la administración Clinton (toda una estrategia
de entrega de soberanía a Washington).

Dicho Plan que a los colombianos se les vendió como una “ayuda” norteamericana,
resultó un completo fiasco, pues como lo graficó Borón en cifras tomadas de
informes de Naciones Unidas, el narcotráfico en vez de disminuir, aumentó. En
efecto, hubo un incremento exponencial de cultivos ilícitos tanto en México,
Colombia y Afganistán, países en donde coincidencialmente Estados Unidos
interviene directamente.

Además, la intervención directa del Pentágono, la CIA, la DEA y el Departamento
de Estado en los asuntos colombianos ha servido para el enriquecimiento de
empresas de armamento norteamericano y al mismo tiempo para la financiación de
campañas de congresistas estadounidenses (que hacen lobby en favor de los consorcios
que se benefician), así como para la presencia de Israel.

Es que de la guerra interna en Colombia no solamente se favorece en grado
superlativo Estados Unidos sino también Israel, como bien lo anotó Borón. Desde
1960, el Mossad (servicio de inteligencia) y organizaciones de espionaje
israelitas que operan bajo la fachada de seguridad hacen presencia en
territorio colombiano asesorando grupos paramilitares y redes mafiosas de
narcotráfico.

Juan Manuel Santos tanto como ministro de Defensa como ahora en calidad de
primer mandatario prohija y aplaude la presencia israelita en Colombia porque
como lo ha señalado en reiteradas ocasiones, sería “muy positivo” que este país
“sea el Israel de Suramérica”.

Por todo lo anterior, Borón dijo que ojalá las negociaciones de paz que se
desarrollan en La Habana entre el gobierno de Santos y las Farc lleguen a buen
puerto porque el conflicto colombiano es el mejor pretexto para la
militarización de Estados Unidos en la región.


El contexto geopolítico 

La coyuntura de la realidad sociopolítica colombiana en medio de posibilidades
ciertas de poner fin a un conflicto interno de más de medio siglo pasa por el
declive del imperio estadounidense, el colapso europeo, y la irrupción, en
consecuencia, de nuevos actores en la escena de la geopolítica mundial.

Borón pone de manifiesto en el actual escenario mundial el protagonismo de
China e India, el retorno de Rusia, la debacle de la Unión Europea, las
alianzas regionales y la decadencia del imperialismo estadounidense, factores
todos estos que van a tener una incidencia directa en el devenir político de
América Latina.

Es enfático en llamar la atención sobre el peligro que se cierne sobre el mundo
y específicamente sobre la región, el declive de Washington, pues sostiene que
en la fase de descomposición los imperios se tornan más represivos y
sanguinarios y trae a colación ejemplos históricos como la etapa final del
imperio otomano con el genocidio armenio (en 1915), o el caso británico con la
brutal represión en la India [o el de Francia en la Guerra de Argelia, después de la Segunda Guerra Mundial]

En el plano económico, el politólogo argentino, demuestra cómo Estados Unidos
se encuentra en la sin salida: por un lado debe más de lo que produce; por
otro, es cada vez más progresivo el reemplazo del dólar en el comercio
internacional. Y para complementar, suministra un dato más: mientras en este
año de 2015 China [alcanzará los] 15 mil kilómetros de vías férreas [de alta velocidad]; en contraste,
la nación norteamericano no (tiene) mi uno solo, con lo cual su
infraestructura vial comienza a quedar rezagada.

A ello hay que sumar, dice Borón, la creciente desigualdad que se viene
presentando en Estados Unidos con su consecuente quiebre respecto de su
integración social. No obstante, es desorbitado su gasto militar, así como es
evidente también su cada vez mayor aislamiento internacional, lo cual queda
reflejado, por ejemplo, en las últimas derrotas que ha tenido que tragarse la
Casa Blanca, precisamente, en su principal zona de influencia, América Latina.
En efecto, primero tuvo que aguantarse que dos países latinoamericanos como
Ecuador y Bolivia le pusieran freno a su actitud sempiterna de injerencia en
asuntos internos. El presidente ecuatoriano Rafael Correa cerró la base militar
de Manta; y el mandatario boliviano Evo Morales expulsó a la misión diplomática
estadounidense. Más recientemente, en la OEA (el Ministerio de las Colonias
como la denominó Fidel Castro), el gobierno de Obama perdió por goleada cuando
planteó su intervención en Venezuela. Estos acontecimientos, agrega Boron, eran
impensables apenas hace unos años.

E.U. lanza feroz reconquista de América Latina para asegurar recursos naturales 

 En medio del imparable desmoronamiento del imperio estadounidense, Washington
no se resiste en su propósito injerencista en América Latina porque es la
manera de asegurar mediante artimañas y engaños (tratados de libre comercio,
golpes blandos, Alianza para el Pacífico, terrorismo económico, alianzas
militares) el acceso (vía el saqueo y el pillaje) a la rica biodiversidad que
produce esta región para poder seguir manteniendo su descomunal patrón
capitalista de consumo.

Por esta razón, Washington despliega su artillería militar en todo el
continente, como bien lo esboza Borón en su magistral libro, América Latina en
la geopolítica del imperialismo
, que obtuvo el Premio Libertador al Pensamiento
Crítico en 2013.

Estados Unidos, explica este reputado analista internacional, ancla su
estructura militar en América Latina tanto en Colombia como en Honduras para
lanzar sus aventuras. El mar Caribe está totalmente controlado militarmente por
el Pentágono, que además cuenta con alrededor de 80 bases a lo largo y ancho
del hemisferio. No es gratuito tampoco que en 2008 el Comando Sur haya activado
la IVº Flota, coincidencialmente poco después de que el entonces gobierno brasileño
de Lula da Silva anunciara el descubrimiento de un gran yacimiento petrolífero
submarino en el litoral paulista.

Obviamente que los pretextos para esta descomunal militarización de Estados
Unidos a lo largo y ancho del continente son el narcotráfico, los populismos
(como estigmatizan a los gobiernos progresistas de la región), las calamidades
naturales y la seguridad continental. Falacias que ayudan a propalar los
grandes oligopolios mediáticos de propiedad de los sectores decadentes de la
ultraderecha latinoamericana. Por ello Borón exhorta a no confundirse: “el
nombre de todo esto es petróleo”, y de esta manera explica porque toda la
estrategia de desestabilización y satanización al gobierno de Venezuela del
presidente Nicolás Maduro.

¿Si Venezuela, fuera productor de tomates o de papas, Estados Unidos buscaría
derribar al gobierno bolivariano de Venezuela con la activa colaboración de sus
lacayos de la derecha latinoamericana?, se interroga el politólogo argentino.
No es gratuito por lo tanto el feroz ataque emprendido por la Casa Blanca
contra el proceso político inaugurado por el comandante Hugo Chávez.


¿EE.UU. tiene armamento nuclear en Colombia? 

Borón cerró su conferencia en Bogotá, dejando un inquietante interrogante:
“Colombia bien podría ser hoy un país en el que Estados Unidos instaló
armamento nuclear en abierta violación al acuerdo internacional regional,
mediante el cual nuestros países se comprometieron a mantener América Latina
como una [des]nuclearizada zona de paz”.

Si bien, agrega, el tratado suscrito entre Uribe Vélez y Obama que autorizaba
la utilización de siete bases militares fue declarado inexequible por la Corte
Constitucional de Colombia, “lo cierto que este tropiezo legal no ha impedido
que Estados Unidos haya proseguido operando militarmente en ese país”.