Buenos Aires, 19 Junio 2015.

Washington no pudo tumbar a Maduro, entonces lanza un feroz ataque contra Ecuador.
La excusa: las dos iniciativas de leyes enviadas por el Poder Ejecutivo (impuesto a la herencia y a la venta especulativa de tierras) que tienen un profundo contenido social y redistributivo porque en el caso de la primera se aplica un impuesto al 2 % más rico para financiar políticas sociales que favorecen a los más pobres. 



El objetivo real de todos estos violentos ataques no es tan sólo impedir la aprobación de esas leyes sino acabar con el gobierno. Por eso el slogan que proponen para la convocatoria los principales líderes de la derecha -una colección de impresentables- es «¡Fuera Correa!», equivalente al «¡Fuera Maduro!» que se escuchaba durante los aciagos primeros meses del 2014 en Venezuela. Es un ejemplo más tomado del manual para desestabilizadores elaborado por Gene Sharp en Estados Unidos, en el cual se aconseja «calentar la calle» estimulando el descontento de los sectores dominantes perjudicados por la legislación en ciernes pero movilizando a las capas medias integradas a la hegemonía de las primeras.y de se modo avanzar un escalón más en el proceso de destitución de gobiernos indeseables para Washington, como el de Correa. La defensa del privilegio y la riqueza precisa disimularse con ropajes plebeyos, de lo contrario pierde eficacia, El objetivo de estas airadas protestas es crear un clima de tensión e inestabilidad políticas, promoviendo tumultos callejeros, riñas y destrozos en las ciudades y alentando la inquietud policial y militar, especulando con la ocurrencia de un nuevo 30 de Septiembre, el fracasado intento golpista del 2010. Puede parecer exagerado pero conviene recordar el consejo del Che y «no creer en lo que dice el imperialismo, ni un tantico así, ¡nada!»  En casos como estos conviene pecar por exceso y no por defecto, so pena de quedar indefensos cuando irrumpan con violencia las fuerzas retrógradas y, entonces, sea demasiado tarde. 

Recordar que cuanto peor le vaya a Estados Unidos en otras partes del mundo (Europa, en Ucrania; Medio Oriente, con el Estado Islámico) tanto mayor será la presión que ejercerán sobre América Latina y el Caribe para supeditar esta región a su estrategia global de gobernanza imperial. Y para ello, gobiernos como el de Correa son obstáculos molestos que deben ser removidos de cualquier modo.Y en pos de ese objetivo trabaja sin descanso, día y noche.