23.3.2013

Hola todas y todos: reproduzco una entrevista que me hiciera Juan Manuel Karg, 
de Marea Popular, sobre el futuro del chavismo.

Atilio Boron: “Lo que veo en el futuro es una
consolidación del chavismo”
Por: Revista Marea Popular de
Argentina
 | Viernes, 22/03/2013
05:02 PM |  

22 de marzo de 2013.- Entrevista de Juan Manuel
Karg a Atilio Boron -Politólogo y Sociólogo argentino, Director del Programa
Latinoamericano de Educación a Distancia (PLED)- sobre el legado que deja
Chávez para Venezuela y América Latina, y las perspectivas de la Revolución
Bolivariana de cara a la elección presidencial del 14 de Abril. La misma forma
parte del dossier de la revista mensual de la organización MAREA Popular de
Argentina, integrante de la Articulación de Movimientos Sociales hacia el ALBA.

Juan Manuel Karg: Antes que nada, ¿qué legado cree
usted que nos deja Hugo Chávez a los pueblos de Nuestra América y en general a
todos aquellos que buscamos el cambio social en Nuestra América?
Atilio Borón: Creo que en
primer lugar nos deja como una gran herencia la reinstauración del socialismo
como una alternativa de superación del capitalismo. Hasta que Chávez no lo
proclamó en el Foro Social Mundial del 2005, en Porto Alegre, el socialismo
había poco menos que desaparecido, enterrado por el derrumbe de la Unión
Soviética, la caída de los mal llamados “socialismos reales” del Este europeo y
la indefensión en la que había quedado Cuba producto del desplome de lo que muy
laxamente podríamos caracterizar como el campo socialista. Lo cual hizo que
durante quince o dieciséis años prácticamente no se hablara de socialismo. A
Chávez le debemos que el concepto de socialismo se haya reintroducido en el
léxico político, no sólo de América Latina y el Caribe, sino inclusive de
Europa y Estados Unidos, por lo menos. Hasta podemos hablar de algunos países
africanos y de Asia. Esta es una primera,  enorme, enorme contribución de
Chávez.
La segunda es que Chávez dotó a la consigna de la
unidad latinoamericana de un contenido concreto, no meramente retórico, que
hizo que por primera vez en la historia de nuestros países apareciera en
ciernes una conciencia latinoamericana real, no únicamente discursiva. La
prédica latinoamericanista de Chávez empezó siendo muy abstracta, una apelación
a la unidad que se remontaba a los escritos de Bolívar pero que no llegaba al
presente. Más tarde, en cambio, esa convocatoria se fue llenando de contenidos
concretos como la resistencia y la lucha contra el ALCA -que fue decisiva para
América Latina-, el programa de Petrocaribe, la creación de Telesur, del Banco
del Sur, de la Unasur, el Consejo Sudamericano de Defensa y la CELAC. Chávez
tuvo el enorme mérito de bajar de una determinación abstracta, retórica,
discursiva, a un conjunto de políticas concretas que le dieron a la consigna de
la unidad latinoamericana una identidad y una unidad de propósito que no había
tenido en el pasado.
JMK: Hay una noción que a nosotros nos interesa
tomar de Chávez que es la noción de poder popular, a partir de la creación de
los Consejos Comunales y otras formas de protagonismo social, porque entendemos
que es una de las experiencias más avanzadas del continente y del mundo. ¿Usted
qué piensa de esta noción, de las experiencias que pudo visitar y cuál cree que
fue el papel que tuvo Chávez en este tema? Porque de algún modo él desde dentro
del Estado fue un impulsor de la propia destrucción del Estado y del pasaje al
poder popular.
AB: Primero me
parece que el socialismo bolivariano es una propuesta muy innovadora. Pero es
una propuesta que de todas maneras está recién en sus comienzos. Justamente el
20 de octubre del año pasado, en una de sus últimas reuniones con sus
ministros, Chávez llamó mucho la atención sobre los desafíos y las dificultades
en el desarrollo de las Comunas y los Consejos Comunales, a pesar de que en los
papeles existe la creación de varios miles de experiencias que deberían ser el
embrión de un futuro Estado socialista. De todas maneras hay un elemento
alentador que es que una parte importante del presupuesto del Estado venezolano
se procesa y se administra a través de las Comunas, lo cual es muy
significativo. Pero estas Comunas están lejos de haberse consolidado, tienen
todavía un trecho muy largo para recorrer. Hubo una decisión, en muchos casos
tomada desde arriba por Chávez y por su equipo de gobierno, pero el
funcionamiento de esas experiencias de base requiere un grado de una conciencia,
una madurez revolucionaria y un grado de organización que no necesariamente
existe en la sociedad venezolana, sobre todo en sus clases y capas populares.
JMK: Hay cierta creencia en algunos ámbitos de la
militancia de que después del triunfo de 2005, cuando se frustró el ALCA,
prácticamente se venció a Estados Unidos. Sin embargo usted expuso muchas veces
que Estados Unidos sigue con bases militares en nuestro continente y que
continúa con su política de injerencia. ¿Cómo queda América Latina sin ese
hombre, que era el más antiimperialista de todos los presidentes?
AB: Yo creo que
quedamos en una posición un poco debilitada, porque Chávez era el motor
permanente de todas estas iniciativas, de manera tal que va a resultar difícil
poder sustituirlo. Ahora, yo creo también que producto de la prédica y la
práctica de Chávez durante tantos años se ha logrado plasmar una creciente
coincidencia entre gobiernos de la región no todos los cuales tienen el mismo
signo político. Por supuesto que pocos  gobernantes tienen la fuerza de
voluntad y la claridad ideológica que tenía Chávez. Algo de eso podemos
encontrar en Rafael Correa o en Evo Morales, no así en otros presidentes en
donde la adhesión a los ideales bolivarianos es más vaga y difusa o, en algunos
casos, abiertamente oportunista. Pese a ello y gracias a la incansable labor
unitaria de Chávez en el momento actual se observa la coagulación de un
consenso muy fuerte que yo no creo vaya a disolverse fácilmente. Creo que la
agresividad del imperialismo norteamericano con sus 76 bases establecidas en la
región hace que los países, aun aquellos gobernados por expresiones políticas
de la derecha, no estén predispuestos a abandonar demasiado ligeramente una
propuesta de carácter integracionista que bien podría ser la única alternativa
a su fagocitación por los Estados Unidos. Nadie se va a ir de la Unasur 
ahora que no está Chávez, ni tampoco creo yo que Venezuela se vaya a ir del
Mercosur porque no esté Chávez.  Una tarea importante para nosotros es diferenciar
el estilo de intervención de Chávez -producto de su excepcional carisma- de la
orientación y contenidos de las políticas que el Estado bolivariano adoptó
desde la llegada de Chávez al poder. Yo creo que esas políticas van a continuar
con Nicolás Maduro, no tengo ninguna duda; sólo que el estilo de conducción va
a cambiar. Entre otras cosas porque Chávez era un personaje único y dueño de un
carisma intransferible, de forma tal que por más que se quiera, el estilo con
el cual va a gestionar Nicolás Maduro, tanto en el plano nacional como el
internacional, va a ser diferente al de Chávez.
JMK: Días atrás se presentó el comando de campaña
de Capriles. Le pusieron de nombre Simón Bolívar. ¿Qué es lo que se juega el 14
de abril teniendo en cuenta que la nueva derecha latinoamericana muchas veces
se intenta apropiar de los símbolos populares como el propio Simón Bolívar,
contrariando totalmente su ideario?
AB: Bueno, creo
que esta es una maniobra desesperada de Capriles. Los datos que tenemos hasta
el momento muestran que Maduro tal vez lo derrote por una diferencia mayor que
la que logró Chávez en su momento. Llamar Simón Bolívar a su comando de campaña
es una maniobra similar a la que efectúa el exilio cubano que designa a sus
engendros propagandísticos como Radio Martí o TV Martí. Tratan de apropiarse de
los símbolos de la izquierda, en lo que es una expresión de la tremenda
orfandad en la cual se encuentra esta gente. Necesitan desesperadamente
encontrar un discurso que de alguna manera los haga aparecer como continuadores
prolijos y no corruptos de la experiencia bolivariana, que ellos califican como
despótica, y esto lo único que hace es demostrar su falta de ideas y de
proyecto. O, “pensando mal”, que tienen un proyecto inconfesable y que por lo
tanto no se atreven a someter a la luz pública. Quiero aclarar que en 
Venezuela circulan informes que dicen que hay un plan para que Capriles pueda
bajarse de los comicios antes de tiempo. Salió una nota muy interesante en el
portal de noticias Aporrea.org que dice que hay un plan B por si los números de
las encuestas demuestran que Capriles no crece y no puede recuperar los seis
millones y medio de votos que sacó en las últimas elecciones. En ese caso
probablemente se retiraría, pero para justificar su huida la ultraderecha no
dudaría en enturbiar el clima preelectoral con sabotajes, disturbios o,
inclusive, una matanza de sus propios seguidores a partir de la cual hacer
una denuncia en contra del gobierno bolivariano acusándolo de falta de
garantías, autoritarismo o de ser una pura y simple tiranía. De este modo
pretenderían justificar un abandono de la competencia  electoral ante las
perspectivas de una derrota muy cierta y muy grande. No sería la primera vez
porque ya en 2005 boicotearon las elecciones para la Asamblea Nacional y ahora
podrían reincidir en esa conducta.
JMK: Finalmente, ¿cuáles cree usted que son los
principales desafíos del movimiento chavista ahora que el Comandante nos ha
dejado? Mucho se ha dicho y escrito sobre el tema, ¿cuál es su punto de vista
de cara al futuro?
AB: Yo lo que
quisiera dejar bien claro en esta nota es que todo ese discurso que ha
desarrollado la derecha y que reproduce ingenuamente la ultraizquierda
argentina, en el sentido de que habría ya un poschavismo, es una interpretación
que está totalmente equivocada. Por el contrario, yo creo que la muerte de
Chávez lo que hace es inaugurar un chavismo, probablemente de muy larga
duración. Más que pensar que con la muerte de Chávez se acaba el chavismo yo
creo que es ahora cuando realmente empieza. Justamente estoy escribiendo
algunas cosas de ese tipo, se los anticipo acá. Así como los asesinatos de
Mahatma e Indira Gandhi no acabaron con la larga hegemonía del Partido del
Congreso en la India; así como los asesinatos de todos los líderes de la
Revolución mexicana no puso fin al impulso revolucionario (no olvidemos que el
partido heredero de la Revolución, el PRI, terminó gobernando durante setenta
años) y así como la muerte de Perón no acabó con el peronismo, yo creo que la
muerte de Chávez lejos de poner un cierre al chavismo será la que le dará
origen. Y la derecha en su desesperación actúa a partir de una tesis
sociológicamente muy endeble del tipo:  “muerto el perro se acabó la
rabia”. Endeble porque no alcanza a captar las raíces de masas, profundas y
densas, del fenómeno chavista. Más que la emergencia de un nebuloso poschavismo
lo que yo veo en el futuro es lo contrario: la consolidación del chavismo
–tiene un mártir, una tradición, un proyecto y un poderoso movimiento social
genuinamente popular- todo lo cual desencadenará la renovación de la ofensiva
de los Estados Unidos para tratar de apoderarse de las riquezas de Venezuela.
Como se demuestra en mi América Latina en la
geopolítica del imperialismo  
(Ediciones Luxemburg, 2012) Venezuela
es hoy, según la OPEP, el país con las mayores reservas comprobadas de petróleo
del mundo. Ya no es más Arabia Saudita. Es Venezuela. En consecuencia: lo que
se viene es la consolidación del chavismo, y muy probablemente su
radicalización (por aquello de que si una revolución no avanza termina por
derrumbarse) y una exacerbación de la lucha de clases apelando ya a métodos muy
violentos por parte de la derecha como pueden llegar a ser el boicot electoral
o sabotajes, y una creciente probabilidad de que, en su desesperación para
reordenar su patio trasero, Washington se decida a emplear  las bases
militares instaladas en el área con distintas estrategias de intervención
armada. O sea,  se está constituyendo un escenario muy complejo –que
afectará no sólo a Venezuela sino a toda América del Sur- y en donde el
chavismo lejos de desaparecer estaría iniciando una nueva etapa que, como
producto de las condiciones bajo las cuales se desenvuelve el enfrentamiento
clasista doméstico y la lucha antiimperialista, casi seguramente terminará
siendo más radicalizada que la que conocimos en el 
pasado.