15 Julio 2012

A continuación, mi respuesta al Secretario Ejecutivo del Foro de Sao Paulo que fuera reproducida en numerosos periódicos digitales. Con esta intervención pongo fin a mi participación en este debate que deberá ser retomado en futuros encuentros del Foro y con la participación activa, sin exclusiones, de todas las fuerzas políticas participantes. Para facilitar esa labor todos los elementos de esta controversia: la Declaración Final del XVIII Encuentro del FSP celebrado en Caracas, mi nota crítica, la réplica del Secretario Ejecutivo del FSP y esta, mi intervención final, se encuentran en este blog.

Mesa de clausura del FSP. De izquierda a derecha Ignacio Ramonet, Jean-Luc Melenchon, Rigoberta  Menchú, Ricardo Patiño, Valter Pomar, Presidente Hugo Chávez, Diosdado Cabello, Nicolás Maduro,  José R. Balaguer, Graciela Montaño (fuera de cuadro) y el autor de estas líneas
El Foro de Sao Paulo y sus desafíos: respuesta a Valter Pomar 

por Atilio A. Boron

El Secretario Ejecutivo del Foro de Sao Paulo, Valter Pomar, escribió
una  vitriólica respuesta a mi artículo “Foro de Sao Paulo: balance desde
Caracas”. Una cuidadosa lectura del texto no hace sino confirmar el acierto
contenido en las tesis centrales de mi artículo, como trataré de fundamentar a
continuación. Llama la atención que mientras en mi escrito yo hablo de política
Pomar en el suyo hable de psicología. En lugar de discutir los argumentos
acerca del “eclecticismo ideológico” del foro o de  las debilidades de la
Declaración final (en donde a lo largo de ocho páginas no se dice ni una
palabra de las masivas protestas estudiantiles contra la privatización de la
universidad que están conmoviendo la política de Chile, Colombia, México,
República Dominicana e inclusive Quebec, o apenas si se habla de las bases
militares de Estados Unidos en la región, siendo que Pomar es militante de un
partido cuyo país es el más completamente cercado por ese tipo de mortíferas
instalaciones) lo que sobresale en su pretendida réplica son supuestas
caracterizaciones de mi persona y de mi comportamiento. Así dice que es
“aterrador” escribir lo que escribí; me califica como supuesto “mensajero” de
Chávez; o de “pontificar” en lugar de investigar; “medio descontento” y,
más adelante, “malhumorado” con el éxito del foro; de decir “tonterías” al
hacer una crítica teórica a la Declaración del FSP; de elaborar “ridículas
caricaturas”; o pecar por falta de “tolerancia”; de “simplificar” la situación
al comparar al FSP con el Foro Social Mundial (FSM); de actuar con “mala fe” al
insinuar una posible relación entre el olvido del golpe contra Aristide con la
presencia de la MINUSTAH en Haití; y de “no saber” que las declaraciones
finales del FSP “son consensuadas” en las reuniones de Grupo de Trabajo.
Brillan por su ausencia las categorías de análisis político o económico
mientras que sobran las de tipo psicológico. Por algo será.  (Clic abajo en Más información) 

               
La verdad es que su actitud no hace sino confirmar la escasa voluntad del
Secretario Ejecutivo del FSP de aceptar disidencias y habilitar una discusión
sobre temas candentes. Todo, absolutamente todo, debería estar abierto a
discusión y revisión, máxime en una organización que pretende representar a la
izquierda en América Latina y que supuestamente no admite la infalibilidad de
los dirigentes como principio organizativo. Actitud intolerante que se refleja
en el hecho de que al menos hasta el día 14 de Julio en el sitio web del FSP
sólo aparecía la nota crítica que Pomar dedicara a mi artículo –en castellano y
también en una traducción al inglés- sin que los visitantes del sitio pudieran
leer la mía.[1] En mi blog, en cambio, desde el
primer momento incluí junto a mi propio texto la Declaración final del FSP y la
nota de Pomar.[2] Censurar u ocultar opiniones
adversas siempre es mala práctica, y en las organizaciones de izquierda sus
consecuencias son nefastas. Es hora de que alguien instruya al Secretario del FSP
que acabe con las mismas, por el bien del propio foro. En poco tiempo podremos
comprobar la suerte que correrán estas líneas.

          Pomar dice que hay
“equivocaciones de hecho” en mi nota. En primer lugar cuestiona mi afirmación
en relación a la actitud insolidaria y hasta irrespetuosa con la que fuera
tratada en las sesiones del FSP Piedad Córdoba, representante de la Marcha
Patriótica de Colombia. Lamentablemente para él una Carta Abierta que me
dirigieran la ex Senadora Piedad Córdoba y Carlos Lozano Guillén, vocero de
Marcha Patriótica, ratifican mis dichos y refutan las explicaciones de Pomar.[3]Lo mismo vale en relación a la actitud,
igualmente prejuiciosa e indiferente, en relación a los compañeros hondureños
de LIBRE, cuya heroica resistencia durante seis meses en la calle en contra del
golpe no fue suficiente para permitirles explicar a los asistentes al XVIII
Encuentro  cuáles eran los desafíos que enfrentaba ese partido de cara a
las elecciones del próximo año. Un correo que se me enviara el día 13 de Julio
Gilberto Ríos Munguía, Coordinador de la Comisión Internacional del partido
Libertad y Refundación (LIBRE) pone fin a cualquier especulación. En él se dice
textualmente que el “Abogado Enrique Flores Lanza solicitó el uso de la palabra
para dirigirse a los asistentes del Foro y le fue negada. No entendemos bien
porque no se nos permitió hablar en el plenario, igual agradecemos tu artículo
que hace referencia a lo que pareciera una arbitrariedad por parte del
compañero Valter, aunque no estamos seguros si tienen que ver con la agenda y
los reglamentos; lo cierto es que un minuto en un saludo no debió haberse
negado.” En conclusión, lo que Pomar caracteriza como “equivocaciones
de hecho” son hechos  irrefutables, corroborados por los actores
directamente involucrados o por testigos calificados.[4]  Quien
está errado es Pomar. Asunto concluido.
El Secretario del FSP  me reprocha que haya escrito que “Chávez
colocó una nueva agenda”. Le recomiendo que vea el video y tome nota de las
palabras del Comandante, de una claridad meridiana y que en síntesis dicen lo
siguiente: “Cuando nos despidamos hoy, y mañana regresemos allá y allá, a
nuestros países: ¿dónde está la organización, el comando, el plan de batalla,
plan científico como diría Carlos Marx? … Y Lula nos dijo una vez en Manaos:
‘Chávez, si no vencemos la burocracia es imposible la integración’. La burocracia
de nuestros gobiernos es una cosa terrible.” ¡Vaya si lo es!, y si hiciera
falta alguna prueba más la forma burocrática como el FSP procesó las cuestiones
arriba mencionadas aportaría una nueva evidencia confirmatoria de los temores
expresados por Lula.[5]  En ese vídeo se verá a Chávez
preguntando dónde está Piedad Córdoba y luego exponiendo una agenda que no se
encuentra en la Declaración del FSP. En relación también a este discurso Pomar
dice que “concuerdo con algunas cosas y difiero de otras que dijo Chávez en el
discurso final”. Dado que detenta la Secretaría Ejecutiva del FSP no sería mala
idea que expresara cuáles son sus puntos de coincidencia y de discrepancia con
lo dicho por el líder de la Revolución Bolivariana. Me parece que no es un
asunto menor dado que Chávez no es un activista más que pasó ocasionalmente por
el foro sino que está investido de una representación y una gravitación
internacional que sería absurdo no tener en cuenta. Y en caso de que hubiera
desacuerdos con sus palabras sería bueno conocerlos y no guardarlos en secreto
y, por supuesto, someter ambas posturas a una discusión abierta y democrática.
Por último la comparación entre el FSP y el FSM no obedece a ninguna
simplificación sino que toma precisamente en cuenta la común ausencia en ambos
foros de un pensamiento estratégico acerca de cómo avanzar hacia un horizonte
poscapitalista. ¿Basta con llegar al gobierno para construir el socialismo?
¡Claro que no! Los tremendamente difíciles avances registrados en Venezuela,
Bolivia y Ecuador y la demora de la puesta en marcha de este proyecto en
Brasil, Uruguay y El Salvador –tres países donde gobiernan partidos o
coaliciones fundadoras del FSP- son claros síntomas de las enormes dificultades
con que tropieza la construcción del socialismo en Nuestra América, un
 área que como lo recordaba el Che constituye la “reserva estratégica del
imperio.” Es preciso debatir sobre los espinosos temas de la organización
del campo popular, la  imprescindible articulación internacional de sus
luchas y la estrategia y táctica de la transición, asuntos sobre los cuales no
se habla ni en el FSM ni el FSP. En el primero  debido a que predominó en
él una absurda actitud de repudio a la política, los partidos y a cualquier
tentativa de organizar las energías canalizadas en el foro hacia la conquista
del poder, lo que terminó por esterilizar y debilitar irreparablemente a una
iniciativa que perdió la oportunidad de consolidarse como una fuerza de
positiva gravitación universal en la escena contemporánea. ¿Pueden los pueblos
del mundo luchar sin organización ni articulación internacional alguna,
confiando tan sólo en la eficacia de la resistencia instintiva contra su
explotación, frente a una burguesía imperial que ha perfeccionado al máximo su
capacidad organizativa y ejecutiva en el plano mundial?  Las resistencias
en el FSP tienen un origen distinto, toda vez que se privilegia de manera
excluyente una sola forma de organización, el partido político, y una sola
estrategia derivada de esa forma organizacional: la electoral. Sin embargo, los
grandes avances democráticos de los últimos tiempos fueron resultados de
arrolladoras insurrecciones populares y no del aceitado funcionamiento del sistema
de partidos. Tal fue el caso de la creación de un orden democrático en
Nicaragua y El Salvador, en los setentas y ochentas del siglo pasado, y en
Ecuador y Bolivia en la primera década de este siglo. Y, hace apenas un año, en
Túnez y Egipto. En ambos casos la silenciosa premisa que se oculta detrás de
estas equivocadas posturas es o bien la ingenua creencia de que el socialismo
sobrevendrá como la caída de una fruta madura, lo cual ha sido desmentido por
la historia o, peor aún, la cínica convicción de que el socialismo es un
proyecto que ya fracasó, que se hundió con la Unión Soviética o con el
metabolismo del capital que impera en China, como diría István Mészáros. Lo
cierto es que no habrá socialismo sin una revolución anticapitalista. Como
recordaba una y cien veces Lenin, “el capitalismo no cae sólo; sólo caerá si se
lo hace caer,” y para hacerlo caer se requiere la presencia de un sujeto plural
y multifacético pero organizado, consciente y capaz de desplegar las
estrategias y tácticas adecuadas para librar la larga batalla por el
socialismo. Y si mencioné la advertencia de Chávez sobre este tema no fue para
ampararme en su autoridad (como señala Pomar) sino para subrayar con sus
palabras  la actualidad de la crítica del marxismo clásico –y
especialmente de Lenin y Rosa Luxemburg- al evolucionismo socialdemócrata de
Bernstein y su inexorable remate: el reformismo burgués.
El FSP cumplió un papel positivo sus más de dos décadas de existencia,
pero los tiempos han cambiado: enfrentamos la peor crisis del capitalismo en
toda su historia, una crisis cuya resolución es imposible dentro del
capitalismo. Vivimos en una época en donde las contradicciones de ese modo de
producción: las que contraponen el capital al trabajo y a la naturaleza, se han
potenciado exponencialmente, creando las condiciones objetivas para un salto
revolucionario. Los multimillonarios “rescates” con que se ha beneficiado a los
causantes  de la crisis han desnudado el carácter de clase de las
democracias capitalistas, cuya legitimidad se ha derrumbado irreparablemente. Y
el imperio, ante su lenta pero inexorable decadencia, se lanza a una
contraofensiva brutal para recuperar el absoluto control de América Latina,
procurando vanamente retrotraer la historia al período previo a la Revolución
Cubana cuando Estados Unidos prevalecía sin contrapeso en esta parte del mundo.
Ante esta situación no podemos seguir pensando o haciendo lo mismo que antes.
Tengo la esperanza que en la próxima edición del FSP estos temas puedan ser
encarados y discutidos con la profundidad que se merecen. De no ser así, el
riesgo que se corre es que el destino de este espacio latinoamericano sea el
mismo de tantas otras bienintencionadas instituciones internacionales: primero
el rigor mortis de su burocratización y finalmente su
desaparición, a causa de su incapacidad para responder a los desafíos de la
época.  
                                                                                                                             


[3] Ver
“Austeridad, entereza y compromiso”, en Página/12, Jueves 12
de Julio, 2012: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-198471-2012-07-12.html
[4] Ver las
coincidentes observaciones que sobre el tema hace Narciso Isa Conde:”
XVIII Foro de Sao Paulo: examen microscópico”, enhttp://www.alainet.org/active/56452&lang=es
[5] El discurso de
Chávez puede verse en http://www.youtube.com/watch?v=_7U0j4MVAxU&feature=relmfu,
(ir a la marca 3:27:00)